Capítulo 3

CAPITULO 4

Erin

Benditos almuerzos de familia ¿Por qué acepté verme con este señor? No tengo la mínima idea pero tengo que llevar un acompañante y creo que sé quién puede ser.

Minutos más tarde...

Floyd por favor, acompáñame a ese almuerzo - suplico con una mirada de perrito abandonado.

Señor Erin, no puedo irme de la oficina ¿Está bien? - dice nerviosa.

¿Porque no? - pregunto

Disculpe? - pregunta

Porque no puedes ir a otro lugar? - cuestiono

Hay mucho trabajo ahora mismo y tengo que organizar las agendas de ustedes - explica y asiento varias veces.

Está bien, iré solo al almuerzo con mi padre - dramatizo y rueda los ojos.

No me quieres acompañar, no te juzgo. Nadie quiere acompañar al hermano menor del presidente se vería mal, entiendo – menciono con una voz me encojo los hombros y me doy la vuelta para irme hasta la salida.

Espere iré con usted pero solo por esta vez - dice.

Gracias señorita Floyd – hablo con una sonrisa en el rostro

No es nada – habla nerviosa

Horas más tarde...

Es hora del almuerzo con Floyd entramos al restaurante y mi padre no llega aún ¿que paso? Escucho mi celular, una llamada entrante de mi padre, contesto enseguida la llamada.

Papá ¿donde estas? Te estamos esperando aquí – pregunto. me da un mal presentimiento al no escuchar que habla.

¿Papá? – pregunto igual no responde.

Hijo, no podré ir hoy al almuerzo, surgió algo – dice rapido. No puedo creerlo.

Me cansé de todo esto, siempre es lo mismo contigo, no habrá próxima vez, papá – cuelgo antes que diga una palabra, me percato que la señorita Floyd me mira atenta.

Disculpe señorita, mi padre no podrá presentarse pero ya que estamos aquí podemos almorzar juntos ¿le parece bien? – sugiero y ella piensa por un segundo rezo para que diga que sí.

Me parece estupendo – habla con una sonrisa nerviosa. Ella saca un spray de su bolso, la observo curioso sus movimientos, desinfecta todo nuestro lugar y asiente para poder sentarnos.

¿Cuándo comenzó su problema con la limpieza? – pregunto curioso mientras miro la carta.

Desde adolescente– menciona apenada.

No se ponga así, yo también tuve en mi adolescencia ese problema, con los tratamientos que me dieron para hacer pude superar este trauma – manifiesto.

Yo nunca pude hacer el tratamiento, no tengo el dinero suficiente para hacerlo – hablo y baja su cabeza.

Nunca baje la cabeza señorita Floyd, eres una mujer hermosa – declaro y se asombra hasta yo lo hago por las palabras que he dicho, al terminar nuestro almuerzo observo la hora, genial tenemos tiempo para hacer una cosa más.

Quiere ir a tomar helado señorita Floyd? – pregunto pero ella me mira con duda.

Confía en mi Floyd, no pasará nada, yo estoy para ayudarte – susurro con una sonrisa en el rostro y asiente.

Vamos por ese helado – dice decidida.

Genial – afirmo con una alegría.

Espero que no se dé cuenta mis intenciones de tener una mini cita, creo que hasta ahora está todo en orden, quiero ganar laconfianza de ella. Floyd Caldera es una mujer interesante y deseo conocerla.

"CAPITULO 5"

Erin

Iré al baño un rato - avisa Floyd y asiento, hago la seña al camarero para que me entregue la cuenta. Escucho mi teléfono sonar, no observo la pantalla solo contesto de una vez.

Hijo yo...- interrumpo sus disculpas.

Papá primero me cancelas la cena, me dice que no puedo ir casa por una fiesta que harán y quedamos en almorzar juntos pero después me cancelas de nuevo ¿Que quieres? Déjame decirte que las disculpas para mí, no valen nada. Adiós - cuelgo. Observo que Floyd está llegando a la mesa y sonrío.

Nos vamos? - pregunta y asiento embobado cuando la miro.

Tengo que pagar la cuenta y nos vamos - explico y asiente.

Minutos más tarde...

Estamos saliendo del restaurante, escucho sonar mi teléfono y miro la pantalla antes de contestar, papá, bufo ahora quiere disculparse.

Que sus disculpas se vayan a la mierda.

Creo que debería contestar debe ser algo importante ¿No cree? - opina Floyd y me encogo los hombros.

Solo se quiere disculpar, le haré sufrir un poco más - guiño el ojos y ríe mientras niega la cabeza.

Eres malo señor Erin - dice todavía riendo.

Para eso existen los hijos menores, y no me digas Señor me hace sentir un anciano. No soy, un anciano - hablo mirándola.

Erin - repite mi nombre y siento que mi corazón late muy rápido, el motivo del porque me siento así cuando estoy jugando a ella tengo que saberla.

Iremos por el helado? - pregunta sacándome de mi burbuja pensativa y asiento,trago saliva antes de responderla.

Claro que si, conozco un buen lugar donde podemos ir - dice tímida, saca su alcohol en gel y se pone en las manos antes de abrir la puerta del copiloto pero me adelanto.

Yo lo hago señorita puede subir al auto - digo y ella sonríe con pena de nuevo.

Muchas gracias - agradece.

Tranquila, haré que cures este transtorno - aseguro y ella me mira fijamente, hace que me ponga incómodo.

Porque haces esto? - pregunta interesada.

Porque quiero conocerte más, señorita Floyd - admito y la observo.

Me quiere conocer más ¿Porque? - cuestiona con duda comienzo a balbucear.

Que sabores te gustan de los helados? – cambio de tema rápido.

Pido delivery de Chocolate y granizado siempre – menciona y asiento, al llegar a la heladería, bajamos del auto y ella se pone nerviosa.

Pasa algo? – pregunto confuso.

Hay muchas personas, es mejor que me quede en el auto y esperarle ahí – dice. Me acerco a ella, la tomo de la mano sin que ella se de cuenta.

Vamos ¿sí? Confía en mí – hablo mirándola a los ojos.

Creo que fue mucho por hoy señor Erin – dice nerviosa y asiento.

Espérame en el auto, te traeré el helado ¿sí? – manifiesto con una sonrisa. Camino hasta el negocio, entro y compro enseguida hasta el mostrador y pido nuestro helado, salgo de ahí, voy hasta el auto, toco dos veces la ventana del copiloto. Ella me mira y mi corazón late de nuevo muy rápido al observar la sonrisa, le entrego el helado que me había pedido.

Muchas gracias, Erin – me agradece y asiento solamente, decido irme hasta el asiento del piloto, abro la puerta y me siento, observo a Floyd que toma su helado con mucha felicidad.

Minutos más tarde...

Muchas gracias, señorita Floyd por el agradable almuerzo – digo mientras me pongo bien mi traje.

No es nada, señor – dice con una sonrisa y me da un beso en la mejilla.

Definitivamente Floyd Caldera es una chica muy especial para mí, el motivo es ¿porque?

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Jefes sexys ( I & II)

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