Capítulo 2
Mi mente todavía está procesando la palabra chicos, hace tanto tiempo que no veo a uno de carne y hueso que no me parece real.
No es que quiera tener novio ni nada por el estilo. Pero antes de la muerte de mis padres mis mejores amigos eran chicos.
Por alguna extraña razón siempre me lleve mejor con los chicos que con las chicas.
Pero los últimos tres años los he pasado en internados solo para chicas.
Estamos en el vestuario. La equipación para gimnasia me parece una broma. Un pequeño short rojo y una minúscula camiseta blanca.
Dejo caer un suspiro mientras termino de anudar los cordones de mis zapatillas.
- Vamos niña, llegaremos tarde dice Madisson estirando de mi brazo.
Estamos en el patio, la verdad es que siente una temperatura agradable, estoy ensimismada contemplado las canchas cuando una voz chillona me saca de mi mundo.
- Señorita Mary Lizbeth Hamilton, está en este mundo? Baje de las nubes. Dice la profesora de gimnasia
Todas las chicas comienzan a reír, menudo día llevo ya!! Y todavía faltan dos clases para terminar.
Vamos a hacer dos grupos. Madisson y Eva den un paso al frente y elijan a sus compañeras.
Solo espero que Alisson me elija hoy a sido muy buena conmigo y no conozco a nadie más. Aveces siento como si todas me ocultaran algo. Pero supongo que serán imaginaciones mías.
Solo quedamos cuatro chicas, de verdad que está situación me hace sentir incómoda es como si nadie nos quisiera en su equipo. Y ni si quiera saben si se me da bien o mal el deporte. Simplemente no me conocen.
- Liz, dice Madisson
Puff, un suspiro sale de mi boca. Me acerco a mi equipo.
- Te iba a elegir desde el principio solo quería hacerte sufrir un poco
Dice Madisson mientras me dedica un guiño.
Que graciosa, digo para mi. Lo único que hago es devolverle una sonrisa.
- Que empiece el juego. Dice la profesora.
Es un partido de voleibol. Hace mucho que no juego, espero acordarme de las reglas. Pero vamos que básicamente es devolver la pelota, mandarla a su campo e intentar que no caiga al suelo.
Llevamos un rato jugando, la verdad lo estoy pasando bien, ganamos por cinco puntos pero en cualquier momento eso puede cambiar.
Desvió mi mirada a la cancha de fútbol, y veo que llegan un montón de chicos. La mirada de un chico se clava en mi y mi mirada en él.
Mis manos empiezan a sudar, mi corazón martillea con fuerza dentro de mi pecho. Pero que me pasa esto es nuevo, nunca me había sentido así.
Ni si quiera me doy cuenta que la pelota viene hacia mí. Me golpea en la cara tan fuerte que caigo al suelo de espaldas.
Estoy aturdida, mi nariz sangra y duele una barbaridad.
- Liz... Liz me escuchas estás bien. Dice Madisson preocupada.
- Si creo, aunque igual me rompí la nariz. Digo avergonzada.
- Señorita Hamilton,se encuentra bien, llevenla a la enfermería. Dice la profesora frunciendo el ceño.
Antes de marcharme la profesora me entrega una toalla y la pongo sobre mi nariz, la cual no deja de sangrar.
Madisson me acompaña, hacia la enfermería, estoy un poco mareada la verdad. Me agarró un poco a ella por miedo a caer otra vez.
- Liz, que pasa te gusta Evan dice con una sonrisa pícara.
- Quién es Evan? Pregunto confundida.
- Vi, como vuestros ojos no se apartan el uno del otro. Dice para inmediatamente comenzar a reír.
- Bueno, yo... no se es guapo y sentí algo raro dentro de mi. Pero gustarme no se, ni si quiera lo conozco. Digo avergonzada.
- El sábado y el domingo son nuestros días libres así que estoy segura de que lo conocerás. Bueno siempre y cuando tengas un permiso de tus tutores.
- Entonces no creo que salga, mis tíos no sé si me dejaran la verdad, es que no si quiera los he visto nunca. Digo apenada.
- No te preocupes yo hablare con la directora. Dice mientras pasamos a la enfermería.
- Bueno no hay nada roto, solo es el golpe. Tendrás la zona morada e hinchada unos días. Tomate estos calmantes cada ocho horas. Dice la enfermera mientras me da un blister de pastillas.
Llegamos a la habitación, me miró en el espejo y mi cara es horrible. Con lo bien que había comenzado y encima veo a ese chico tan guapo y hago un ridículo espantoso. Que pensara de mi.
Me han dado libres las dos últimas clases así que voy a dormir un rato.
Más tarde vendrán las chicas y me acompañaran a cenar o por lo menos eso ha dicho Madison. Bueno "Madi" que me lo ha recalcado varias veces.
He ido a ducharme, no había nadie pero era como si tuviera la mirada de alguien clavada en mi. Un escalofrío ha recorrido mi cuerpo.
Nunca me han gustado las duchas, ojalá y pudiéramos tener duchas individuales. Pero para mí desgracia no es así.
Voy por el pasillo, hay varias chicas me miran por encima del hombro y cuchichean sobre mi.
Pronto empezamos digo para mi. Llegó a la habitación y las chicas me están esperando.
- Vaya cara, te sientes bien. Dice Cris preocupada.
- Si.. me despiste en gimnasia y la pelota me golpeó.
- Se despistó por Evan. Dice Madi con una sonrisa pícara.
- En serio Mister macizorro se fijó en ti? Dice Cris sorprendida.
- Bueno solo nos miramos digo tímidamente.
- Solo dice, se la comió con la mirada. Dice Madi.
- Que suerte hija, todas las chicas están locas por el, ni si quiera nos mira. Dice poniéndome una mueca.
No creo que sea para tanto, estamos en el comedor es la hora de la cena. Veo como las demás chicas me miran y me señalan. Eso me hace sentir incómoda.
- El sábado celebraremos tu cumple en el pueblo. Dice Madi sonriendo. Esta muchacha nunca deja de sonreír.
- Bueno no se, necesito conseguir un permiso para salir, además no dispongo de dinero. Así que creo que mejor me quedaré aquí. Digo cabizbaja.
- Nada, el dinero es lo de menos yo tengo de sobra dice Cris, lo pasaremos genial.
- Chicas, creo que todas me miran, no les caigo demasiado bien.
- No te preocupes seguro que en unos días cambian de opinión. Dice mi amiga la risueña.
Eso espero. Este internado me produce una sensación rara pero por otra parte llevo solo un día aquí y ya hice dos amigas.
He conseguido más en un día que en los últimos tres años...
Capítulo 3
Liz la directora te ha mandado llamar. Dice Cris sin levantar la vista de su móvil.
Hace tanto que no tengo uno que hasta siento cierta añoranza. Pero bueno desde que mis padres murieron he aprendido una cosa.
No siempre se puede tener lo que deseás.
Da igual tu dinero, tu posición, tu educación siempre desearas algo imposible de alcanzar.
Bajo las escaleras. Llamo a la puerta del despacho.
- Pase, dice una voz en el interior.
Abro la puerta y me posicióno delante de la directora pero a una distancia prudente.
- Me llamaba señora, digo amablemente.
- Señorita Mary Lizbeth Hamilton, la señorita Madisson Martínez me ha informado que usted requiere un permiso para salir el fin de semana. Es cierto?
Esto es en serio cada vez que se dirige a mi lo tiene que hacer con mi nombre completo más mi apellido!! Tengo que fijarme si hace lo mismo con todas.
Yo asiento con la cabeza.
- Está bien, vamos a llamar a sus tíos. Dice sacando un libro más viejo que la tierra misma. Busca entre las páginas y marca el número en el teléfono. En serio está mujer es muy rara!!
- Señores Hamilton, les llamo del internado Agnes Sampson. Soy la directora....
Su sobrina pide su permiso para poder abandonar el internado el fin de semana en compañía de unas amigas...
Pasan lo que parecen minutos y ella no habla parece escuchar. De vez en cuando me lanza una de esas miradas que tanto me incomodan.
- Muy bien, les mantendré informados. Gracias y buenos días.
Guarda el libro en un cajón de su escritorio, bebé un poco de la taza que tiene junto a su ordenador.
Está en silencio, un silencio bastante incómodo no sé si debería ser yo la que dijera algo. El ambiente está tan tirante que se podría cortar con tijeras.
- Señorita Mary Lizbeth Hamilton, tiene permiso para salir.
- Gracias, digo torpemente mientras salgo de su despacho.
Esto debe de ser una broma me ha tenido todo ese tiempo esperando allí, para solo decirme eso!!
Aunque estoy contenta. Solo espero que llegue el desayuno para poder marcharnos. Estoy nerviosa por fin voy a hacer algo con las chicas de mi edad.
No solo leer y estudiar. Tengo una sonrisa puesta en la cara que no creo que nada ni nadie la pueda borrar.
Abro la puerta de mi habitación.
- Sorpresa!! Dice Madi y Cris mientras me lanzan confetis y globos. - Feliz cumpleaños dicen al unisono.
- Gracias, acierto a decir la última fiesta de cumpleaños fue hace tanto. Pero bueno no puedo vivir en el pasado.
- Dime que tienes permiso? Dice Madi entusiasmada.
Yo asiento con la cabeza. Una sonrisa muy rara se forma en su rostro.
- Vamos a prepararnos. Dice Cris mientras me entrega una bolsa.
La abro y saco un pequeño vestido rosa, con unas sandalias de tacón en el mismo tono. Yo la miro sorprendía.
- Venga póntelo es tu regalo y un regalo no se puede rechazar. Dice haciendo un puchero.
Ya estoy lista, llevo puesto mi vestido nuevo y mis sandalias, me han peinado y maquillado. Me veo hasta mona en el reflejo del espejo.
- Es un poco corto? Digo avergonzada.
- Es perfecto. Dice Cris.
- Desayunamos y nos vamos. Adjunta Madi.
El desayuno a sido perfecto si obviamos que alguna de las chicas me miran mal. Está siendo el mejor de los cumpleaños.
Estamos en la puerta, nos paramos cerca de un descapotable rojo. Las chicas se suben a él mientras yo las miro.
- Vamos a qué esperas? Dice Cris arrancando el motor. Me siento en la parte de atrás y me pongo el cinturón.
Disfrutó del paisaje, de los bosques de la brisa sobre mi cara, solo espero no comerme ningún bicho.
Después de algo más de veinte minutos estamos en el pueblo. La verdad es que es bonito y más grande de lo que pensaba.
Estacionamos en un parkin y bajamos del coche, acomodo mi pelo después del viaje. Bueno así no se verá mal. Digo para mi.
- Vamos a buscar a los chicos, nos están esperando. Dice Madi guiñandome un ojo.
What?? creía que íbamos a estar solas las tres, solo espero no arrepentirme de haber venido.
Les sigo el paso estoy nerviosa para que negarlo.
Llegamos a lo que parece el centro del parque, hay varios chicos sentados en el borde de la fuente.
- Niñas llegan tarde. Dicen dos chicos idénticos.
Se levantan y besan apasionadamente a mis amigas.
Me he quedado en shock, esto no me lo esperaba.
- Chicos les presento a Liz, es nueva en el internado. Haganla sentir bien, además es su cumpleaños.
Yo sonrió tímidamente, no se qué decir. Los novios de mis amigas se acercan a mi, porque digo yo que serán sus novios.
- Yo soy Rod.
- Y yo Tod.
Dicen los gemelos, eso gemelos es lo que deben ser. Además tienen el mismo nombre que los niños de los Simpson los hijos de Flanders. Una sonrisa se forma en mi boca.
- Ese de allí es Mack . Nada más decir su nombre me saluda con la mano. Y el que juega con el móvil es Evan. Levanta la mirada del móvil y la posa en mi. Esos ojos verdes me van a hacer perder la cordura. Lo sé!!
- Encantada, digo mientras muerdo mi labio inferior. Menos mal que Cris tapo mi morado si no ahora mismo me vería horrible digo para mí.
Debo decir que Mack es muy agradable, hemos pasado la mañana conversando mientras tanto los tortolitos no han dejado de meterse mano.
En cambio Evan no ha dicho nada, se ha mantenido en silencio, solo a soltado algún gruñido. Cuando ha visto que Mack se acercaba un poco a mi.
La verdad que es raro pero es tan guapo, no se porque siento algo extraño que me lleva a él. No se lo que me pasa con este chico.
Hace un rato que se han puesto en plan machito, jugando a pelear. Yo creo que esto no va a terminar bien.
Veo como Evan se quita la camiseta y ahora sí!! He muerto y estoy en cielo!!
Tiene un cuerpo trabajado,sus abdominales bien marcados. Luce tatuajes sobre su pecho y ambos brazos tatuados.
Vaya creo que me ha pillado mirándolo. Que verguenza el solo ha puesto una sonrisa y a seguido con su juego.
- Chicos dejen de jugar y vamos a comer? Dice Cris levantado la voz.
Los chicos se ponen las camisas, una lastima por qué tienen unos cuerpos para ser admirados. Pero sin dudarlo yo elijo al rubio de los tatuajes...
Estamos en una cafetería parece sacada de los años 50 la verdad es que me encanta la decoración ya, ya sé soy un poco rara.
La camarera hace un momento que nos ha tomado nota yo he pedido una hamburguesa con queso y una ensalada, para beber una Coca-Cola hace tanto que no tomo una que estoy deseando saborearla.
Estoy sentada con Evan y Marck, las chicas ya os podéis imaginar donde están sentadas. Hace un momento se estaban alimentando con la boca. Jajajaja
Marck ha intentado sentarse a mi lado pero Evan le ha lanzado una mirada que lo ha hecho retroceder y sentarse en el banco junto a el.
Este chico es bien raro, no me habla pero no deja que nadie se me acerqué.
Llega la comida la devoro rápidamente tengo mi Coca-Cola y llamo a la chica para que me traiga otra los chicos me miran sorprendidos.
- Yo... Yo lo siento disculparme, hace tanto que no disfrutaba de una comida así que supongo qué he sido maleducada. Digo avergonzada.
- no te disculpes no has hecho nada mal simplemente es que nunca habíamos visto a una chica comer así!! las demás apenas si comen suponemos que no quieren engordar. Dice Marck mientras comienza a reír.
- La verdad es que me da igual engordar, lo único que quiero es sentirme bien. No necesito la aprobación de nadie. Digo mientras tomo la pajita de mi Coca-Cola.
El día pasado volando nos despedimos de los chicos con intención de verlos mañana.
Estamos de camino al internado es un poco tarde son casi las diez solo espero que la directora no nos regañe.
La Luna está en lo más alto las chicas se paran en el jardín clavan sus miradas en mi mientras Madi me dice:
- Liz no te asustes sé que no te han explicado nada tan solo ten la mente abierta.
Pasan unos minutos y no dicen nada simplemente me observan.
- Está bien no eres un licántropo, ni un vampiro y tampoco un demonio, con la luz de la luna se debería haber mostrado. Creo que ya se qué tipo de criatura eres.
Ahora sí ya se porque estás chicas se acercado a mí. Están locas de remate.
- Liz haz un conjuro, dice Cris.
Lo mejor será que le siga la corriente no quiero que se vuelven locas y me ataquen.
Señaló una roca y digo en broma:
- alakazum catapun chinpun!! Digo mientras me río.
La piedra se levanta y comienza levitar hecho un paso para atrás asustada y la piedra cae al suelo.
- Eres una bruja como sospechábamos, y no una corriente por lo que se ve. Vamos a la habitación hay mucho que explicarte.
No entiendo nada, será mejor que escuche lo que tienen que contarme. Presiento que va a ser una noche larga.