Capítulo 2

Empiezo contándole su comportamiento después de haber “aceptado” tomar un trago conmigo y su cara es como para ponerla en cuadro, no sea como cubrirse la cara para que no vea lo colorada que está.

Y eso me da risa, porque aún no le cuento la mejor parte cuando…

 Después de ese trago fuimos a la pista de baile, mientras sonaba “Sobrio” de Maluma. Y no sé porque una razón me hizo acordar a ella,

 “Yo por mi parte no hago otra cosa más que pensarte.

Estoy bebiendo supuestamente para olvidarte.

Pero es obvio, que me duela que me tengas odio.”

—¡Otro trago! —gritó Georgia, mientras me tironeaba de la camisa, para llegar hasta la barra.

—¿No era que no querías emborracharte? —pregunté y ella solo se reía. ¿tanto le pegó el vodka?

—¡No seas cobarde! —me gritó, mientras se dirigía sol hacia la barra.

A todo esto, Karen se había ido a la casa de un chico que acababa de conocer, después de compartir saliva durante una media hora.

—Un vodka por favor —pidió Georgia y yo había hecho una seña al barman para que me sirviera uno a mí también. —¿Estás seguras de que seguirás tomando? —pregunté y ella frunció el ceño.

—Primero querías que te aceptara un trago y, ahora no quieres que siga tomando ¿Quién te entiende Garrett? —preguntó una vez que nos dejaron los tragos en la barra.

—Bien, como quieras, pero después no quiero reclamos —contesté tomándome de una sola vez el líquido mientras sentía como quemaba en mi garganta.

Pasó una hora y Georgia ya estaba borracha, creo que más borracha que Karen, decidí que ya era hora de llevarla casa, bueno a mi casa, porque quedaba más cerca.

Cuando la recuesto en el sofá me tironea de la camisa logrando que termine besándola, si a Georgia Parks, esa chica con la que me costó una hora para que aceptara tomar un trago conmigo, y casi termina tomándose lo que no se podía y sí, bailó como toda borracha sobre la mesa, nunca había tenido la oportunidad de conocer su lado “rebelde” ella, toda correcta y de repente “boom” se descontroló.

—Georgia no, —respondí cuando me aparté de ella —No puedo hacer esto contigo en este estado —agregué y ella me miraba confundida.

—¿No querías besarme? —preguntó sentándose en el sofá.

—Antes sí, pero ahora estás borracha —respondí sentándome a su lado.

—¿Y? no quería hacerlo antes, quiero hacerlo ahora —contestó asiéndose para adelante, besándome otra vez, y sí esta vez no la aparte.

El beso sabia a chocolate, mezclado con vodca y un toque de limón. Cada vez se ponía más intenso, sus manos estaban en mi nuca y las mías en sus caderas, hasta que una cosa llevó a la otra y terminamos en mi cama.

—¡No te creo! —grita levantándose de golpe de la mesa y agrega—; ¿Cómo no me frenaste? ¿Por qué lo permitiste? —pregunta histérica.

—No te obligué, ¿Piensas que me aproveche de ti? —pregunto lo más tranquilo aun sentado en la silla frente a la mesa? —Te pregunté si estabas segura y dijiste que sí —agrego mirándola, me duele que no me crea.

—Yo no soy así y no, claro que no pienso que te aprovechaste, es solo que no me reconozco —se sincera mirando el suelo mientras canto una canción.

—Que los tragos hicieron estragos en su cabeza, ella con cualquiera no se besa —entono y ella solo se ríe tapándose la cara.—  quiero que sepas que me interesa y que no hay un día que no pare de pensar en su belleza.

—¡Ya! No sigas —ordena mientras se sienta otra vez en la silla, recordando aquella canción de Maluma, que bailó sobre la mesa anoche, casi a tal punto de perder la memoria. —Eres un tonto Garrett —agrega mientras me tira una servilleta.

—Recién la recuerdo —respondo mientras ella niega con la cabeza.

Terminamos de desayunar y “quedamos” en buenos términos, no puedo creer que se haya mucho tan borracha, como para no recordar absolutamente nada. Aunque si es l primera vez que toma alcohol puede ser que no recuerde nada. Y sí yo no estaba totalmente borracho, sabía lo que hacía.

Estoy enamorado de ella desde que Karen me la presentó, fue como amor a primera vista, a Georgia le pasa todo lo contrario me odia u odió desde el primer día que me conoció, supongo que ya no me odia tanto, es decir pasamos una noche juntos ¿hay razón para que me siga odiando? No, yo creo que ya no.

Después de ir a correr, quedé en ir con Nick, ir a comer a uno de los bares cerca de su casa, para hablar de Georgia. La verdad no sé cómo afrontar esto, no somos nada, pero algo entre nosotros pasó.

—No me digas que hicieron, lo que yo creo que hicieron —dice como si fuera un trabalenguas, antes de siquiera sentarme en la silla.

—¿Karen te contó? —pregunto y este niega la cabeza.

Nick es mi mejor amigo, compañero de futbol y sí, también es novio de Karen, la mejor amiga de Megan. Que casualidad ¿no?

—¿Qué me tiene que decir? —inquiere haciéndole una seña a la moza para que nos traiga el menú del día.

—Estuve con Georgia —le confieso cuando la moza se va y este me escupe el agua que había alcanzado a beber.

—¡Lo sabía! —grita haciendo que la poca gente del lugar, voltee a vernos.— Lo siento —se disculpa y vuelven a lo que estaban haciendo.— Tengo que decirle a Kevin que me dé los 50 dólares —agrega sacando el celular de su chaqueta.

—¿Apostaron? —pregunto incrédulo, mientras veo que está mandando un mensaje.

—Él que no, yo que sí, con eso me alcanza para comprarme el juego de play —responde como si tuviera cinco años.

—Nick, se dan cuenta que soy su amigo ¿no? —pregunto y levanta la cabeza para verme.

—Lo somos, estoy orgulloso de ti, mi pollito creció —responde secándose una lagrima falsa.— Pero dinero, es dinero asique —agrega pero no puede seguir porque es interrumpido por la moza.

—Gracias —respondemos al mismo tiempo y ella nos sonríe para luego retirarse.

No puedo creer que hayan apostado ¿Qué clase de amigos son? Georgia se llega a enterar de esto y va a gritar más fuerte de lo que hizo hoy.

Solo espero y no se entere por ahora.

Capítulo 3

Ya una semana después de esa noche, comienzo a sentirme un poco mal, mareamos vómitos, algo muy raro en mí, Karen insiste en que me haga un test embarazada ¿yo? Puff, falta mucho para eso, primero; me gradúo, segundo; me caso y tercero; tengo hijos. Todo tiene que ir en ese perfecto orden, pero aquellas palabras no salen de mi cabeza desde el momento en que las dijo:

—¿Estás segura de que usó condón? —preguntó Karen casi haciéndome escupir el poco café que entro a mi boca.

—Menos mal que estamos en mi casa y no en lugar público —respondí para luego buscar una servilleta para secarme las manos, que tenía mojadas con café.

—No respondiste a mi pregunta —me regañó cruzada de brazos.

—No lo recuerdo —murmuré y ella puso la mano en su oreja, como haciendo de que no oyó lo que respondí.

—Dime, que no dijiste lo que estoy pensando —respondió cerrando los ojos. — ¡Dilo Georgia! —habló más fuerte.

—Lo siento, no lo recuerdo —le dije tapándome la cara.

—Te informo amiga, que estás embrazada —respondió Karen y yo niego la cabeza repetidamente. — Espérame aquí, ya vuelo —agregó, para luego levantarse de la silla y salir del departamento.

Habían pasado unos cuarenta y cinco minutos desde que Karen me trajo el test y se fue porque hubo un problema en su trabajo. Desde entonces no me lo he hecho, estoy parada en el baño con la puerta cerrada y la caja en la mano. No puedo hacerlo, pero otra parte de mi decía que lo hiciera ¿Qué hago?

Después de meditarlo un buen rato decido que era el momento de me hiciera el test y saber si estaba o no embarazada.

Después de hacerlo, un suspiro tembloroso se escapa de mis labios mientras intento contener el llanto, peinó mi cabello hacia atrás, tratando de refrescar mi rostro.

—Solo cinco minutos, Georgia. Puedes hacerlo —intenté darme ánimos, pero sabía que no ayudaban demasiado, los nervios aumentaban aún más.

Un minuto se alarga tanto como un día. Cada vez que miro la manecilla esta parece no avanzar, como haciéndomelo apropósito.

Intento no pensar en lo que sucederá después, realmente lo intento, pero el nudo instalado en mi garganta es un constante recordatorio de que mi futuro está a punto de irse a la mierda. Todo por un trago y esa maldita noche.

Estoy segura que mi cuerpo está bañado en sudor. Intenté mantener la calma. Volví a mirar el reloj. Los cinco minutos habían pasado.

Respiro hondo, mientras mis ojos se dirigen con temor al pequeño test de embarazo que tengo en mis manos, pero me niego a mirarlo.

Lo dejo caer al suelo y yo caigo junto con el.

—No, no, no ¿Qué voy a hacer? —el espacio del baño parece hacerse más pequeño a cada segundo que pasa.

Tengo que jadear para volver a respirar.

¿Alguna vez han sentido un ligero estremecimiento cuando algo no saldrá como lo esperaban? Bueno, pues yo tuve uno en el instante el que su copa rozo la mía o, mejor dicho, en el que sus labios rozaron los míos.

Desde ese momento me enteré que algo cambiaría. Sin embargo, nunca supe que ese algo, se volvería un alguien, en un pequeño o, pequeña alguien.

No sé cómo les diré a mis padres después de recordar que estoy embarazada, sé que pegaran un grito al cielo, pero…el bebé o la bebé, no tienen la culpa de la estupidez que Garrett y yo cometimos porque sí, la culpa es de ambos, solo espero que él quiera hacerse cargo.

Pero… primero iré a “visitar” a mis padres, tal vez me apresuro un poco, pero en unos meses se me empezara a notar el vientre y no es algo que quiera ocultar, por eso cuanto más rápido lo sepan mejor.

Decido maquillarme solo un poco para luego tomar mi bolso la llave del y obviamente las del departamento una vez me las olvidé del lado de afuera y tuve suerte, porque nadie entro a robar. Pura suerte.

No sé si estoy orinada por un elefante o que. Es decir, cuando estoy por estacionar en el garaje de la casa de mis padres me encuentro que está ocupado, pero antes de que pueda bajarme y gritarle al que puso el auto donde dice “prohibido estacionar” no se trata del auto de algún vecino como yo pensé, sino de Marcos Vans, mi ex novio del secundario.

 ¿Qué rayos hace aquí?

—Oh, tesoro no sabía que vendrías —dice mi madre mientras sale a recibirme, justo cuando estoy abriendo el portón.

—¿Estas espiando por la ventana? —le pregunto mientras dejo un beso en su mejilla y nos encaminamos hacia la casa.

—Hay cielo para nada —responde haciendo un gesto con la mano, como restándole importancia, pero no le creo.

Recuerdo una vez cuando un “novio” en la primaria me dio mi primer beso, aunque no sé si tenga que llamarlo “beso” es decir apoyo sus labios en los míos y se separó, ese fue el “beso” que mi madre dice que vio por la ventana cuando estaba barriendo, uno: la aspiradora la rompí accidentalmente y dos: ¿Qué hace aspirando al lado de la ventana?

—Hay una visita para ti —dice interrumpiendo mis pensamientos sin darme cuenta que ya estoy dentro de la casa y frente A marcos.

—Hola Georgia, estas hermosa como siempre —me halaga y yo hago un gran esfuerzo para no rodar los ojos, como esa típica carita que está forma parte de los emojis.

—Hola marcos —saludo, solo por educación, ignorando que mi madre se encuentra a mi lado aplaudiendo como niña de cinco años. — ¿Y papá? —pregunto mientras volteo a ver a mi madre.

—Está trabajando —responde para luego sentarse junto a Marcos e ignorando que estoy aquí.

—Bien, lo espero —informo, después de sentarme en el cómodo sofá individual, odio que él esté aquí, pero ese no es problema para que mis padres sepan que serán abuelos.

Después de dos largas horas de esperas mi padre llego, debo decirles y me importa un pepino que Marcos esté aquí lo saben sí o sí.

—Cielo, que alegría verte —dice mis padres mientras entra dejando su saco colgado en el perchero cerca de la puerta.

—Hola pa, es que necesito hablar con ustedes —le digo ignorando a Marcos.

—¿Cómo va la universidad? —pregunta y yo me pego mentalmente ¿de verdad?

—Bien papá, pero…—me interrumpe.

—¿Te están molestando? —pregunta sentándose en el sofá.

—Estoy embarazada —suelto de golpe y la habitación queda en silencio.

En un completo silencio.

Lee la historia completa ahora
Apoya al autor e inspíralo a crear más historias increíbles en Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Infinito amor

Capítulo 2
Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo