Capítulo 2

–Así es Rosy, tu madre te dejó una herencia, la cual heredaras después que te cases– le confirmó con una sonrisa. –te pareces tanto a ella– recalco acariciando su mejilla viendo a su querida Lilly atreves de Rouss.

–Ya es hora de tu boda mi Rosy, te veo en la ceremonia– Luisa acaricio su mejilla suavemente marchándose con un sonido de –tac–, –tac–, –tac– que dejaba el bastón al golpear el piso, siendo ayudaba por su ayudante al salir.

Su abuela era una de esas otras personas que podía contar con una mano, y por supuesto Bratt, solo ellos merecían su amor y su atención.

….

Ya era la hora, el momento había llegado, solo estaba a minutos de estar por fin casada con Bratt y ser totalmente feliz a su lado.

Un golpe en la puerta le indico que ya debía salir, con sus manos sudando y los nervios floreciendo, toma el ramo de rosas blancas para salir. Inhalando y exhalando para calmar sus nervios, abre la puerta para salir, pero en ese instante es interceptada por Bratt Miller que venía a su encuentro. Sorprendida por verlo caminar hacia ella, da un paso a su encuentro.

Bratt llegó junto a ella tomándola del brazo bruscamente, haciendo que Rouss frunciera el ceño por el dolor, pero no dijo una palabra hasta estar nuevamente en la espaciosa habitación que estaba decorada en tonalidades blancas y doradas.

–Bratt, ¿Qué pasa?, ¿Por qué estás aquí?– indagó Rouss con una expresión confundida en su hermoso rostro con el ceño fruncido al ver que aún no la soltaba y seguramente le dejaría una marca. Pero no tenía tiempo para seguir pensando en esas cosas al ver el rostro frío, decepcionado y lleno de furia de Bratt.

Jamás la había mirado así, sus miradas siempre eran suaves y llenas de cariño, siempre la trataba amable y gentilmente, haciendo con estos gestos que se enamorara de él a cada segundo.

Bratt era muy atractivo, siempre fue el más popular en la escuela y fuera de ella, sus hermosos ojos verdosos siempre llamaban la atención de cualquier mujer.

Era atractivo, alto con un cuerpo bien trabajo. No sabía cuántas chicas se le habían confesado o insinuado, pero siempre las rechazaba amablemente terminando a su lado con algún tipo de conversación agradable para los dos.

Siempre fue el blanco de ataque de las demás por siempre estar a su lado, muchas la insultaban de miles maneras, llamándola de p*ta y muchas cosas más, hasta en ocasiones la buscaban agredir físicamente, pero ella no se dejaba.

Tuvo que soportar muchas cosas haciéndola templar un aire frío a su alrededor, pero, aún así, seguían gracias a su querida hermana.

Al ver su ceño fruncido a causa del fuerte agarré que tenía en su brazo, Bratt la soltó rápidamente con algo de culpa en sus ojos al ver la marca que le había dejado en su piel tan blanca. Pero ese malestar desapareció al recordar el motivo por el que estaba allí y no esperándola en el altar como debería ser. La furia se volvió apoderar de su atractivo rostro.

–¿Por qué Rouss?, ¿Por qué no me dijiste la verdad?, siempre he intentado creerte, estar de tu lado, pero veo que no te ha importado nunca– gritó enojado mirándola fijamente con decepción y ojos fríos. Haciendo que Rouss se quedara pasmada en su lugar al ver su expresión.

–¿de qué estás hablando? – indaga después de haberse recuperado con una expresión confusa en su rostro.

La mujer frente a Bratt era extremadamente hermosa, sus facciones eran tan lindas y delicadas, su piel tan blanca y perfecta como el más exquisito de los jades blancos. Su esbelta figura tenía unas curvas muy definidas, sus labios tan finos y delgados, su, nariz era alta y fina, su Rosy era tan hermosa que podía cautivar a cualquiera y más cuando sonreía viéndose tan angelical. En simples palabras era tan perfecta y pura.

Sus ojos negros cuando te miran reflejan tanta pureza e inocencia que te consumen y te hipnotizan haciendo solo su voluntad. Eran esos hermosos ojos lo que más le gustaba de ella.

Cuando la conoció era una joven muy alegre, siempre andaba brincando de un lado a otro, era muy extrovertida. Así que se fue enamorando de ella, de su sencillez, de sus sonrisas y sus locuras, hasta que empezaron a salir.

Pero después de la muerte de su madre y la llegada de las nuevas integrantes a la familia, su personalidad fue cambiando. Ya no sonreía como antes, sus sonrisas ya no eran genuinas. Aunque cuando estaba con él trataba de ser la misma, aún sí, no lo lograba por completo, quizás se debía al brusco cambio que tuvo que experimentar, así que no la culpaba.

Pero las cosas fueron empeorando, su personalidad se volvió rebelde atacando a su hermanastra, pero nunca lo admitía.

Siempre estuvo de su lado, sin darle mucha importancia a la personalidad fría que había adoptado a su alrededor, pero eso no quería decir que le perdonaría tal fechoría que había hecho.

Afortunadamente había abierto los ojos, ahora sabía que era una vil seductora que se acostaba con cualquiera y delante de él aparentaba ser pura e inocente, ‘que pe**a tan astuta', pero ahora ya podía ver sus verdaderos colores.

–Ya que no sabes de que estoy hablando, esto podría refrescarte la memoria– espetó con un tono frío y lleno de odio al tiempo que le lanzaba un sobre que la golpeó en el pecho cayendo al piso donde varias fotos quedaron esparcidas junto a sus pies.

Rouss callo en un estado de shock con los ojos bien abiertos al ver lo que acababa de ocurrir ¿él …la había golpeado con el sobre?, ¿le había lanzado el sobre como si nada?, su piel que estaba expuesta en su pecho quedó ardiendo por el impacto.

Aun consternada, su cuerpo se movió sin su consentimiento inclinándose para recoger el sobre junto con las fotos, las cuales al verla más de cerca se dio cuenta que, ¡en cada foto estaba ella en la cama con un hombres diferente!, ¡¿Qué diablos?!, ¡¿Qué estaba pasando?!.

La mente de Rouss era un caos en ese momento, sus manos temblaban al sostener las fotos y su cara estaba tan pálida que parecía una hoja de papel, sus labios estaban desprovistos de cualquier color. Lentamente levanto la mirada conectándola con la de Bratt que no la había dejado de observarla con tanto odio y desprecio en su mirada.

–tú…esto…¿Qué es esto?– preguntó con voz temblorosa sosteniendo su mirada que le causaba tanto dolor verla, sintiendo como si miles de cuchillas se enterraran en su corazón haciéndolo sangrar sin compasión.

Bratt soltó una sonrisa, pero a la vez no lo era llena de sarcasmo y desprecio mirándola ladinamente –¿aún tienes el descaro de preguntar qué es?, ¿acaso eres ciega o perdiste la memoria?. Qué mujerzuela tan olvidadiza eres Rouss Wyner– al soltar su nombre lo hizo lleno de desprecio con la mandíbula tensionada y sus puños fuertemente cerrados.

La boca de Rouss se abrió por la incredulidad al escucharlo hablar, su corazón estaba siendo estrujado y mancillado sin piedad, ¿era este el hombre que ella tanto amaba?, ¿este era su Bratt, el amor de su vida?, sus ojos se cristalizaron al tiempo que sostenía el sobre con mas fuerza en su mano.

Tratando que su voz no se quebrara, procedió hablar –no sé qué es esto, todas estas fotos son falsas, jamás he estado con nadie– al decir las últimas palabras su rostro se ruborizo por la vergüenza, pero esperaba que Bratt le creyera, pero que tan equivocada estaba al creerlo al escuchar sus siguientes palabras.

–¡Ya deja de mentir por una vez¡, todos siempre tuvieron la razón, eres una desvergonzada que se vende con facilidad, siempre hostigado a tu hermana y a los demás, que estupidez más grande estaba a punto de hacer al casarme con una cualquiera como tú, me das asco… ‘Bang,– los gritos e insultos de Bratt fueron detenidos al recibir un impacto en su mejilla haciéndole ladear su cabeza ya que lo agarró desprevenido.

La mano de Rouss que aún la tenía en el aire le ardía y temblaba por lo que acababa de hacer, sus ojos estaban rojos mientras que las lágrimas se deslizaban por sus mejillas rosadas.

–lo- lo siento, Bratt, déjame explicarte bien las cosas, no es como tú piensas, por favor escucha, Lizzy, ella—ella planeó esto…– Rouss que trataba de explicarse con voz temblorosa fue callada al recibir un impacto en su mejilla, quedando con la mirada ladeado en trance sin asimilar lo que acababan de hacerle, o mejor dicho, lo que el hombre por el cual estaba dispuesta a dar su vida acababa de hacer.

Bratt se quedó inmóvil en su lugar, jamás le había levantado la mano a una mujer, y ahora lo acababa de hacer con la mujer que alguna Vez amo y la cual iba hacer su esposa.

Rouss lentamente regreso su mirada estupefacta e incrédula al hombre que estaba frente a ella.

En su mejilla rosada reposaba la evidencia de cuatros dedos plasmados junto con una leve hinchazón, su labio inferior sangraba, sus ojos estaban rojos llenos de miedo, dolor y tristeza, su garganta sentía un nudo difícil de dirigir y su corazón estaba destrozado en mil pedazos por esas miles de cuchillas.

Al ver su apariencia, Bratt sintió un poco de culpa por lo que acababa de hacer, ‘¿Qué…que hice?’. Tenía la intención de tomarla en sus brazos y pedirle perdón, pero al recordar el motivo por el que estaba allí, ese sentimiento de culpa se disipo como vapor en el aire.

–Sabiendo que sé la verdad, ¿aún te atreves a querer inculpar a alguien más?, y lo peor es que es a tu propia hermana, eres muy vil y despreciable Rouss– expuso con un rostro oscuro, dándose la vuelta para marcharse, saliendo en unas cuantas zancadas de la habitación.

Rouss que aún estaba paralizada en su lugar con el corazón destrozado sintiendo como un frio invadía todo su cuerpo recorriéndole todas las extremidades y congelándolas, reaccionando al escuchar la puerta cerrarse con un fuerte golpe. Sin pensarlo, salió corriendo de la habitación sosteniendo su esponjosa falda para no caer.

Cuando Bratt salió de la habitación, se fue directamente a buscar su coche para abandonar ese lugar, pero antes que pudiera hacerlo, fue interceptado por el padre de Rouss, Don Wyner que lo miraba fijamente.

Claro que sabía lo que estaba pasando, a él no le convenía que la estúpida de Rouss se casara con el hijo de la tercera familia más influyente de la ciudad. Había estado pensando como arruinar ese compromiso hasta que su esposa le insinuó este plan, era este o drogarla y llevarla a la cama de alguien más. Así que, al final se decidió por el primer plan colocándolo en marcha, contratado a uno de los mejores fotógrafos de la ciudad para que editará las fotos y quedarán lo más reales posibles. Igual nadie las detallaría fijamente para ver si eran verdaderas.

Los dos se miraron sin decir una sola palabra, cuando Bratt estuvo a punto de hablar, vio por sobre el hombro de Don, a Rouss venir corriendo hacia él.

Rouss no sabía porque lo iba a buscar después de todo lo que había pasado, pero ella aún lo amaba, aún tenía un poco de esperanza que él le creyera, eran dos años que estuvieron juntos, más los que fueron cuando eran amigos, ella no podía creer que él tirará todo a la basura así de fácil, ¿Verdad?.

Ella aún no podía creer que él no le creyera, aún se rehusaba a creerlo, su corazón se negaba a aceptarlo.

Cuándo Don se percató de su presencia, la detuvo del brazo fuertemente antes que llegara hasta Bratt.

Rouss lo miro con sus ojos rojos, su mejilla hinchada y su labio ensangrentado, pero ninguna culpa o preocupación brilló en sus ojo.

–¿Qué crees que haces? – le pregunto fríamente frunciendo el ceño con disgusto.

–debo hablar con Bratt, por favor padre, suélteme– pedía Rouss exaltada sin dejar de mirar en la dirección que él estaba.

–¿Qué está pasando? – pregunto con voz suave y un tono preocupado Lizzy que acababa de llegar.

–hermana ¿Qué te paso? – pregunto exaltada al ver la marca en la mejilla de Rouss con una mirada muy preocupada.

Rouss la ignoro zafándose del agarre de su padre en el momento que su atención estaba en Lizzy, caminando hasta Bratt. Pero nuevamente es sostenida fuertemente.

–hermana ¿Qué tienes en la mano? – pregunto curiosa mirando el sobre en su mano, el cual Rouss apretó fuertemente.

Cuando Lizzy bajo la mirada, un brillo siniestro pasó por sus ojos. Su madre le había contado todo, así que, ¿Cómo dejaría pasar esta oportunidad? siendo la buena hermana que era, ayudaría a Rouss a quedar humillada ante todos, por fin se desasearía de ella de una vez por todo.

Al pensar así, sus labios se curvaron hacia arriba en una sonrisa complaciente y orgullosa sintiéndose muy feliz, lástima que no podía disfrutarlo abiertamente.

Capítulo 3

El cuerpo de Rouss yacía en el piso, su cabello estaba despeinado, sus mejillas estaban rojas he hinchadas, sus labios ensangrentados temblaban levemente mientras se mordía el labio inferior saboreando el sabor metálico para aguantar los sollozos que querían escapar.

Los murmullos de la multitud que se habían agrumado se podían escuchar.

–¿que está pasando?, ¿Por qué la novia está en el piso?–. preguntó alguien que acababa de llegar con desconcierto.

–no lo sé exactamente, pero ya que su prometido no hace nada, deben de haber terminado– respondió tranquila e indiferentemente, pero con mucha satisfacción la joven interrogada.

–Ohh, debe ser así– musito la otra chica sin darle importancia.

Algunos otros murmullos más continuarán, el cuerpo de Rouss temblaba levemente y sus largas pestañas revoletearon humedecidas para esparcir las lágrimas que querían brotar.

En el siguiente segundo, siente como es tomada del brazo bruscamente levantándola del piso quedando frente a su padre que la miraba con un semblante oscuro –¡bastarda! – dándole una cachetada, –eres una vergüenza para la familia Wyner, ¡desvergonzada!– gritó dándole otro golpe y susurrándole –nunca debiste haber nacido, eres solo un estorbo y buena para nada como tu madre, deberías de ir hacerle compañía– escupió tales palabras llenas de odio, las cuales solo Rouss había escuchado.

El corazón de Rouss quedó totalmente destruido, los fragmentos estaban esparcidos como vidrios en el piso, sin poder aguantarlas, las lágrimas fluyeron por sus hermosos ojos deslizándose por sus mejillas.

Don la volvió a bofetear nuevamente de ambos lados haciendo que Rouss cayera nuevamente al piso, las fotos que Don sostenía se las lanzo golpeándola en la cara quedando esparcidas en el frío piso junto a ella.

Rouss miro en la dirección de Bratt nuevamente, quizás buscando ayuda de él con su mirada apagada y sin vida. ‘¿Por qué no me ayuda?’, ‘¿dónde quedó esa promesa que siempre me protegería y me cuidaría?’, ‘¿acaso todas fueron mentiras?’.

Bratt se estremeció al verla en ese estado lamentable, inconscientemente su pie se levantó para ir con ella. pero Lizzy que lo estaba observando, ¿Cómo podría permitirlo?.

La atención que actualmente tenía Bratt sobre Rouss fue rápidamente distraída al sentir un tirón suave en su manga, ladeando la cabeza, ve a Lizzy con una expresión preocupada y dolida en su dedicado rostro. Aunque no tenía una apariencia tan hermosa como Rouss, también era bonita.

Sus ojos eran tímidos y transparentes mientras lo miraba fijamente. –hermano Bratt…lo siento, padre siempre ha buscado la manera de ayudarla a superar esa adicción, pero ella rechaza nuestra ayuda…– La voz de Lizzy se fue apagando dando paso a un sollozo junto con las lágrimas que brotaban de sus ojos, su mirada era de pesar e impotencia mientras sus grandes ojos lo miraban.

Lizzy se veía muy lamentable en esos momentos, su apariencia se veía tan delicada y lastimera, como un cervatillo que estaba perdido, sus dedos que aún sostenían la camisa, temblaban un poco.

Cualquiera que la viera con esa apariencia, sentiría su corazón doler, activando las ganas de cuidarla, protegerla y reconfortarla en esos momentos, y Bratt, no era la excepción al sentir estos sentimientos.

Frotando suavemente su cabeza, la atrae a sus brazos haciendo que las mejillas de Lizzy se sonrojaran actuando tímidamente al sostenerlo de ambos lados de la camisa sin abrazarlo en su totalidad.

Rouss que los observaba desde lejos, sentía como su corazón dejaba de latir lentamente. Todo el amor que sentía por Bratt empezó a desaparecer, o eso quería pensar. Ella no podía seguir amando como loca alguien que le dio la espalda y la dejo sin darle el beneficio de la duda.

Bratt Miller, el hombre que ella había amado tanto, con el que pasaba soñando un futuro a su lado, con el que estaba dispuesta a envejecer tomados de la mano y dar todo por él… Ese mismo hombre la había golpeado e insultado, ¿Dónde quedaron sus sentimientos?, ¿Dónde quedaron sus promesas?, una sonrisa destrozada y autocritica se formó en sus pálidos labios ensangrentados.

Lizzy al mirar la cara llena de dolor de Rouss y su apariencia destruida, sintió un regocijo recorrerle todo su cuerpo, por fin la había vencido, la había humillado y destruido, nadie jamás estaría dispuesto a estar al lado de una desvergonzada como ella.

Siempre había vivido bajo su sombra, escuchando como los demás la alababan por su belleza y su figura, además de ser muy inteligente ocupando siempre el primer lugar en todo, escuchando como los maestros la amaban y la alentaban a seguir adelante.

Pero sobretodo la odiaba por tener el amor y la atención de Bratt, amor y atención que deberían ser solo de ella, y lo conseguiría sin importarle nada. Bratt sería solo suyo, así como todo lo que ella tuviera debería ser solo de ella.

Siempre la había odiado hasta los huesos, haciéndola quedar mal siempre que podía sin importarle lo que pasara con ella, Rouss era su enemiga a muerte, y estaba dispuesta a destruirla sin importar que.

Cuando Rouss miro a Lizzy en los brazos de Bratt, pudo ver esa mirada llena de superioridad y arrogancia, con un brillo de felicidad y satisfacción al verla en el estado lamentable que estaba. Solo ella pudo notarla cuando sus miradas se conectaron.

Lizzy dejo suavemente los brazos de Bratt, al tiempo que este le preguntaba si estaba bien con una cálida mirada, haciendo que Lizzy se sonrojara más y tarareara en confirmación tímidamente. Pero cuando estuvo a punto de dar un paso para alejarse, su cuerpo se tambaleo perdiendo el equilibrio, donde solo el duro piso la esperaba, cerrando los ojos se preparó a esperar su destino.

Pero al ver esto, Bratt la sujeto rápidamente por la cintura atrayéndola a su cuerpo, haciendo que Lizzy se tornará roja bajando la mirada tímidamente.

Si ese hombre no estuviera o estuvo a punto de casarse, todos pensarían que hacían una bonita pareja que fue hecha por los mismos dioses.

–Así que, ¿cualquiera puede tener a Rouss?– exclamo un hombre algo gordo de baja estatura mientras la miraba lascivamente. ‘Ya que era una pu**,¿Por qué debía contenerse?’. Siempre había fantaseado con tener el joven y tierno cuerpo debajo del suyo, y ahora que era posible, ¿Cómo no aprovecharía esta oportunidad?.

Las palabras del viejo rompieron el silencio que se había formado e interrumpiendo los pensamientos de los demás, haciendo que fijarán su atención en ella nuevamente.

–¡tan pura que aparentaba ser y es toda una pe**!– espeto alguien en la multitud con desprecio y odio.

–mujeres como ella no deberían existir, ¡ojalá se muera! – vocifero alguien más con un tono lleno de asco.

Rouss se levantó lentamente del piso, toda su expresión había cambiado, aunque podía escuchar todas esas palabras, ninguna se grababa en sus oídos.

Su mirada se tornó tan fría como un glaciar, a pesar que el clima era cálido, la temperatura descendió como si estuvieran en invierno y el frío consumía sus cuerpos y huesos. Su rostro estaba sin ninguna expresión, nadie podía adivinar lo que estaba pensando.

Con su intensa mirada fría escaneo la multitud que estaba observándola, su padre que era el más cercano se quedó paralizado en su lugar al ser mirado con esos ojos fríos tan intensamente, su cuerpo inconscientemente tembló, al igual que todos los presentes.

Sin saber cuándo, habían contenido la respiración presos del miedo al ver esa mirada.

Rouss desvío su mirada hasta la pareja que aún estaba abrazada caminando lentamente hacia ellos. Cada paso que daba, era un golpe de emociones para los presentes, todos aún estaban congelados, respirando suavemente para no ser vueltos a mirar con esos ojos y también para ver un buen espectáculo.

Cuando solo estaba a unos pasos de ellos, muchos contuvieron la respiración. El cuerpo de Lizzy tembló de miedo al ser vista tan fijamente por esos ojos tan frios que pareciera que la estuvieran congelando. Sus manos se aferraban fuertemente en la espalda de Bratt.

La sorpresa y la estupefacción brilló en los ojos de Bratt al ver por primera vez a Rouss con esa mirada, aunque no lo admitiría y no lo demostraría, también sintió algo de temor.

–te advierto Rouss, si le llegas hacer algo no saldrás….–.

Rouss ni siquiera se inmuto por su advertencia o les volvió a dedicar otra mirada, paso junto a ellos dejándoles una sensación de entumecimiento por su aura tan fría.

–¡ROUSS!– Un fuerte grito se escuchó llamándola lleno de angustia.

Rouss se detuvo, pero no se dio de la vuelta, aunque su cuerpo le gritaba correr y lanzarse a los brazos de su abuela, su mente herida y llena de orgullo no se lo permitía.

–Rosy, ¿Qué está pasando?– indago con voz preocupada y llena de expectación, su respiración se hizo pesada e irregular.

–¡señora Luisa!, ¡no se exalte por favor!– trato de apaciguarla su ayudante.

Luisa no sabía que estaba pasando, hasta que envió a su asistente a ver porque estaba retrasada la boda si ya debería haber empezado.

Su ayudante, Nancy Termintglut, después de haber salido a investigar, llegó a su lado con pasos apresurados informándole lo que estaba sucediendo.

Sin perder un segundo más, se levantó de su lugar llegando hasta donde su Rosy, viéndola caminar de espaldas con su vestido que anteriormente era blanco, ya que ahora estaba sucio y rasgado.

Rouss se detuvo, escuchándola decir con voz tranquila que estaba bien. Pero ella sabía que mentía, algo había pasado, más bien, algo le habían hecho esas escorias.

La multitud al ver la preocupación y lo inquieta que estaba Laura, no podían evitar refunfuñar en secreto, ¡alguien tan sinvergüenza y descarada como lo era Rouss no merecía la preocupación de la vieja maestra de la familia Larton!.

–¡Sra. Larton!, no debería preocuparse por una pe**a tan descarada como lo es esa Rouss– sin poder evitarlo, grito la voz de una mujer entre la multitud, haciendo que Luisa se exaltara mirando rápidamente en dirección a la voz con una mirada oscura.

La joven que envidiaba y odiaba a Rouss por intimidar a su amiga Lizzy, se encogió de hombros escondiéndose entre la multitud Presa del miedo al ver su rostro oscuro y con ganas de levantar a bastonazo a cualquiera.

–Sra. Larton, tranquilícese, todos estamos igual de sorprendidos y conmocionados por lo que acaba de suceder, es algo que no teníamos previsto que se enteraran, ¡que lamentable! – vocifero Fanny con aparente estado abatido y preocupación en su rostro.

–¡¿de qué tontería estás hablando?!– exclamo molesta Luisa arqueando las cejas.

Fanny titubeó un momento antes de entregarle el sobre con algo de nerviosismo, pero con un brillo fugaz en sus ojos de satisfacción cuando bajo la mirada.

Luisa tomó el sobre abriéndolo con desesperación, quedándose paralizada al ver el contenido en su interior. todo el calor abandonó su cara, tornándose pálida al tiempo que sus manos temblaban, sus ojos conmocionados se dirigieron a Rouss que aún le daba la espalda.

Su Rosy no era esa clase de mujeres, ella la conocía muy bien, ella la ha visto crecer paso a paso, la había visto formar su carácter con el paso del tiempo haciéndose más reservada y distante, y todo seguramente por las personas que planearon humillarla. Pero ella jamás lo permitiría, y si fuera cierto, tampoco le daría la espalda a su querida nieta.

–Rosy…–.

–No te preocupes abuela, estaré bien– respondió Rouss con voz algo suave, pero sin dejar de sonar fría sin darse la vuelta.

Rouss dejó escapar un silencio suspiro al escuchar como la llamo su abuela. Solo ese nombre basto para saber que ella le creí.

No podía negar que tenía miedo, terror que ella creyera en el montaje que había hecho su supuesta ‘familia’ para humillarla y deshacerse de ella.

Los labios de Rouss se torcieron en una sonrisa sarcástica, ¿familia?, ¿quiénes eran su familia?, ese que ella pensaba que era su padre resultó siendo su peor enemigo.

Luisa se calmó al escuchar sus palabras, sabía que esto marcaria la vida de su Rosy para siempre y al ver que seguía erguida con una postura inquebrantable, comprendió que había nacido una nueva Rouss, la cual no se dejaría pisotear y humillar nuevamente de nadie.

La multitud se miraba sin entender que estaba pasando, sus miradas expresaban desconcierto y desinterés. Estaban esperando un buen espectáculo, pero no había pasado nada, ¿Qué estaba pasando? ¿Qué giro de los acontecimientos era este?.

La multitud no era la única desconcertada y confundida, el trío que había organizado tal fechoría creían que iban a matar dos pájaros de un solo tiro, no estaban muy contentos al ver que las cosas no resultaron como lo esperaban.

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INESPERADO AMOR DEL CEO

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