Capítulo 2

Despierto y son las diez de la mañana.

¡Dios!, no lo puedo creer, estoy de vagabunda y no me gusta estar sin hacer nada, ya llevo una semana aquí y me siento una completa mantenida, hablaré con Ethan, necesito trabajar, hacer algo, aportar en los gastos de la casa.

Me ducho y voy a desayunar, la señora Ana, la nana y ama de llaves me prepara el desayuno, y decido ayudarla con la limpieza, este departamento es enorme, solo pensar que tiene tres habitaciones con baño cada una, me da dolor de cabeza, gracias al cielo no soy la única que va a limpiar este enorme lugar.

Al medio día escucho el timbre, y unas voces, son las muchachas de la limpieza, llegaron tarde, y la señora Ana las regaña por eso.

Estoy en la habitación de Ethan así que puedo escuchar todo con claridad ya que están en la entrada del pasillo y la puesta de su habitación está un poco abierta.

-Al señor D'Angelo no le va a gustar que hayan llegado tarde, ustedes saben cuál es su horario de trabajo. - le dice Ana.

-Bueno, fue el mismo quien nos dijo que vinieramos una vez a la semana.- dice una de ellas

-Exacto, pero no que llegaran tarde, a ninguno de los señores les gusta la impuntualidad.

-Vamos, no creo que vallas a irle con el chisme a los señores. - dice la otra. ¿Y estas que se creen para hablarle así a la señora Ana? ella podría ser fácilmente su madre.

-Pues si no acatan las órdenes tendré que decirles de su mal rendimiento laboral.

-Bueno igual así, alguna de nosotras le damos un poco de cariño se le pasa la molestia.

Ja, ni lo sueñen, no las conozco y ya me caen de lo peor, como se atreven a hablarle así a Ana y mucho menos insinuar que Ethan va acostarse con ellas para no despedirlas, ¿que se creen?.

Así que decido salir y poner los puntos sobre las íes.

--¿Todo bien Ana?.

- Si mi niña.- le sonrió, porque no hay manera de que deje de decirme así, desde que llegué así es como me dice, así que la dejo, ya me acostumbré a qué me diga así.

-Okey, yo me encargo, gracias, - le digo y ella se va a la cocina - supongo que ustedes son las de mantenimiento. - digo viendo a las dos muchachas que no han de llegar a los 25 años.

-¿Y tú quién eres, también te contrataron? - me dice una de ellas, Melanie dice la plaquita que tiene su nombre, me ve de arriba a abajo, queriéndome intimidar.

- No, y eso no les interesa, ahora bien, voy a ser yo quien les dará las instrucciones de ahora en adelante: su hora de llegada será a las ocho de la mañana, al medio día tienen que haber terminado, no quiero que estén aquí cuando Ethan venga a almorzar, solo vendrán lo días miércoles, a menos que les solicite venir otro día, las habitaciones solo la van a limpiar bajo mi supervisión y la de Ana, ¿les quedó claro?. - no quiero ser una perra insensible, pero es que verlas como gatas en celo me parece repulsivo, ademas, están por trabajo no para follarse al dueño de la casa.

-¿Quien eres para creerte señora de todo esto? Capaz y solo eres un revolcón más de los señores y ya te crees mucho.

Estúpida.

--Mi reina llegue. -la voz varonil de Ethan se escuchó en el lugar.

Sonrío inconscientemente, en este tiempo que llevo aquí, le eh tomado mucho cariño a ese hombre tan increíble, me he acostumbrado a el de una manera que me asusta.

Lo que no esperaba era que este par de mujeres salieran al encuentro como si el fuera su marido, que ridículas, seguro el o su amigo, tuvieron un amorío con la tal Melanie y tal vez tiene tiempo trabajando para ellos y se cree con el derecho de hacer lo que se les venga en gana.

Así que me dirijo a mi habitación dormiré otro ratito más, no tengo nada que hacer y mucho menos que reclamar, a fin de cuentas ésta es su casa, y el tiene derecho de acostarse con quién le plazca, es mi amigo y deseo lo mejor para él.

-Buenas tardes señor Ethan, llegó temprano. ¿Quiere que le traiga una cerveza?.

-Hola Melanie, no gracias, ¿y la reina de esta casa donde está, aún duerme?

La puerta de mi habitación es abierta estoy acostada dándole la espalda a la puerta así que sé que se acostó a mi lado, me da un beso en la mejilla y me susurra que soy una dormilona que despierte.

Vamos, que no me eh quedado dormida, aún, y no es que me cueste mucho quedarme dormida, no.

Me doy media vuelta y lo abrazo.

-Hola, no estaba dormida, recién me acosté, ya tenías quien te atendiera así que no creí necesario salir también yo.

- ¿No me digas que estás celosa?

-Que va, solo que preferí no molestar.

- Tonterías tú nunca me vas a molestar. Venga, arriba, tengo hambre y no quiero comer solo.

Le digo que no quiero levantarme, pero no, seguido de eso me quita las sábanas y me carga en su hombro cual saco de papas y me muerde una Nalga al entrar en la cocina.

-Ay, caníbal no me muerdas.

- Así no me decías anoche-mis ojos casi se salen de su órbita y mi cara ha de perecer un Tomate.- te ves hermosa cuando te sonrojas.

-Tonto, que pensara Ana de mi.

- Yo, nada mi niña. Disfruten su juventud. Ya su comida está servida mi niño. La niña Diana quería comer pasticho así que ya está listo, en unos minutos les llevo la comida a la mesa.

Ethan le agradece y va a la nevera por una cerveza, y de regreso me prepara un café instantáneo de la máquina. Lo recibo con gusto y vamos al comedor.

Termino de beber mi café y voy a la cocina a ayudar a Ana con la comida. Servimos una porción para cada uno, agarro una cerveza para Ethan y un jugo de manzana para mí, Ana coloca todo en el carrito y lo lleva a la mesa, cuando vamos llegando veo a Melani echa un mar de llanto y la otra Susy creo que se llama viendo al piso sumisamente.

-... Su palabra es ley en esta casa y a la que no le guste se puede ir por donde vino -es lo que alcanzó a escuchar de la conversación - ¿Quedó claro? Así que a sus labores

- Si señor. - dicen al unísono y desaparecen de nuestra vista.

- Al fin, muero de hambre, me tomé una horas libres para estar con mis mujeres y volver al trabajo.

Nos disponemos a comer, y al terminar le digo:

- Hablando de trabajo, quería hablar contigo, quiero trabajar, necesito trabajar, quiero hacer algo productivo.

-No es necesario que trabajes te dije que no va a faltarte nada. - me dice seriamente

- No quiero estar de mantenida, voy a pagarte todo lo que has gastado en mi estos días lo prometo, solo dame unos días que pueda conseguir algo, también quiero conseguir un piso para mí no quiero que tu amigo llegue y me encuentre aquí de vividora.

- Diana tú no eres ninguna vividora, que eso te quede claro, y tu permanencia aquí ya está hablada, Pero esta bien si lo que quieres es trabajar, esta bien, te tengo el trabajo perfecto.

- ¿ En serio? Gracias, gracias -me siento en sus piernas y lo abrazo. -¿ y de que se trata? Puedo trabajar de mantenimiento en tu empresa si tienes vacante.

- Ni lo sueñes, ninguna amiga mía que se respete va a trabajar de obrera, te tengo un mejor trabajo, pero eso lo hablaremos mañana en una reunión de trabajo como se debe.

- okey, okey está bien.

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Capítulo 3

Nuevo día, y la ansiedad me consume, no sé cuál es el trabajo que me va a proponer Ethan y eso me tiene nerviosa, no es que no pueda trabajar en lo que sea, mientras sea honrado, solo que él no saber las cosas me desespera y eso el lo sabe.

A las ocho de la mañana el chófer de Ethan me deja en el estacionamiento subterráneo de la empresa, nunca había venido, de echo aún no se a que se dedican el y su amigo, y es que desde que lo conozco no me a importado más que su amistad y compañía,  soy un poco despreocupada y confiada con él por esa parte.

— Señorita, el señor me dio instrucciones de escoltarla hasta su oficina.

— Está bien señor Jones, la verdad nunca eh estado en este lugar y es un poco intimidante semejante lugar.

Subimos en un elevador privado que va hasta el último piso, según Jones solo los presidentes de la empresa pueden usar ese elevador, le iba a cuestionar el porque nosotros lo estamos usando pero en ese momento las puestas se abrieron y salimos rumbo a el escritorio de una secretaria.

— Buen día Señorita Méndez, anuncie por favor al señor D'Angelo que la señorita Smith está aquí.

— Buen día señor Jones, enseguida

Pero antes me da un escaneo minucioso con la mirada que me pone realmente nerviosa y hace cuestionarme si realmente estoy vestida para la ocasión, escogí lo mejor, de hecho todo es lo mejor ya que al día siguiente de estar aquí fui de compras con mi amigo.

Y bueno nada, siento que me veo espectacular con mi vestido azul rey que me llega a mitad de muslo de mangas cortas, unos tacones de plataformas negros con pedrerías azules.

Mi cabellos suelto en ondas, y lo mejor no llevo maquillaje mi piel está tan bien cuidada que no necesito recurrir a eso, y es algo de lo que estoy orgullosa.

Me siento bella, así que le sonrió y levanto mi barbilla como toda una diva.

La chica marca un número, anuncia que el señor Jones está aquí y en menos de tres minutos Ethan sale de una oficina.

— Gracias señor Jones puede retirarse.

Éste solo le asiente y se retira, Ethan le informa que no quiere interrupciones y pasamos a una oficina que derrocha elegancia y pulcritud.

Por un momento me quedo embobada viéndolo, se ve hermoso con ese traje de tres piezas color gris, hace que sus ojos grises resalten y ese cabello platinado que tiene me encanta.

De una manera muy formal me indica tomé asiento frente a su escritorio. Se sienta frente a mi y Me mira fijamente y de una manera intensa.

— Bien, ya estás aquí. ¿Todo bien?.— Me pregunta, desde que estoy aquí, no deja de preocuparse por mí, cada vez que llega a casa me pregunta cómo estoy y si estoy bien. Se por que lo dice, se que se preocupa por mi, y eso es algo que me gusta.

— Si tranquilo, no estoy tomando anti depresivos desde que estoy aquí, gracias a ti, — mi estado de ánimos hace tiempo atrás no era bueno así que me recetaron antidepresivos para calmar mi ansiedad y poder dormir, no quiero hablar de ese tema, me pone de mal humos y hasta sentimental así que decido cambiar de tema— este lugar es intimidante— le digo.— No sabía que trabajabas en un lugar como este, de echo no se a que te dedicas, ni que voy a hacer aquí.

El solo asiente entendiendo que no quiero hablar del tema y me dice:

— Hay un par de cosas que aún no sabes, primero soy uno de los presidentes de este conglomerado de empresas, las empresas D'Angelo son las más importantes portantes a nivel nacional e internacional.

Mientras más me cuenta más impactada estoy, no sabía que era un magnate y yo creyendo que era un simple empresario tampoco es como que me importe su dinero, no me considero una mujer interesada.

Hay algo que me está haciendo ruido y es que dijo que era uno de los presidentes, quiere decir que no es el único.

— Dijiste que eras uno de los presidentes, ¿Hay otros?.

— Si, mi hermano.

— ¿Hermano, pero creí que no tenías hermanos?

— No. Biológicamente No tengo, mi amigo Zack y yo somos adoptados por la misma familia, por eso tenemos el mismo apellido, somos hermanos pero no de sangre, para el ojo público somos los hermanos D'Angelo nuestro padre se retiró hace un par de años y nos dejó al mando de todo... Bueno, basta de historia, a lo importante, ¿querías trabajar no es así? Vas a tener el trabajo más importante en esta empresa, vas a ser nuestra secretaria. Como verás somos dos presidentes y una sola secretaria no se da a basto con todas las tareas así que la señorita Mendez necesita una ayuda, ¿Crees que puedas?

¿Es en serio? Hace tiempo fui secretaria para cubrir mis gastos de la universidad, la cual nunca pude terminar, por razones que no quiero recordar, pero sé que en algún momento lo voy a retomar nuevamente, solo me faltaba un semestre para terminar, tuve que congelar la carrera de gerencia empresarial y ahora estoy aquí en otro país, lejos de mi familia y de todo lo que una vez tuve.

Así que le doy una sonrisa como el gato de Alicia en el país de las maravillas y le digo que puedo con eso y más, y le comento que antes de conocerlo trabaje de secretaria pero que tuve que dejarlo y bueno ya el resto él lo sabe.

— Tranquila si lo que quieres es estudiar puede hacerlo, no hay problema con eso. Sabes que te voy a apoyar en todo.

—Si lo sé pero no es justo que esté sin hacer nada, me gusta ganarme la vida, hacer las cosas por mis propios medios, te agradezco mucho todo lo que estás haciendo por mi, pero si retomo los estudios me gustaría ser yo quien cubra con todos los gastos.

— Realmente eres terca. Y nadie puede sacarte esas ideas de la cabeza, pero está bien, me parece bien, eres una mujer capaz de lograr lo que se proponga.

—Gracias, así que dime, ¿Cuando comienzo?

—Hoy mismo— toma el teléfono y llama a la señorita Méndez y pide su presencia, en pocos minutos ella entra después de que él de el permiso de entrar— señorita Méndez ella será la nueva secretaria, quiero que la pongas al tanto de todo, para que cuando mi hermano llegue esté lista para recibir los datos del exterior.

La cara de ella es todo un poema, creo que no se esperaba que iba a ser contratada.

— Entendido señor. ¿Su lugar de trabajo será junto a mi?

— No, ella estara en la oficina.

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Hermanos D'angelo

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