Capítulo 2
Capítulo 2
DRAK
Drak terminó de ducharse y paso la mano por el panel en la parte frontal de la pared para detener el agua, y activando la otra para que secará su cuerpo con el aire tibio que salía de un lado de la misma.
No podía dejar de pensar en esa hermosa hembra que había encontrado, con su piel suave y clara, sus cabellos de un extraño color amarillo como el de la planta Losarig que tanto le gustaba a su madre. Pero lo que más loco lo tenía eran esos fascinantes ojos azules claros.
No podía evitar tener una erección descomunal cada vez que pensaba en ella y su pequeño cuerpo, tan diferente al de sus hembras en su planeta. Lo que le hacía pensar que otras partes de su cuerpo era diferente a ellas. Esperaba que no mucho ya que la deseaba con desesperación desde el primer momento en que la vio en aquella jaula y la primera palabra que paso por su mente fue "MÍA". "Ella tenía que ser Mía".
Termino de vestirse listo para continuar con su trabajo y reportarse a la base central, y reportar el éxito de otra nave Lars pirata derrotada. Baldissera alimañas que no dejaban de robar y esclavizar a otras especies.
Caminó directo al puente de control de la nave ansioso por acabar todo pronto y ir a ver a su hembra.
¿Mi hembra? Señor de los soles, ¿Qué pasa si ella no quiere ser mi hembra? No podía dejar que eso sucediera. Utilizaría todos los métodos para convencerla.
—¿Archi Drak, Me estás escuchando? —La voz del alto líder gobernante de Dargox vino desde el otro lado de la gran pantalla de transmisión, sacándolo de sus cavilaciones—.Reporte cuáles son las novedades.
—Logramos interceptar otra nave de los Lars y destruirla. Traían a dos hembras con ellos.
Los Lars era una raza que trafican con cualquier cosa. Una raza cobarde y deshonesta que ahora se estaban extinguiendo debido a que todas y cada una de sus hembras eran entrenadas para la batalla igual que los machos.
—Pobres Reiton. Tan tímidas y asustadizas...
—Tímidas y asustadizas, sí. Reiton, no.
—¿Qué quieres decir?.
—Son hembra, Havyn Bach. Pero no de esta galaxia. Revisamos sus coordenadas y venían de la séptima galaxia.
—¿Cómo es eso posible si nunca han ido tan lejos? Es muy arriesgado para ellos cruzar los agujeros con su tecnología obsoleta.
—Supongo que están desesperados. Hace poco nos enteramos de que se están quedando extintos y necesitan salvar su raza para que no desaparezca...
—¿No estarás sugiriendo que…?
—Es una posibilidad que estén buscando hembras para criar.
—¿Qué tan parecidas son estas hembra a las suyas? —Drak le describió brevemente como es su Hembra y lo súper diferentes que eran unas de las otras—. Pero no tiene sentido. Podrían dañarlas si llegaran a tocarlas. ¿De dónde son estas hembras?.
Drak tecleó rápidamente para obtener las coordenadas exactas.
—De algún planeta, aún no sabemos cuál ya que borraron esa información antes de que pudiéramos obtenerlas.
—Averígualo. Tendremos que regresar a esas criaturas.
—Estamos muy cerca de casa, Havyn Bach. A una semana.
—Hay que devolverlas, Archi.
—¡Padre! Irnos a la séptima galaxia nos tomaría un mes ida y vuelta. —espero que la desesperación no se notara en su voz o esperaba que su padre no se diera cuenta. No podía perder a su compañera ahora que por fin la había encontrado, lo podía sentir en cada fibra de su ser—. Las llevaré a nuestro planeta. Luego con más sentido, planearemos su regreso. Necesitamos saber todo lo que podamos sobre su mundo primero.
Su alto líder —y padre— suspiró.
—Tienes razón. Lo siento. Estoy teniendo un mal día. Pasa un informe detallado, también de las hembras que has encontrado. Aquí les proporcionaremos protección y cuidaremos de ellas.
—Ya mismo, Havyn Bach. —Cuando estuvo a punto de terminar la comunicación, su padre habló.
—Drak... cuídate.
—Siempre. No te preocupes. —Le sonrió antes de terminar la trasmisión. se giró hacía Vassi, su segundo al mando de la nave y mejor amigo—. Pásale ese informe al consejo."
—En seguida, Archi Drak.
Salió del control de mando consiguiéndose a varios de sus guerreros en el camino, bajó en el elevador hasta el nivel de sanación. Se detuvo ante una puerta cerrada custodiada por uno de sus mejores machos.
—Bex. ¿Cómo está la hembra? —Miró al macho con una expresión seria en su rostro.
—A diferencia de la otra, ésta no ha parado de gritar, y gracias al nuevo lenguaje de la terrícola que Gexton colocó en mi dispositivo puedo entender lo que dice.
No podía creer que ya Gexton hubiera pasado el lenguaje de las hembras a los guerreros sin su permiso.
—¿Por qué Gexton colocó su lenguaje en tu traductor?.
—Porqué usted me pidió que cuidara de esta hembra, y visto que no pienso separarme de ella, él lo hizo para poder entender lo que decía... aunque no deja que nadie se acerque lo suficiente para poder poner su implante.
—¿Tú lo has intentado? —Bex negó.
—Lo harás. —no parecía muy contento, pero tampoco se atrevía a desobedecer la orden de Archi Drak.
—¿Y qué es lo que dice...? —preguntó Drak alzando una ceja.
—Está pidiendo ver a la otra hembra.
—Muy bien, Bex —se acercó más y colocó una mano sobre su hombro—. Quiero que te quedes con ella y no la dejes sola en ningún momento. Está nave está llena de machos que no han tenido una hembra durante mucho tiempo y no podría confiar en alguien mejor que tú o Vassi o Gexton para cuidar de ellas, ¿Entiendes?
—Por supuesto. No la pienso dejar.
—Bien. Iré a ver a Gexton.
No era que pensara que le podrían hacer algún daño real a las hembras, pero serían una tentación para unos machos en celibato.
Caminó hasta el final del corredor y puso su mano en el panel para que se abriera la puerta. Gexton se encontraba sentado frente a su Conec dándole la espalda a la hembra.
—¿Cómo está? —Gexton giró sobresaltado a verlo.
—Aún duerme. Le he hecho un análisis lo más completo que pude sin tocarla como me lo pediste, y teniendo en cuenta que no tengo las máquinas que necesito para profundizar en su sistema. Sin embargo, ella está bien, sólo algunas laceraciones en su pálida piel que están desapareciendo. También parecen ser antiguas, teniendo en cuenta el tiempo en que los Lars las raptaron de su planeta.
Drak gruño al saber que alguien le hizo daño. Le molestaba de una manera inexplicable.
—Calma. Ella está bien. Ya le he puesto el dispositivo con su lenguaje o idioma como ellos le llaman. Al parecer los Lars pensaban colocarles el traductor.
—Ya veo.... ¿A cuántos más les has colocado su idioma en el dispositivo?.
—Sólo a Bex y a mí. Siéntate, necesitó hacerlo contigo también ya que asumo que querrás comunicarte con ella. —Gexton agarró su conec portátil que necesitaría mientras Drak se sentaba cerca de la cama de sanación dónde se encontraba su compañera.
—¿Por qué está dormida?.
—Tuve que inducirla al sueño temporal para que no le doliera al momento de ponerle el dispositivo. Ahora quédate quieto para pasar la información a tu traductor.
No tenía que pedírselo dos veces. Su mirada se perdió en su hembra, recorriendo cada centímetro de su cuerpo, dándose cuenta que Gexton lo había cubierto con una manta.
—Listo. —le informó—. Ella podrá entender lo que nosotros hablemos y al revés, pero solo los que tengamos su lenguaje en nuestro dispositivo nos podremos comunicar con ella.
—Entiendo. Supongo que estás sugiriendo que todos lo tengan. —se miraron unos segundos sabiendo cuál sería la respuesta del otro Dargox—. Pienso llevármela.
—Eventualmente enviaré su idioma a cada traductor y al consejo, es necesario que ellas se puedan comunicar con todos nosotros. Y no, no puedes llevártela.
—Puedo y quiero hacerlo. Así que lo haré.
—¡No! —su rugido resonó en la cabina de sanación.
—¿Intentas desafiarme, hermano? —apretó sus puños a sus costados, listo para luchar con su hermano menor de ser necesario.
—¡Baldissera, Te sientes atraído por la hembra!.
—Ella es mía. Mi compañera. Mi propiedad. Mía para cuidar. No dejaré que nadie se acerque a ella más de lo normal.
Se acercó hasta ella abriendo la compuerta de la cama sanadora, tomándola en sus brazos con toda la delicadeza con la que fue posible.
—Atiende a la otra. Asegúrate de que esté bien. Bex tiene prohibido alejarse de ella.
—No permite que me acerque. —gruñó de frustración su hermano—. Es tan molesta.
—Entonces deja que me ocupe de mi hembra y vengo ayudarte. —no podía entender que era lo que le pasaba a su hermano.
Caminó a la salida escuchándolo murmurar una maldición. Paso de regreso por el mismo corredor asintiendo con la cabeza al pasar frente a un Bex perplejo. siguió andando, subiendo al elevador y yendo a su camarote.
La acostó en su cama haciéndola lucir enorme con ella en medio. sonrió para sus adentro sintiéndose deseoso de acostarse con ella, pero primero debía atender sus obligaciones. atenuó la luz a un seis por ciento antes de salir.
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—Muy bien. vamos a hacer esto.
—No creo que debas entrar. Esa hembra está muy rabiosa, casi podría decir que se parece a nuestras hembras, salvo que no tiene su fisionomía. —Le lanzó una mirada exasperada a Gexton.
—Abre. —Le dijo a Bex. Abrió la puerta poniéndose a un lado para que Drak pasara. La joven hembra se encontraba en un rincón en el suelo entre la cama y la pared en la parte más alejada. Drak dió un paso lento hacía ella levantando sus manos y señalando su oído.
—¿Dónde está Karen? ¿Qué le han hecho?.
Su mirada llena de terror se movía entre los tres guerreros que entraron en el pequeño espacio. Drak sonrío al saber cómo se llamaba su hermosa hembra. Dio otro paso y señaló a Bex y haciéndole gestos de que él fue quién la tuvo en sus brazos. Ella negó con la cabeza llorando de nuevo, cuando Drak estuvo casi cerca la hembra gritó tan fuerte que lastimo sus oídos sensibles a los sonidos y descubrió que esto nunca les había pasado antes.
Gexton salió de la cabina. Bex tapo sus oídos igual que Drak. El sonido pasó.
—No te acerques. —Drak entonces señaló a Bex, volviendo a tocar su oído y asiendo señas de que él fue quién la sostuvo en brazos—. No entiendo que quieres decir con lo de tu oreja. Pero creo que tratas de decirme que el alienígena gigante fue quién me sacó de la otra nave ¿verdad?.
Drak sonrió por la manera en la que llamo a Bex. El otro macho gruñó. Drak asintió.
—Él jodidamente acaba de gruñirme. —Su voz tembló de miedo.
Drak le lanzó una mirada a Bex.
—Deja de asustarla.
—Acaba de llamarme alienígena.
—Quizás es algún término de llamar a lo desconocido.
Drak volvió a intentar acercarse a ella.
—¡No. Quieto!.
—Suficiente. Esto no tiene sentido.
Bex empujó a Drak a un lado y se acercó a la hembra quién gritó, pero Bex no se detuvo hasta que se dejó caer de rodillas ante ella agarrando sus manos. Ella dejó de gritar al tiempo que palidecía, él libero una de sus manos y se hecho el cabello a un lado mostrando el dispositivo que tenía dentro de su oído, señalándola y luego a él.
—¿Q-Quieres que me ponga eso?" preguntó con voz temblorosa. Bex asintió haciéndole saber que necesitaban hablar. —Ustedes pueden entenderme. ¿Entonces puedes decirme si Karen está bien? Bex volvió a mover su cabeza en confirmación. —¿Ella tiene ese aparato en su oído? —él asintió—. Mierda. Mierda. Mierda. Esto es malo.
Bex volvió la cabeza viendo a Drak. Esté se encogió de hombros.
—¿Eso me dolerá? —Bex negó y estiró sus manos para que ella las tomara, dudó levantando su mirada en dirección a Drak, esté le sonrió, pero ella se paralizó otra vez —. ¿Ti-Tienes colmillos? —él asintió. ella sacudió su cabeza, agarrando las manos de Bex, quién la ayudo a ponerse de pie luego la cargó—. Eres el Capitán de esta nave. —Declaró. La hembra lo observó mientras salía de la cabina en dirección a Gexton.
Drak suspiró de cansancio. llevaba más de treinta y ocho horas sin dormir. necesitaba un descanso y sabía exactamente dónde le gustaría estar en ese momento.
Con una sonrisa verdadera en su rostro se encaminó así allí.
Capítulo 3
Capítulo 3
KAREN
Calor. Karen sentía mucho calor al estar presionada contra algo fuerte y caliente contra su espalda. Abriendo sus ojos observó su entorno dándose cuenta que ya no estaba en la otra habitación. Esta donde estaba, aunque poco iluminada, pudo distinguir su entorno. Ahora se encontraba en una cama, (extra grande para ella) normal para ellos. La habitación más grande que alguna vez haya visto antes, supuso que era del tamaño de su antigua casa. Lo que suponía que era un armario sobresalía en una esquina, un mueble largo negro adornaba el centro de la misma, una puerta a un lado que esperaba que fuera el baño, deseaba ir desesperadamente. La otra puerta estaba al final a los pies de la cama. Espero sea la salida. Pensó.
Giró su cabeza con cuidado para verlo que había detrás de ella, solo para encontrarse con un hombre de piel grisácea y cabellos blancos. Miro detenidamente su rostro cincelado, mandíbula firme, nariz recta y labios carnosos, jodidamente besables. Sus pestañas y cejas eran del mismo color de su cabello, simplemente hermoso. Pero por muy hermoso que fuera él y su gran cuerpo, ella necesitaba ir al baño.
Uno de sus musculosos brazos se hallaba alrededor de su cintura apretándola hacia él. Trato de moverse, pero no pudo, solo consiguió que la apretará aún más. Joder, necesitaba salir pronto de su agarre.
Meneó su trasero buscando de deslizarse un poco hacia abajo, un suave gruñido retumbo en su espalda haciendo que Karen se quedara quieta. Él movió su cadera presionando algo duro contra su culo, dejándola paralizada rezando para que no fuera lo que ella pensaba, ya que se sentía malditamente grande.
Siguió frotándose contra ella y ahora no le quedaba dudas de que era su polla ya que le estaba causando grandes sofocones en el cuerpo, excitándola con cada empujón.
«¿Porque esto se siente tan bien, cuando sé que está mal que me sienta así?»
Un gemido salió de ella y él gruño en respuesta. La mano que sostenía su cintura bajo por su redondeado vientre jugando con el borde de sus bragas, eso la hizo abrir los ojos de golpe. Sin poder contenerse gritó, el cuerpo a su espalda se sobresaltó incorporándose en la cama.
—¿Qué ocurre? ¿Te he lastimado mientras dormía?
En estado de shock Karen se quedó observando al gran Alienígena que se erguía sobre ella.
—Pu-Puedes hablar.
Él sonrió.
—Si.
—Olvida eso. Puedo entenderte, ¿Cómo...?
No pudo terminar la pregunta porque él se sentó en sus talones observando su cuerpo, Karen se sintió cohibida ante su escrutinio. Inclinándose un poco hacia delante, a su entrepierna, olfateo, un fuerte gruñido vino de su garganta haciendo que Karen sintiera miedo. Su mirada cambio a una más intensa que antes, sus ojos ya no brillaban tanto.
—Quítate la ropa. Demandó.
—¡¿Qué?! —su mano sale disparada y impacta con la mejilla del sujeto, ahora que el shock había disminuido un poco dándole paso al miedo impulsivo, podía pensar con mayor claridad.
—¿Por qué has hecho eso? —le pregunta masajeando su mejilla, con un brillo de fascinación en sus ojos al saber que era más ruda de lo que se veía.
—¡Me estás pidiendo que me desnude! ¡Eso no se hace! ¡Es una forma de insultarme! —le explica alterada por su osadía.
—Sólo necesito ver si somos compatibles.
—¿Compa, qué...?
Otro gruñido sonó.
—Déjame ver tu Ussi.
—¿Mi Ussi? —preguntó confundida pero rápidamente se dio cuenta de a qué se refería—. Oh, no. No, no, no vamos hacer eso.
Después de varios intentos por fin logro moverse y poner distancias entre ellos. Jalando sus rodillas a su pecho para cubrirse, él solo ladeó la cabeza observándola.
—Cre-Creo que vas un poco rápido. Pienso... Pienso que sería bueno que pudieras ayudarme a entender las cosas, en lugar de querer ver mi coño. ¿Dónde está el sujeto que me sacó de la otra nave, quiero hablar con él?
—Estás hablando con él. —ella lo miró más de cerca. «Sí que es realmente hermoso de una extraña manera» pensó.
Sus brillantes ojos azules parecían cambiar de tonos dependiendo en qué estado se encontraba.
—¿Que es Coño? —Su brusca voz la saca de sus pensamientos.
Karen rodó los ojos, convencida de que esto tenía que ser un sueño.
—Coño es Ussi. De dónde vengo solemos llamarlo así, entre otros nombres.
—Esa palabra no se encuentra en el traductor.
—No, no lo estará. —Se miraron uno al otro. —¿Me explicas cómo es que puedo entenderte?.
—Si. Con el dispositivo que tienes en tu oído puedes hablar y entender a cualquiera de nosotros. Lo mismo me pasa a mí, puedo entenderte porque conseguimos tu lenguaje en un dispositivo que los Lars te iban a colocar. Pero solo algunos de nosotros tenemos tu idioma en nuestros traductores, por ahora.
Ella trataba de asimilar todo lo que le decía. Volvió a mirar en su entorno.
—¿Cómo te llamas? —Su voz profunda, cuando gruño las palabras.
Ella empezó, con los ojos buscando su mirada.
—Karen.
Él parpadeó, sus ojos brillando con intensidad. Ella trago saliva cuando sus miradas se encontraron. Una respiración profunda hizo a su enorme pecho expandirse aún más.
—Me llamo Drak. Un guerrero del planeta Dargox ¿Que eres?
—Humana. Soy de la tierra y no soy una guerrera o soldado para el caso.
—¿No hay guerreros en tu planeta?.
—Sin duda los hay, solo que no se llaman guerreros o bueno no ahora. Soldados.
—¿Hay muchas hembras en tu planeta?.
—Muchas. demasiadas. —sus ojos brillan con entusiasmo.
—¿Por qué? ¿acaso ustedes no tienen?
—Si. Solo que debemos compartirlas.
Su mandíbula cae abierta. «Joder en qué lugar loco de mierda he caído».
—Interesante.
—¿De verdad?.
Karen lo miró boquiabierta, obviamente no entendían el sarcasmo.
Para evitar darle una respuesta, prefirió asentir con la cabeza.
—Los Lars te secuestraron de tu planeta, ¿verdad?.
Ella asintió nuevamente—. Hace unos días que me sacaron de allá, aunque nunca me dijeron por qué y si lo hicieron no los pude entender.
—Puede que yo tenga una idea de porqué lo hicieron.
Sus ojos se abrieron por la sorpresa.
—¿Por qué?.
Los de él recorrieron su cuerpo.
—Quítate la ropa.
—Ya estamos otra vez con eso —dijo enojada. Se acercó al borde de la cama y se levantó—. Necesito usar el baño, ¿Sabes de lo que hablo?
Él reprimió una sonrisa.
—Por supuesto. Sígueme.
Él se levantó caminando hasta el otro lado de la gran habitación, a una puerta que ella supuso que era el baño y colocó una mano en un panel para que esta se abriera, entrando le mostró cómo funcionaba cada cosa: el inodoro salía de un compartimiento en la pared cuando apretaba un botón, cosa que le pareció genial salvo porque era más alto que el de la tierra, para la ducha debía mover su mano en la parte frontal de la pared de la misma y el agua azul...