Capítulo 2

Durante la película estuve callada pensando en lo que me dijo David.

¿A qué se refería con que le traía malos recuerdos?

Desde que le confesé mis sentimientos habían pasado casi dos años y ya no estaba tan al tanto de lo que sucedía en su vida.

Luego le pediría explicaciones. Y me las tendría que dar sin reservas porque utilizaria el he ho de que me haya tratado mal para hacerlo sentir culpa -Si. A veces era un poco manipuladora-aunque quizá antes podría preguntarle a Denise si sabía algo.

Así estuve la mitad de la película pensando, hasta que en un momento presté atención en una escena.

*No me podía controlar y de vez en cuando echaba un vistazo través del pelo al extraño chico que tenía a mi lado. Éste no relajó aquella postura envarada - sentado al borde de la silla, lo más lejos posible de mí- durante toda la clase. La mano izquierda, crispada en un puño, descansaba sobre el muslo. Se había arremangado la camisa hasta los codos. Debajo de su piel clara podía verle el antebrazo, sorprendentemente duro y musculoso. No era de complexión tan liviana como parecía al lado del más fornido de sus hermanos.

La lección parecía prolongarse mucho más que las otras. ¿Se debía a que las clases estaban a punto de acabar o porque estaba esperando a que abriera el puño que cerraba con tanta fuerza? No lo abrió. Continuó sentado, tan inmóvil que parecía no respirar.

¿Qué le pasaba? ¿Se comportaba de esa forma habitualmente? Cuestioné mi opinión sobre la acritud de Jessica durante el almuerzo. Quizá no era tan resentida como había pensado.

No podía tener nada que ver conmigo. No me conocía de nada.

Me atreví a mirarle a hurtadillas una vez más y lo lamenté. Me estaba mirando otra vez con esos ojos negros suyos llenos de repugnancia. Mientras me apartaba de él, cruzó por mi mente una frase: «Si las miradas matasen...».

El timbre sonó en ese momento. Yo di un salto al oírlo y Edward Cullen abandonó

su asiento. Se levantó con garbo de espaldas a mí -era mucho más alto de lo que pensaba- y cruzó la puerta del aula antes de que nadie se hubiera levantado de su silla.

Me quedé petrificada en la silla, contemplando con la mirada perdida cómo se iba. Era realmente mezquino. No había derecho. Empecé a recoger los bártulos muy despacio mientras intentaba reprimir la ira que me embargaba, con miedo a que se me llenaran los ojos de lágrimas. Solía llorar cuando me enfadaba, una costumbre humillante.*

Esa escena captó mi atención...era exactamente lo que sentía cuando David me trataba así.

A partir de allí empecé a mirar la película con más atención y al cabo de unos minutos ya estaba agarrándome de la silla ansiosa por saber que iba a pasar.

Denise me miraba y se reía.

La película finalizó.

-No te preocupes de eso ahora, Bella. Podremos discutir cuando despiertes.

Creo que sonreí.

-Vale.

Sentí sus labios en mi oído cuando susurró:

-Te quiero.

-Yo, también.

-Lo sé -se rio en voz baja.

Ladeé levemente la cabeza en busca de... adivinó lo que perseguía y sus labios rozaron los míos con suavidad.

-Gracias -suspiré.

-Siempre que quieras.

En realidad, estaba perdiendo la consciencia por mucho que luchara, cada vez más débilmente, contra el sopor. Sólo había una cosa que deseaba decirle.

¿Edward? -tuve que esforzarme para pronunciar su nombre con claridad.

¿Sí?

-Voy a apostar a favor de Alice.

Y entonces, la noche se me echó encima.*

Yo me quedé sin palabras con cara de OMG, me había terminado por gustar la película y tanto que discutí con Denise para no venir. En mis adentros también añoraba un feliz en donde David estuviera incluido y siendo sincera, no quería perder la esperanza de que eso llegase a pasar. No me importaba tener que esperar un poco de tiempo más. Lo amaba demasiado. Tanto como Bella a Edward.

Salimos de la sala y fuimos a tomar un helado.

Luego miramos unas vidrieras y tomamos un taxi hasta la casa de Denise.

Entramos y subimos las escaleras. Chequeé la hora, eran las 2 am.

¡Wow!" la hora había pasado muy rápido y eso que no habíamos hecho mucho.

Dejé mis cosas en la habitación de Denise, me puse mi pijama que constaba de un short corto y una camiseta con tirantes finos en color turquesa.

Caminé hasta el baño con mi cepillo de dientes en mano.

Tomé un algodón, lo humedecí con demaquillante y me limpié el rostro.

Luego me lo sequé con la toalla, brumice mi rostro con agua de rosas y aplique crema humectante. La rutina facial era muy importante para mi. No quería tener una piel con acné o marcas. Me dispuse a salir.

Abrí la puerta y cuando estaba por salir choqué contra algo… o alguien.

Levanté la mirada y vi a David sin remera y con una bermuda de playa azul. Me ruboricé increíblemente pero no aparté la vista.

Tenía un cuerpo digno de admirar...con una musculatura perfectamente trabajada.

Cuando salí de mi trance le dije tartamudeando:

-P-p-er-dón.

Él solo me miró de arriba abajo y vio que yo estaba temblando.

¿Estas bien? Luces como si hubieras visto un fantasma. 'Y que fantasma tan sexy', pensé.

Me puse colorada. Roja. Carmesí. Y fui migrando por toda la gama de colores rojizos.

-No, no es nada- le dije

Me fui por el lado contrario y lo único que atiné fue a desearle buenas noches.

Él me devolvió el saludo.

En la habitación donde me esperaba Denise:

¿Por qué tardaste tanto? Me interrogó- ¿No será que diste una vuelta por la pieza de mi hermano o sí?

-Ay no.…Por favor...no soy taaaan atrevida. Fue él quien me busco.

¿A qué te refieres? ¿Y por qué tienes el rostro tan colorado? -me dijo entrecerrando los ojos...con un aire sospechoso. Le conté lo que había pasado y ella estalló en carcajadas.

En ese momento al otro lado de la puerta se escuchó una voz irritada, era David. -Hay gente que necesita dormir- dijo

-Ok, ok, no te enojes ya nos dormimos, hermanito-le contestó Denise. Y acto seguido volvió a reírse, pero esta vez se tapó la boca.

Luego charlamos un rato en voz baja para que el fantasma, digo David no se enojara.

En eso le conté lo que me había dicho David de la canción y le pregunté si ella sabía algo de eso.

Dudó un momento y respondió:

-Te conozco y sé que me lo estas preguntando porque sabes que lo sé.

Eso paso hace unos años, dos para ser exactos.

David tenía 17 y se había enamorado de Vanessa la vecina de enfrente de la casa de mi tío. Habían pasado unos 6 meses desde que se conocían.

Él le pidió que fuese su novia y ella aceptó enseguida.

Por ese entonces David y Lucas eran uña y carne.

No nos mintamos, Lucas es muy apuesto.

Pues veras. Yo empecé a observar que Vanessa casi no le prestaba atención a mi hermano y más bien se concentraba en Lucas. Le advertí a David sobre esto, pero él no me hizo caso. Debería haberlo hecho, tu sabes lo que me pasó y no se lo deseo a nadie.

Bueno, pasaron 2 meses y un día David fue a buscar a Lucas y lo encontró besándose con Vanessa.

Él lo vio y se desprendió inmediatamente.

Luego nos enteramos de que ella lo había ido a buscar a su casa y lo tomo por sorpresa con ese beso.

El intento zafarse, pero no a tiempo. David ya había visto todo.

Desde entonces no quiere involucrarse con ninguna chica, por eso es tan frio contigo y bueno es la razón de que haya cambiado esa canción- concluyó Denise.

Me quedé anonadada con la historia y estuve pensando toda la noche en eso.

No sabia lo mal que la había pasado. Aunque eso no justificaba que yo tuviera que pagar las cuentas generadas por otra persona.

Eso no debería ser legal en ningún estado.

Pero finalmente me dormí.

Capítulo 3

Me desperté con las sacudidas que me estaba propinando Denise.

-Mmm… ¿Qué pasa? -Le dije aun dormida-

-Disculpa por haberte molestado pero mis padres irán a la playa y quieren saber si iremos, solo si quieres, si estás muy cansada, no hay problema, me quedaré contigo.

-No. Vamos, hace mucho quiero ir a la playa. ¡Oh no! – expresé de golpe llevándome una mano a la frente.

- ¿Que sucede?

-Es que…olvidé mi bikini.

-Oh, no hay problema, vamos a buscarlo, pero creo que deberias darte prisa.

-Sí, ya voy.

-Bueno te espero en la cocina

-Espera… ¿Qué hora es?

-Las seis.

-Genial, iré a cepillarme los dientes.

Ella bajó y yo me dirigí hacia el baño. Me peiné, cepillé mis dientes, me maquillé levemente y bajé.

Denise me estaba esperando en la cocina con el desayuno. En la silla de enfrente estaba sentado David, con el diario en la mano. -Buenos días-dije

-Buenos días-contestó

Quise sacar algún tema para conversar y pregunté

¿Hay algo interesante en el diario? -La verdad no.

-Hmp- emití el sonido frustrada.

-Solo son accidentes y más accidentes. -Ah- fue lo único que atine a decir.

No busque conversar más porque temía irritarlo así que lo deje. Pasaron 5 minutos y él se levantó de la mesa.

¿Iras tú con nosotros? - preguntó.

Su pregunta me tomó por sorpresa

Me atoré y le contesté aun tosiendo.

-*Cof* si *cof*.

Él se dirigió escaleras arriba sin decir nada.

Terminamos de desayunar y la empleada se puso a recoger las cosas. Denise le dijo a David si podíamos ir a recoger mi bikini, él accedió, pero cuando estábamos listos para marchar vi que Denise no subía. -Denise… ¿no subirás?

-No-contestó- vayan ustedes, yo tengo que alistar mis cosas.

Tragué saliva. La iba a matar. ¿Cómo se atrevía a dejarme con “fantasma sexy” en el auto y sola?

Le dirigí una mirada asesina y subí al auto.

David solo se concentró en el camino. No nos dirigimos la palabra en todo el trayecto.

Cuando llegamos me bajé apresurada y subí a mi cuarto. Tomé un bolso, puse el bronceador, ropa demás, mis anteojos y me puse mi bikini

Abajo opte por una mini de jean con un volado blanco al final. Y encima una musculosa negra simple.

Tomé un libro “Cien años de soledad” y volví.

Nuevamente absoluto silencio.

Luego David estaciono el auto en el garaje y saco la 4x 4. Subimos y nos dirigimos a la playa.

En el camino íbamos escuchando música y hablábamos entre Denise y yo. David se mantenía al margen, mirando por la ventana y una que otra vez preguntaba algo.

Se me olvido decir la incomodidad que sentía ya que David estaba al lado mío.

+Punto de vista de David.+

Iba a matar a mi hermana cuando tuviera oportunidad. Solo había tardado más de la cuenta con el único propósito de que Milagros se sentara conmigo.

No entendía porque, pero me sentía incómodo con ella a mi lado. Traté de disimular el coctel de emociones sin éxito, quería evitar reconocer lo que sea que estuviera sucediendo, pero todo se frustró en cuanto llegamos. Milagros y Denise se despojaron de sus prendas y corrieron en sus bikinis hacia el mar.

Fue ahí cuando me di cuenta como había crecido Milagros en los últimos dos años. Ni hablar de mi hermana. Sus delicadas curvas llamaban la atención y lo veía reflejado en las miradas lascivas de los hombres a su alrededor.

Intente en vano concentrarme en otras cosas, queriendo convencerme que Milagros no provocaba nada en mí, sin embargo, no podía ocultar que me parecía atractiva.

Se veía bien con ese bikini.

¡No! Pero que estoy diciendo. Es solo una niña.

No sé qué me pasaba, pero cuando ella se acercó luego de salir del agua, a leer un libro, un extraño calor recorrió mi cuerpo. Me levanté inmediatamente y fui a

caminar por la orilla.

Se hizo tarde y debíamos volver.

Denise volvió a interferir para que Milagros se sentara a mi lado.

No sabía lo que le esperaba.

Yo me di vuelta, me coloqué los ear-pods y miré por el vidrio tratando de perderme en el paisaje, sin embargo, al poco rato, me estremecí nuevamente. Milagros se había dormido y recostado inconscientemente sobre mi hombro.

No sé qué extraño impulso se apoderó de mí, pero me giré y dejé que se recostara en mi pecho.

Por suerte Denise estaba dormida y no vio nada de mi repentino ataque de solidaridad.

+Punto de vista de Milly+

Salimos de la casa con nuestras toallas y nos dirigimos hacia la playa. El sol estaba brillando y la brisa del mar nos golpeaba suavemente. En el camino, pasamos por una tienda donde decidimos comprar algunos snacks y bebidas para llevar.

Una vez en la playa, encontramos un lugar para colocar nuestras cosas y nos lanzamos al agua. La sensación del agua fresca en mi piel era tan revitalizante. Rápidamente olvidé todo el estrés y el cansancio acumulado.

Durante el día, disfrutamos de caminar por la orilla, nadar en el mar y tomar el sol. Nos reímos, contamos historias y compartimos momentos especiales juntas. Fue un día perfecto en compañía de mi mejor amiga. Aunque mi mente no podia dejar de pensar en David y su actitud. Traté de disimularlo pero me dolia el pecho. Era mi mejor amigo y su lejania generaba pequeños desgarros en los musculos de mi corazon.

Cuando ya estaba anocheciendo, decidimos regresar a casa. Ambas estábamos agotadas pero con sonrisas en nuestros rostros. No puedo evitar sentir gratitud por la amistad y el apoyo que me brindaba Denise.

-Muchas gracias por convencerme de venir a la playa. Realmente lo necesitaba –le dije mientras caminábamos de regreso.

-De nada, amiga. Siempre estaré aquí para ti. Sabía que lo necesitabas. Además, ¡nos divertimos mucho hoy! -respondió Denise con una sonrisa cálida en su rostro.

Mientras nos alejábamos de la playa, sabía que este día quedaría grabado en mi memoria como uno de los mejores. A veces, todo lo que se necesita es un día de sol, mar y amistad para recargar las energías y recordar lo importante que es disfrutar de la vida.

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Enseñame a amarte

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