Capítulo 2
Ya que si abuso en consumir altas cantidades se termina alojando en mis caderas y crece mi trasero.
Entro a la ducha y al sentir el agua caliente tocar mi cuerpo hace que escape de mi boca un suspiro de placer. Estoy agotada así que de forma rápida lavo mi cabello y le aplicó shampoo y acondicionador para que retorne la suavidad en el.
Tiempo después salgo del baño y ya la comida está en la mesa. Al verla se me pasan un poco las ganas de dormir y me siento rápido a la mesa.
Victoria me ve y comienza a reír
—¿Tienes hambre no?—Me dice y se sienta a también a comer
—¿No te ducharas?—Le pregunto mientras comienzo a comer un pollo a frito que se ve jugoso y está delicioso
—Luego de comer. La verdad tengo más hambre que ganas de bañarme. Así que me bañaré dentro de un rato—Me informa
Mientras saboreo mi cena Victoria revisa su teléfono y me dice
—¿Ya tus padres sabe que regresaremos a México este fin de semana?
Muevo la cabeza de derecha a izquierda queriendo decir que no. La comida está tan buena que no me deja hablar
—¡Amira!—Gruñe ella pues quiere darle la noticia a sus padres, pero yo quiero darle una sorpresa a los míos.
Trago y le digo
—Vico yo quiero que mi llegada sea una sorpresa. Si quieres dile a tus padres, pero que ni se les ocurra comentárselo a los míos
Se que eso es imposible pero no puedo obligarla a que guarde el secreto. Su madre y la mía son muy amigas tanto que mi mamá es la madrina de Victoria.
Por eso es imposible que la mamá de vico no le cuente a la mía que regresaremos este fin de semana, regresaremos para el día de mi cumpleaños y el de mi hermana.
Es seguro que harán una pequeña reunión para mí hermana y quiero estar allí, celebrar como familia todos juntos.
—Mi mamá está llamando, le voy a contestar—Me informa Vico mientras se levanta de la mesa y se va responderle a su mamá.
Yo termino de cenar y me dirijo sin pensarlo dos veces a mi cama ya que quiero dormir y no saber más de mí hasta mañana.
Me despierta el sol entrado al cuarto, me tapó el rostro con la sabana para intentar seguir durmiendo, pero es inútil escucho mi teléfono que suena y suena. Comienzo a tocar aredor de la cama, bajo las sábanas, la almohada y lo consigo.
Estoy aún dormida y sin ver quién llama respondo
—Hola ¿Cómo está la mujer más hermosa del planeta?—Me dice la otra voz por teléfono
Al escucharlo no reconozco la voz así que alejo el teléfono de mi oreja para ver quién carajo es el que me está despertando.
—Estuard—Resoplo sin ánimos de hablar
Estuard Ferrer es un pretendiente que tengo, un eterno enamorado que no hace más que joderme la vida. El no me gusta era mi amigo, uno de los más querido y arruino todo queriendo que lo viera como un posible novio.
Pero que va a mi no me gusta, osea es guapo pero es intenso y eso me molesta
—¿Como estás? ¿Tu no piensas regresar?—Me pregunta el pobre, con voz triste
Aveces siento que soy mala persona al no sentir amor por él
—Hola, estaba dormida. Disculpa que te respondí así—Le digo comienzo apartar el sueño de mis ojos y me siento en la cama
—Disculpame a mi preciosa, solo quería saber de ti. ¿Si quieres te llamo más tarde y hablamos?—Me pregunta
—No puedo ser tan mala y por lo menos aceptaré su propuesta de hablar con el más tarde— Me resopla mi subconsciente y solo porque sigo somnolienta aceptó
—Esta bien, lláma más tarde y te prometo que hablamos Daniel—Le aseguro
—Esta bien preciosa, hasta más tarde—Me dice y cuelga
Estuard es un amor, pero de esos que sofocan y no me gusta. Al principio trate de entenderlo y seguir compartiendo con el pero lo tomó más allá tanto que ya se creía mi novio, así que no me dejó otra opción que apartarlo, pero poco a poco a querido acercarse de nuevo a mi.
Él es un excelente amigo, solo que se fijó en la chica equivocada.
Dejo el teléfono en la cama y me levanto. Vico está en el recibidor arreglando sus maletas
—Buenos días, ¿Ya te vas?—Le pregunto sorprendida al verla
Capítulo 3
arreglando todo
—No, pero quiero tener todo listo para mañana y no olvidar nada—Me dice mientras está doblando su ropa
—Que bien, yo seguiré tu ejemplo más tarde. Ahora sólo quiero prepararme algo de desayuno—Le digo y me dirijo a la pequeña cocina que tenemos la cual casi no la hemos usado
—Te deje café y unas empanadas—Me dice
—¿Cocinaste?—Le pregunto con asombró pues a ella hasta el agua se le quema
—No, las pedí y ya—Me dice
Suelto una carcajada y me siento a desayunar. Las empanadas estás riquísimas y acompañadas con café y salsa son un manjar.
Las empanadas son un desayuno muy tradicional Venezolano muy bueno, está hecho con harina de maíz precocido, su elaboración es parecida a la tortilla mexicana. La harina se mezcla con agua y sal. Se amasa con las manos hasta que quede suave y sin grumos, luego se toma una pequeña cantidad del tamaño del puño y se extiende en una bolsa o plastico transparente para que no se pegue a la superficie del mesón.
Se extiende y queda del tamaño de una tortilla, luego se le coloca el relleno que puede ser queso, carne molida ya cocinada, carotas que son un grano oscuro conocido en México y otros países como Frijol, carne esmechada. Todo se coloca en el centro y se cierra la masa en forma de media luna para finalmente llevarla a un sartén con mucho aceite y dejarla dorar para comer.
Acompañada de salsas es lo mejor, ya sea de ajo, de queso o de la que quieran.
Luego de disfrutar mi desayuno tomo fuerzas y me voy a arreglar. El vuelo sale mañana y quiero tener todo listo.
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Estamos saliendo del hotel para dirigirnos al aeropuerto, Vico y yo subimos al taxi y nos vamos.
Mientras voy en el taxi siento nostalgia al saber que mi tiempo aquí ya terminó. Me gusta este hermoso País que es mío también, mi madre siempre nos enseñó que es nuestro segundo hogar y me gusta venir aquí.
—Amira cambia esa cara, luego regresaras—Me dice Vico al notar mi cara de melancolía
—Si, quiero comprar una casa aquí. Para venir siempre que podamos—Le confieso
—Me parece una idea maravillosa Amira. Hay que planificar eso—Me dice
Llegamos al aeropuerto, entramos y pasamos todos los puntos de seguridad. Lo único que odio de viajar aparte de hacer maletas es pasar por el aeropuerto. Se pierde todo el puto día pasando por controles y esperando que dejen salir el avión.
Logramos tomar uno sin escalas y llegamos relativamente rápido. Volvemos a pasar por control hasta que por fin salimos de ese aeropuerto.
Al salir de allí me doy cuenta que
—¡Volvimos a México!—Le digo a Vico
Ella me mira y susurra
—¡Estas loca!
No puedo negarlo lo estoy, pero soy feliz así. Ella saca su teléfono lo enciende y entra una llamada.
—Hola, ya llegamos ¿Dónde estás?—Pregunta y la escucho añadir —No te veo, estamos en la entrada del aeropuerto
La miro a ella y miro a los lados para ver a quien espera. Ella me mira y le arqueo una ceja, cuelga la llamada y le replicó
—¿Y yo soy la loca no?
Ella sonríe y dice