Capítulo 2
—No vuelvas a decir eso nunca más, sabes que no es verdad, que eso fue un maldito accidente.
Andrew se echó a reír, pero su risa era sarcástica, miró a uno de sus grandes amigos.
—Si fue un accidente, ¿por qué me siento tan culpable? Sabes de sobra que lo que pasó fue culpa de mi hermano y mía.
—No pienso seguir hablando de lo mismo, algún día entrarás en razón y entenderás que eso fue un maldito accidente — dijo Chase realmente enojado, él sabía que Andrew nada tenía que ver con eso, pero al parecer el hombre no quería entrar en razón.
—¿Me puedes decir porque permito que me hables en ese tono?
—Porque he sido casi un segundo padre para ti. Ahora mejor cambiemos de tema. ¿Qué piensas hacer con los contratos que perdimos?
—Declan es un incompetente, no está haciendo las cosas como debe de hacerlas un presidente.
—En eso sí tienes razón, como también solo por esta vez, voy a decir que esto sí es culpa tuya, no debiste renunciar a ese puesto. — Andrew lo miraba enojado.
—Era lo mejor..
—¿Para quién? — rebatió él, Andrew se quedó en silencio por un momento.
—No estaba bien en ese momento de mi vida, de seguro hubiera llevado a la empresa a la quiebra.
—¿Y según tú, qué es lo que pretende tu hermano si continúa así?
—Tengo a Alba tratando de conseguir una cita para poder hablar con los contratistas, si tengo que viajar lo haré, no podemos seguir perdiendo clientes. Aunque los contratos no afectan en nada ahora, si seguimos así en un año estaremos en graves problemas.
—Si quieres podría acompañarte, así apoyarte y ellos ver que estamos muy interesados en hacer negocios.
—No Chase, gracias por tu ayuda, pero espero no durar ni cuatro días y lo más seguro Alba irá conmigo. — Chase sonrió pícaro.
—Alba está enamorada de ti —Andrew lo miró y asintió.
—Lo sé, me lo ha dicho millones de veces, pero no me interesa, no te voy a negar que es hermosa, pero simplemente no me interesa.
—Andrew, ¿porque no te das una oportunidad con alguien?, tal vez necesitas a alguien que esté a tu lado, apoyándote Y Alba… —Andrew no lo dejó continuar.
—Alba no me interesa, de hecho ninguna me interesa de momento y para tener a alguien a mi lado apoyándome tengo a mis padres, a mis hermanos, a Connor, a ti que eres como un segundo padre para mí, e incluso a Zachary es un buen amigo. Las mujeres por ahora solo sirven para unas horas y listo.
Chase observó cómo evitaba hablar de Alba.
—¿Te has acostado con Alba? —Andrew no dijo nada por unos minutos pero nunca quitó la mirada de su amigo.
—Si, hace como un mes, no me preguntes cómo pasó, porque ni yo mismo lo sé, estaba en un bar tomé más de la cuenta, ella apareció y empezó a tomar conmigo y cuando me levanté al día siguiente la encontré a la par mía y ambos desnudos, le dije que lo que había pasado, que en sí no lo recuerdo bien, no podía volver a pasar.
—¿Y lo aceptó?
—No, pero no me importa.
—Andrew, eres un buen hombre, te mereces a alguien en tu vida que te haga feliz.
—Un hombre no depende de una mujer para ser feliz al igual que una mujer no depende de un hombre.
—No, pero sí se pueden complementar. ¿Sabes? Eso siempre lo dice mi amada princesa.
—¿Qué? — preguntó algo confundido.
—Qué el ser humano no puede depender de otro para ser feliz.
—Pues es que esa es la verdad — Chase puso sus ojos en blanco y Andrew sonrió.
—Siempre hablas con mucha ilusión de tu hija, la extrañas mucho, ¿verdad? — Chase sonrió.
—De hecho ya está devuelta en casa, regresó de Italia hace unos días, al parecer el desgraciado de su jefe quiso abusar de ella, pero mi princesa como toda una experta en artes marciales lo mandó al hospital.
—¡Vaya! Eso es increíble, espero al fin conocer a tu amada princesa — dijo en tono burlón — ya que siempre ha estudiado o trabajado en el extranjero.
—Pues sí, ahora podrás conocerla, además espero que se lleven bien ahora que empezará a trabajar aquí.
—¿En serio? ¿De qué?
—De secretaria de tu hermano. —Andrew se tensó.
—¿Estás seguro? — Chase asintió — Siendo así, espero poder darle la bienvenida a otra Lam en la empresa y ojalá sea tan buena en su trabajo como su padre y hermano.
—Ya verás que sí, te dejará asombrado. Ahora me retiro, tengo que avisarle que empieza a trabajar mañana mismo.
Andrew se despidió de su amigo y decidió seguir trabajando, pero no habían pasado ni 15 minutos cuando Alba tocó la puerta y entró a la oficina con cara de tragedia.
—¿Qué pasa? —
—Señor lo siento, pero ninguno de los tres inversionistas quieren reunirse con usted o alguien de la empresa, dicen que no va a ver trato.
Andrew maldijo y golpeó fuertemente su escritorio.
—Retírate Alba. — la mujer lo miró por unos segundos y luego se retiró, cerrando la puerta a su espalda, oyó como su jefe tiraba todo al piso gruñendo y maldiciendo, sabía que lo que le pasa, y es que él se sentía culpable, porque había cedido el puesto a su hermano.
Andrew después de una hora salió de la oficina, le dijo a Alba que podía irse, que él no regresaba hasta al día siguiente. Estaba muy estresado y necesitaba sacar toda la frustración que tenía y solo había una forma, por lo que decidió llamar a su mejor amigo, Connor y él saldrían de cacería esa noche, pero no podían ir al bar que frecuentaba siempre, ya que Alba al parecer seguía insistiendo en que algo entre ellos volviera a pasar y eso no podía permitirlo.
Connor como buen amigo y galán que era, aceptó verse con su amigo y salir de cacería, sería una noche muy productiva para ambos.
Capítulo 3
—Me alegra haber cambiado de lugar — Connor veía alrededor muy entusiasmado al ver muchas mujeres hermosas. Andrew igual veía a su alrededor, el lugar era muy agradable. — ¿Quieres quitar esa cara de culo de una vez por todas? Así me espantaras a estas hermosuras.
—Descuida que mi intención es poder quitarme el estrés que cargo, así que no voy a espantar a nadie. — Connor sabía que su amigo llevaba una gran cruz acuesta, y él deseaba que pudiera ser, quién realmente era, sin culpas ni nada.
—Amigo, deberías empezar por dejar el pasado atrás, eres un gran hombre, y mereces más, mucho más de lo que recibes. — Andrew miró fijamente a su amigo y le sonrió.
—Gracias, pero así estoy bien. — Connor era un gran amigo, había sido su mejor amigo desde los 6 años de edad, tenía casi toda una vida juntos, eran inseparables, eran más que amigos, eran hermanos, que aunque no tenían la misma sangre, podían comprenderse y apoyarse en todo, en la más mínima travesura, habían compartido, hasta las mujeres. Cuando llegaron al VIP, rápidamente llegaron a atenderlos, pidieron varias bocas, y unos cuantos tragos.
Como cazadores de presas estuvieron una hora observando las mujeres del lugar, muchas ya tenían los ojos puestos en ellos, eran hombres difíciles de ignorar, cualquier mujer deseaba ser la acompañante de uno de ellos. Andrew había notado como varias mujeres trataban de llamar su atención, pero las mujeres fáciles lo irritaba, por lo que siguió buscando con su mirada, hasta que encontró a dos hermosas mujeres a unas cuantas mesas de la de ellos, eran realmente hermosas, una castaña, de piel blanca, desde ahí no podía ver su color de ojos, y una pelinegra, que reía de algún comentario de su amiga, ella para él era la más hermosa de las dos, algo en él se despertó.
—He encontrado a las bellas mujeres que nos harán compañía — dijo dando por hecho que ellas se irían con ellos. Connor siguió la mirada de Andrew y dio con su presa.
—Son realmente muy hermosas — dijo sin despegar los ojos de esas mujeres.
—Realmente lo son, pero yo me quedo con la pelinegra. — Connor lo miró sonriendo.
—Perfecto, porque a mí me gustó más la castaña.
—Bien, es hora de ir a presentarnos — ambos se levantaron y con paso seguro se dirigieron hasta la mesa, ambas mujeres pusieron su atención en esas hermosas espécimen que se acercaron a ellas.
—Hola, podemos sentarnos con ustedes — Connor fue el primero que habló, Kaelyn miraba a ambos, eran hermosos, no podía negarlo, pero ella no confiaba en los hombres.
—¿Por qué si hay mucho espacio en el local? — Andrew se rió ante el comentario de la pelinegra, que aparte de ser realmente hermosa, tenía una voz angelical.
—Sí, tienes razón, pero si te somos sinceros, andamos buscando compañía, y la verdad ustedes dos están hermosas. — Kaelyn puso los ojos en blanco, mientras que su mejor amiga Callie se echó a reír, ella era muy soñadora.
—Pues por mi no hay problema, y se que por mi amiga tampoco, lo que pasa que ya la naturaleza de ella es ser desconfiada. — Andrew no podía quitar la vista de la pelinegra, era divina, Connor sin esperar otra invitación, se sentó al lado de la castaña y sonrió sincero.
—Es muy bueno que seas así, hoy en día hay mucha gente perversa, pero no te preocupes, nosotros no lo somos, solo somos hombres en busca de compañía — dijo alzándose de hombros, Kaelyn supo que decía la verdad, había aprendido a leer a la gente, no era una experta, pero sabía que esos hombres no eran malos. Miró al hermoso hombre de ojos azules, era increíblemente guapo.
—Puedes sentarte, no creo que crezcas más — dijo Kaelyn sonriendo, Andrew sintió como el corazón le latió frenético, se sentó al lado de esa mujer que le estaba robando la cordura.
—¿Y bien, como se llaman? — Connor preguntó mirando a ambas chicas.
—Stephanie y yo lizzie — dijo Kaelyn sin querer decir sus verdaderos nombres, Callie no pudo carcajearse al oírla, siempre les ponía como siete nombres diferentes en una sola noche.
—Bien, yo soy Connor, y mi amigo aquí presente se llama Andrew.
—¿Qué desean tomar? — Un camarero llegó a atender la mesa.
—Yo quiero un Crab Apple-Infused — pidió Kaelyn, Andrew al oírla, sonrió.
—Yo uno igual al de ella — dijo algo pícaro.
—Yo quiero un Manitoba Made — pidió Callie.
— Pues para mí un Maple Manhattan — El camarero apuntaba el pedido de cada uno de ellos.
—También traiga dos platos de bocas mixtas — Andrew no era de los que sólo tomaban sin comer nada.
—¿A qué se dedican? — Connor deseaba saber más de ellas, o bueno de la castaña y aunque Andrew también, no se atrevía a estar preguntando.
—Mira Connor, si te soy muy sincera, la compañía de una noche no requiere tanta información de nosotras, así que lo que hagamos en nuestras vidas cotidianas no tiene porque saberlo ni ustedes ni nosotras. — a pesar de haber sido algo cortante, habló lo más amable posible.
—Creo que Lizzie tiene razón — Andrew estuvo de acuerdo, era mucho mejor así, porque a veces las mujeres pretendían que por una noche ya tenía todo el derecho sobre ellos — Me agrada tu pensar — Kaelyn se alzó de hombros y sonrió pícaramente. El camarero llegó con las bebidas y las bocas, ellos empezaron a comer y beber, la música empezó hacer más movida, por lo que Connor no pudo resistirse, se levantó y le tendió la mano a Callie, quién no dudo ni un segundo en aceptar, ambos encantados se fueron para la pista de baile, Kaelyn los miró con disimulo.
—No te preocupes, te puedo asegurar que no le hará daño, a pesar de ser tan… descarado y alegre es buena persona — Kae giró su rostro hasta Andrew.
—¿Y tú?
—Yo, pues sí me considero mala persona, pero no te preocupes no te haré daño. — Kaelyn lo miró sorprendida. — ¿Quieres bailar? — ella sin saber porque asintió, cuando se levantó, Andrew la miró de pies a cabeza, estaba increíblemente sexy, ese maldito vestido se le pegaba a sus increíbles curvas, sus pechos resaltaban hermosos, pero no pudo evitar maldecir cuando ella empezó a caminar y vio toda su hermosa espalda descubierta, esa mujer estaba benditamente bien dotada, era una muerte segura ese cuerpo, pero él con gusto moriría recorriendo cada curva, cada espacio de esa piel.