Capítulo 3

«No puedes juzgar a los demás,

Solo porque pecan —actúan o sienten— de una forma distinta a la tuya».

_________

Claudia Gallardo.

Coraline Nowell.

Termino de colocar la peluca rosa en su lugar y reviso por última vez que el maquillaje de zombi sobre mi rostro y cuello esté perfecto, que la diminuta ropa íntima esté en su lugar y que la habitación no tenga ningún objeto personal a la vista, puta pero precavida.

Cambio las luces blancas por unas rojas, coloco los aros de luz en puntos estratégicos alrededor de la cama y sincronizo las cámaras con un diminuto control remoto, para cuando pulse en el botón para capturarlas, se tomen desde distintos ángulos.

«Luces, cámara, acción».

Me coloco de espaldas a la cámara y presiono el botón para grabar en cámara lenta y subo a gatas a la cama y me coloco de medio lado y aprieto uno de mis pechos, sonrío y le pongo fin a la grabación.

Automáticamente se envía a mis diez clientes exclusivos del perfil, junto con el mensaje «¿Quieres jugar un rato conmigo?». Coloco distintos juguetes en la cama y me pongo en el mismo sitio que antes, con la única diferencia de que retrocedo un poco hasta quedar en el centro de la misma.

De mi portátil sale el inconfundible sonido de una caja registradora pasados cinco minutos y sé que los diez están en línea y han pagado por la sesión en vivo. Miro directamente a la cámara principal y sonrío, la hora del show ha comenzado y yo estoy lista para brindarles el espectáculo por el que pagaron.

Los minutos pasan de forma veloz y una hora más tarde, finalizo la transmisión en vivo con el control remoto y suelto un suspiro cargado de aburrimiento y quito la peluca de mi cabeza.

Me quedo durante algunos minutos mirando el techo de la habitación, acostada, con la música sonando en el altavoz que tengo dentro de la habitación encendido, preguntándome qué estarán haciendo mis amigos ahora y si no es muy tarde para unírmeles. Me levanto y me meto a la ducha a darme un buen baño y quitarme la piel sintética del rostro, sobre la cual está el maquillaje artístico que tantas horas me tomó realizar.

Me aplico el removedor y me siento en la tapa del inodoro a esperar que el producto haga su trabajo, mientras reviso mis redes sociales. Cinco minutos después quito la piel sintética del rostro y con ella se va todo el maquillaje y la echo a la papelera. No guardo las pieles en las que hago mi magia con maquillaje, hacerlo sería guardar evidencias de lo que hago y es mejor no dejar rastros pese a que nadie entra a mi habitación.

Ni siquiera a mis amigas las he invitado a una pijamada o a ver películas de la universidad, porque no me gusta que observen demás la intimidad de mi cuarto.

Me doy un baño rápido y salgo a mi habitación, seco mi cuerpo y visto con lo primero que veo en mi closet, una braga blanca con un vestido ajustado y corto del mismo color con unas zapatillas deportivas del mismo color. Me aplico desodorante y perfume, recojo mi cabello en una cola de caballo alta, pongo labial rojo en los labios, maquillo mis cejas y aplico rímel en mis pestañas, nada demasiado elaborado.

Veo en el portátil la cantidad de dinero recaudada hoy y supera con creces el monto que consigo reunir en dos semanas, a veces es así, algunas veces gano más dinero que otras. Busco entre los diez clientes de esta noche quiénes fueron y casi me caigo de la silla de mi escritorio cuando veo el usuario de quién más dinero pagó, @Abraham-SM01.

Mierda, mierda, mierda y más mierda; ojalá que no sea él.

Retiro el dinero de la página y va directamente a mi cuenta bancaria y cierro la sesión, ignorando el montón de mensajes en el buzón, hoy no voy a ponerme a contestar.

Agarro el móvil y abro inmediatamente WhatsApp y entro en el grupo de mis amigos.

220 mensajes nuevos.

Joder, no voy a leer doscientos veinte mensajes, leeré los últimos diez.

22:13 Katherine: “¿Quién diablos ha visto a Abraham?”.

22:13 Steph <3: “No lo he visto y lo he estado buscando desde que llegué a la fiesta.

22:14 Joshua: “Debe estar matándose a pajas, descubrió una nueva página de porno webcam online paga y ustedes ya saben, no puede resistirse a linduras con buenas tetas.

22:14 Louis: “Joshua, hablando de buenas tetas, no he visto a Coraline en la fiesta. Llámenla y pregúntenle si desea venir”.

22:15 Katherine: “Louis, Joshua, pedazos de mierda, como vuelvan a hablar de esa manera de una mujer les daré una buena paliza, se salvan porque no los he visto”.

22:15 Abraham: “Me desaparezco un rato y ustedes ya están peleando. Jo, es que no aprenden. Joshua y Louis, no pueden hablar así de las mujeres, recuerden que dos fueron quiénes los tuvieron cuarenta semanas en sus barrigas”.

22:15 Abraham: “Katherine, ¿para qué me necesitas?”.

22:16 Katherine: “Para que busquemos a Coraline, no merece pasar los fines de semana sola y si es necesario, le ayudamos a terminar con su trabajo”.

22:16 Abraham: “Okey, iré a buscarte”.

22:16 Steph <3: “Pregúntenle primero si está libre y Joshua, Louis, se las verán conmigo”.

22:16 Yo: “No sabía que sientes tanta fascinación por mis tetas, Louis. Cuando quieras, vienes a mi piso, entramos a mi habitación y las tocas, no solo con tus manos”.

22:17 Louis: “Joderrrr, ¿puedo ir ya mismo?”.

22:17 Steph <3: “Aquí comienza a hacer calor”.

22:17 Yo: “Louis, no estoy haciendo nada y no hay nadie más en el departamento, podemos ser ruidosos”.

Miento de manera descarada, porque está Bastian, mi compañero de piso. Puedo deducir esto porque escucho perfectamente el ruido de la televisión, de seguro sigue viendo películas.

22:18 Louis: “Coraline, al privado”.

22:18 Yo: “Abraham, ven a buscarme, voy a la fiesta”.

22:18 Steph <3: “¿Terminaste de trabajar, Cora?”.

22:18 Yo: “Afirmativo”.

Rio con fuerza al leer los mensajes de todo el intercambio y niego con la cabeza. Louis siempre siendo Louis; para nadie es un secreto que salimos durante varios meses, pero que no llegó a más porque no le gustó que mis fines de semana no fuesen para él.

Guardo el móvil en el bolso junto a mi billetera y salgo de la habitación, encontrándome con Bastian en la sala de estar viendo televisión. Me observa a mí y al pasillo, como si esperase que saliera un chico también.

Sonrío con diversión y niego.

—Veía una película porno, perdona todo el ruido —digo con burla y sonríe.

—No hay problema, aunque es raro que las chicas vean porno.

—Entonces seré una chica rara porque me gusta ver porno —contesto y le guiño un ojo—. Feliz noche, Bastian.

No dejo que conteste y cierro la puerta del departamento tras de mí y me marcho.

*

—¿Vas a seguir ignorándome por leer ese aburrido libro? —Inquiere Louis con enfado y reprimo una sonrisa—. ¿Me dirás que mierda te sucede?

—¿Es que no te callas jamás? Estoy intentando terminar de memorizar toda esta página para el examen que tengo dentro de un rato y tú no cierras la boca —le contesto igualmente cabreada, tiene rato en lo mismo—. Anderson, ¿qué es lo que quieres?

—Que me digas por qué Katherine, Abraham y tú me dirigen esas miraditas burlonas desde el domingo por la tarde, hoy ya es miércoles y siguen en lo mismo.

Pongo una pulsera donde dejé la lectura y cierro el libro, dándole toda mi atención para que deje de fastidiar, cuando se lo propone puede ser muy molesto, como un tumor en una nalga.

—No sé de qué hablas, no te observamos con burla. Solo… estamos muy felices por algo que nos sucedió esa noche antes de ir a esa fiesta y en todo caso, eres tú quién está raro desde hace dos meses —guarda silencio y resopla con molestia—. Si deseas algo más, escríbeme después de las seis de la tarde.

—Con ustedes es imposible hablar —masculla y se marcha furioso, rio a carcajadas al recordar lo que nos dijo Abraham a Katherine y a mí y que luego nos lo confirmó el mismo Louis ebrio y drogado.

Cuatro días atrás.

Abraham, Katherine y yo, reímos, charlamos y comemos comida chatarra de McDonald, mientras damos un paseo por Beverly Hills. En lugar de marcharnos a la fiesta, decidimos hacer algo más relajado, pues ninguno de los tres desea estar en un lugar tan abarrotado de gente y más cuando recientemente había terminado la pandemia de Covid-19 hace unos meses.

En esta parte de la ciudad, todo es lujos y más lujos, pero también un sitio calmado y no muy ruidoso y alocado como se espera constantemente de estrellas de Hollywood.

Haberme alejado de Compton fue lo mejor que pude hacer, conocer gente y otras partes de la ciudad, me ayudaron a crecer y dejar atrás ese odio hacia personas con más recursos, dado que, si los tienen, fue porque se esforzaron en conseguirlos sin poner excusas.

—Chicas, ¿ya saben quién es el nuevo ligue de Louis? —Inquiere Abraham con complicidad, dándonos una breve mirada y sonriendo con picardía—. Van a morir de la impresión cuando se los diga.

sonrío y niego con la cabeza, esta es una de las cosas que amo de Abraham, cuando estamos nosotros tres solos, él se convierte en nuestra amiga chismosa y empieza a contarnos cada chisme del que se haya enterado en la semana y después dicen que las mujeres somos más cotilla.

—Él está o estaba saliendo con una de las legendarias hermanas Smith —responde Katherine con duda—. Bueno, todos sabemos ya cómo es y nunca dura mucho con sus novias, con la única que salió seis meses fue contigo, Coraline y eso realmente fue un milagro del cielo.

—La magia de mis tetas —digo y me echo a reír—. Sé lo mismo que ella.

Abraham esboza su mejor sonrisa y sé que está a punto de soltar el mejor y más jugoso chisme del mes, amo tenerlo como mi mejor amigo.

—Está saliendo con Harry, el tipo que se cree el capitán del equipo de béisbol de la universidad.

—¡¿Qué!? —Gritamos Katherine y yo al unísono y Abraham ríe a carcajadas.

—No me jodas, ¿de verdad? —Insiste en saber Katherine.

—Debe ser que alguno de los chismes que les he contado ha sido falso —contesta y pone los ojos en blanco—. Lo he confirmado del propio Harry, está saliendo con Louis desde hace dos meses. Según él, nuestro amigo no quiere hacer pública su relación.

—Es que es obvio que no va a hacerlo y con esa fama que tiene de buen polvo entre las chicas, menos —dice con sinceridad Katherine—. De hacerlo, estaría gritando a los cuatros vientos que es gay o bisexual y aunque no le veo nada de malo, todos sabemos que nosotras las mujeres evitamos un poco tener sexo con un chico así.

—Esto sí que es inesperado, jamás lo esperé de Louis —musito, sorprendida.

—Y como dice mi buena y santa abuela, el que menos puja, le salen cien lombrices —agrega Abraham con solemnidad la frase de su abuelita y reímos a carcajadas—. En este caso, un pene del culo o boca. Ya es hora de que regresemos al campus y nos unamos a la fiesta.

—Cállate idiota, no seas asqueroso —riñe Katherine a Abraham, mientras rio a carcajadas.

Abraham le pide a Katherine, quién va en el puesto de copiloto, que sincronice su teléfono con el reproductor de música del auto y coloque una de sus canciones favoritas de Agust D, 28.

Saco el teléfono de mi bolso, lo desbloqueo y entro en WhatsApp, el pobre vibra como loco por la excesiva cantidad de mensajes de Louis.

Louis, escribiendo…

00:13 Louis: “Coralineaa, ¿dónde vergas estás? Te nesecito con migo, solecito de miiiii vida”.

00:13 Louis: “Perdo name po lo q te boy a pedil, pero kiero q tengamos seso, mucho seso y haga mos ahh.

Rio excesivamente fuerte, a carcajadas mejor dicho y Abraham y Katherine me observan con una ceja arqueada por el retrovisor.

—Louis está ebrio, muy ebrio, ojalá leyeran lo que me está escribiendo.

00:13 Louis: “No me dges mal Cora, eres la unik mujer a la q amo y deseo con mi corason”.

00:13 Louis: “Coraline tengo q confesalte algo. Dios mío, pero k estoi haciendo, me gusta chupar vergas”.

Dios mío, ¿qué es esto? Continúo riéndome mucho más fuerte que antes, hasta el punto que empiezo a llorar de la risa y mis dos amigos siguen observándome con una ceja enarcada por el retrovisor.

—Tenemos que llegar antes de que Louis haga una locura, Abraham acelera, acelera.

00:14 Louis: “Coraline kiero subir me a una mesa y bailar desnudito”.

00:14 Louis: “No me dges mori, ven a besalme polq no encuentro a mi hombre ni a mi otra mujel”.

¬—Me estás poniendo nervioso, dime de una vez lo que pasa con Louis, Coraline —me ordena Abraham.

—Está a instantes de sepultarse socialmente, quiere bailar en una mesa sin ropa y me ha confesado que le gustan los hombres y otras cosas… creo que alguien que sabe su secreto mezcló drogas en su bebida para que lo dijese a todo mundo en la fiesta.

—Tal vez fue Harry… a nadie le gusta que lo oculten—añade Kat.

—Es más grave de lo que pensé. Mira, mira, estamos entrando al campus llegaremos directamente a la fiesta en unos minutos y solucionaremos todo.

Mierda, mierda, mierda y más mierda, cuando no es una cosa, es otra. Lo cierto es, que siempre estoy en medio de algo.

00:25 Yo: “Louis, acuéstate en medio de la calle frente a la casa, así podré encontrarte rápido”.

00:25 Louis: “Ok, pero no t bayas a aprobechal de my”.

00:25 Yo: “Jamás lo haría”.

—¿Y cómo vamos a encontrar a Louis en medio de ese mar de universitarios? —Inquiere Katherine con preocupación, supongo que se encontraba analizando la situación fríamente.

—Eso es fácil, le dije que se acostara en medio de la calle frente a la dichosa casa de la fiesta.

—Jesús, esto es malo, muy malo —susurra Abraham—. Y lo peor es que apenas comienza.

—Louis, ¿con quién estás saliendo actualmente? —Le pregunta Katherine con malicia, aprovechándose de que nuestro amigo está ebrio y drogado.

Louis lleva la mano izquierda a su barbilla y finge pensar haciendo sonidos raros con su garganta.

—Estoy viéndome con dos —dice, arrastrando muchísimo la letra S—. Una chica y un chico… oh, sí, Harry “el macho” le gusta que le meta el pene por el…

Le cubro la boca con mi mano antes de que diga algo desagradable y todos terminemos asqueados, Louis, estando ebrio no tiene filtros en su boca. Abraham y Katherine ríen a carcajadas y el susodicho lame la palma de mi mano y yo la retiro inmediatamente y limpio la saliva con su suéter.

—Chicos —nos llama el ebrio alargando el OS de una forma muy graciosa—. Bailemos esta canción que me encanta.

Los tres nos observamos confundidos por el pedido de Louis, puesto que no hay música sonando en esta solitaria plaza del campus. Nuestro amigo se levanta tambaleándose y comienza a «bailar» agitando su cuerpo como un espagueti pasado de cocción.

Nos echamos a reír y eso parece animarlo, debido a que comienza a dar saltos penosos y cantar de una forma muy horrible.

—¡Me encanta chupar penes! —Grita a todo pulmón y ríe—. Me encanta… me encanta… me encanta.

—Katherine, deja de grabar y guarda el teléfono —sisea Abraham.

—Quiero… que me guarden el secreto, shh —dice con seriedad, Louis—. La lechuza, la lechuza, hace shh, hace shh, todos calladitos, todos calladitos.

Sin poder evitarlo comienzo a reírme estruendosamente, haber decidido salir con Abraham y Katherine fue la mejor decisión que pude haber tomado este fin de semana.

—Dios mío… me gustan los hombres… pero no mis… amigos —dice, entre pausas—. Y también me gustan… tus senos Cora… ponlos en mi cara… como antes.

Todos reímos divertidos por el espectáculo que nos está brindando Louis, aunque me preocupa mucho qué tan drogado esté, eso le pasa para que no esté aceptando bebidas de extraños en una fiesta.

—Mi buen Dios —dice, antes de comenzar a vomitar.

—Abraham, ¿tienes agua y un cambio de ropa en tu auto? —Inquiero con preocupación y diversión a la vez—. Cuando deje de vomitar tenemos que darle un poco de agua y limpiarlo. Por cierto, ¿el resto de tus compañeros de piso están en el departamento?

—No, se fueron a pasar el fin de semana a Long Beach, ¿por qué?

—Nos llevaremos a ese calamar —digo, señalando al ebrio—, al departamento y le prepararemos un café bien cargado.

—No se diga más, jefecita.

Presente.

Guardo mis cosas en la mochila y me coloco mis lentes de sol, hoy está muy soleado el día y hace un calor insoportable que tuve que venir a refugiarme dentro de la biblioteca para así poder estudiar un poco.

Dejo la silla como estaba y saludo a la bibliotecaria al salir, todavía falta media hora para que comience la tercera clase de la mañana, me gustaría llegar temprano y darle un último repaso a la lección de la que será tomado el examen.

Le sonrío con alegría a todo aquel con el que me cruzo en el camino, así no los conozca. Alguien muy especial para mí, me dijo una vez que sonreírle a alguien, así no lo conozcamos, puede hacerle bien, ya que no sabemos si es el único gesto amable que recibirá durante el día.

Además, recordar los espectáculos que hace Louis estando ebrio, me pone de un excelentísimo buen humor, por favor, nunca mueras, amigo.

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El Secreto de Coraline

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