Capítulo 2
A la mañana siguiente, después de que Shane se fuera al trabajo, me quedé un rato más en la cama. Tal vez no tenía el suficiente coraje como para levantarme. Aunque quería buscar más pistas, me asustaba saber qué tipo de verdades devastadoras podría encontrar.
Mi mente estaba hecha un lío, así que no me levanté hasta pasadas las diez de la mañana. Apenas había podido pegar un ojo anoche, por lo que me encontraba un poco somnolienta.
Lentamente me acerqué al estudio, recordando cada dolorosa palabra que había escuchado hacía unas horas. Podía sentir mis nervios tensarse mientras mi corazón latía más rápido con cada segundo.
¿Qué nuevo infierno me esperaba al otro lado de esa puerta?
Cuando la abrí, me encontré con una habitación sencilla. Estaba sorprendentemente ordenada.
Al lado de la cama, había un bote de basura con pañuelos que olían a semen.
Mis ojos se dirigieron inconscientemente hacia su almohada, y entonces descubrí algo.
Había dos largas y rizadas hebras de cabello rojo descansando allí.
Mi cabello era castaño. Así que no había forma de que esas dos me pertenecieran.
Como si toda la vida se me hubiera escapado de las manos, salí del estudio y cerré la puerta.
No tenía fuerzas para seguir caminando. Me apoyé contra la pared mientras intentaba recordar cada comportamiento extraño de Shane durante los últimos días.
De repente, escuché un ruido proveniente de la puerta. Shane había vuelto a casa.
Me levanté a toda prisa, fingí pasar por delante del estudio antes de entrar a la sala de estar y me senté en el sofá. Aparentando serenidad, agarré el control remoto de la mesa de centro e intenté encender la televisión. Sin embargo, estaba tan nerviosa que presioné varios botones accidentalmente antes de lograrlo.
Shane se acercó a mí después de unos segundos, observando mi rostro. Tenía miedo de que pudiera notar que algo andaba mal. Después de todo, había llorado toda la noche.
"Empaca algo de ropa. Nos iremos de viaje", anunció él.
"¿De viaje? Pero...¿no estás ocupado?".
Shane era un adicto al trabajo. Ni siquiera nos habíamos ido de luna de miel después de casarnos, ya que no era propio de él pedir licencia solo para viajar.
"He estado tan concentrado en mi trabajo que no he podido pasar mucho tiempo contigo. Y ahora que estás embarazada, pensé que sería conveniente llevarte de paseo con mayor frecuencia. Además, resultaría favorecedor para el crecimiento de nuestro bebé".
Tal vez se debía a lo que descubrí la noche pasada, pero sus palabras me sonaron hipócritas. Por lo tanto, lo miré directamente a los ojos, buscando una respuesta.
Pero él estaba sorprendentemente tranquilo. No parecía haberme engañado. Por el contrario, yo era quien se veía sospechosa.
"Shane, sobre lo de anoche...Mira...".
Quería interrogarlo sobre la identidad de la mujer que se había follado la noche anterior en su estudio. Sin embargo, su mirada fulminante hizo que me callara.
"¿Qué hay de anoche?", preguntó él.
"No, nada. Escuché a alguien hablar anoche".
Su rostro cambió de inmediato.
"Oh, cierto. Una mujer embarazada y gravemente enferma fue al hospital para recibir tratamiento, así que tuve que contestar varias llamadas en el estudio. ¿Te molesté?".
Habían gemido muy fuerte mientras tenían sexo solo para que yo los escuchara. ¿Realmente le preocupaba haberme molestado?
Negué con la cabeza en respuesta. Luego, empaqué algo de ropa y bajé las escaleras con Shane, fingiendo que nada había pasado.
Ya tenía veintiséis años, así que no era la misma chica impulsiva de antes. Por el momento, necesitaba averiguar la verdad antes de hacerle saber que ya estaba enterada de su traición.
Pensé que tenía ventaja al saber su secreto, por lo que decidí esperar para ver cómo terminaba todo. Pero ese fue mi mayor error.
Aunque había madurado con la edad, aún no era una experta anticipando resultados.
Al final, caí en su trampa y permití que me empujara a las profundidades del infierno.
Capítulo 3
El lugar al que nos dirigíamos no estaba muy lejos. Era un pueblo turístico llamado Tonyin, y nos tomó dos horas en auto llegar desde el centro de la ciudad.
Además, los alojamientos para los huéspedes se veían bastante distintivos. Eran casas de madera separadas y construidas en medio del campo. Shane eligió una lejana cabaña de troncos junto a la montaña, alegando que debía ser un lugar tranquilo.
Cuando abrió el maletero del auto para recoger nuestro equipaje, me di cuenta de que adentro había un kit de cirugía.
Por lo tanto, lo miré confundida.
"Estás embarazada, así que será arriesgado salir contigo. ¿No te parece? Por eso he preparado todas esas cosas", explicó él.
Una vez que desempacamos, recorrimos varios lugares pintorescos en Tonyin.
Tenía que caminar lento debido a mi embarazo, pero afortunadamente él no tenía prisa. Me sorprendió que disminuyera la velocidad para cuidarme, y no se olvidó de ofrecerme ayuda cuando subimos la montaña.
La forma en que hablaba y se comportaba lo hacía parecer un buen esposo. Incluso pensé que tal vez había exagerado con respecto a lo que sucedió en el estudio. Tal vez solo estaba buscando emoción al tener sexo por videollamada con una amiga en línea.
A mitad de la montaña, me sentí tan agotada que tomé asiento en una roca para descansar.
En ese momento, Shane señaló algunos cercis que estaban al borde de la montaña; decía que era un paisaje pintoresco, así que sugirió que me tomara fotos ahí.
Así que, me paré al lado de uno de los árboles. Él me dijo que el ángulo no era el correcto, así que retrocedí unos pasos siguiendo sus instrucciones. De repente, resbalé por accidente y rodé montaña abajo.
Pensando en el niño que llevaba en mi vientre, deseé con todas mis fuerzas poder sobrevivir. Después de rodar varios metros, logré sostenerme de un árbol.
Aunque no estaba muerta, pude sentir un dolor proveniente de la parte inferior de mi abdomen. En poco tiempo, me encontré cubierta de sudor, pero aun así me negué a soltar el árbol.
Tenía el mal presentimiento de que mi bebé estaba en peligro.
Después de un rato, muchos turistas y empleados del lugar se apresuraron a ayudarme. Venían de todas direcciones, visiblemente aterrorizados.
"¡Yo soy su esposo!", gritó Shane. "Y también soy obstetra".
Luego, se abrió paso entre la multitud, me levantó y bajó corriendo la montaña.
"Cariño, haz todo lo posible para salvar a nuestro hijo", murmuré débilmente mientras agarraba su ropa con fuerza.
"Lo haré", respondió él, corriendo a toda velocidad mientras observaba el camino por delante.
Pero, lamentablemente, terminé perdiendo a mi bebé. Era una emergencia, así que Shane necesitaba hacerme la operación de parto inducido.
Ya había oscurecido cuando me desperté, y mi esposo no estaba a mi lado.
Revisé mi teléfono y noté que ya eran más de las diez de la noche.
Me pregunté adónde podría haber ido Shane a esas horas, así que me levanté de la cama con la intención de buscarlo.
Sin embargo, cuando llegué a la puerta, escuché a alguien hablando afuera.
"Esta vez tuvo suerte. Pero no te preocupes. El bebé murió". Era la voz de Shane.
Sus palabras fueron como un relámpago que remeció todo mi cuerpo.
No podía creer lo que estaba escuchando. En realidad, no quería admitir la verdad. Me tambaleé hacia atrás y apenas pude mantenerme de pie contra la pared.
Luego, mordí el dorso de mi mano para no hacer ningún sonido. Pero no pude evitar que mis lágrimas cayeran una vez más.
Había caído en la trampa de Shane.
Resultaba que el hombre con el que había estado casada durante dos años enteros, un supuesto ángel, era en realidad un demonio en persona.
Me había equivocado en muchas cosas. Nunca debí haberme ilusionado.
Perpleja y horrorizada, regresé a la cama y fingí estar dormida.
Lo hice porque sabía que en ese momento no tenía las fuerzas para luchar contra él.
Después de un rato, Shane entró y se paró a mi lado. Una vez que confirmó que estaba durmiendo, se dio la vuelta y se marchó.
Apenas salió de la habitación, me levanté de la cama inmediatamente y corrí hacia la ventana para asomarme.
El demonio que tenía por esposo desapareció lentamente en medio de la noche, pero lo que más llamó mi atención fue la bolsa negra de plástico que llevaba.
Por algún motivo, mi instinto me indicó que debía seguirlo.