Capítulo 2
Coralie llegó temprano por la mañana a la empresa de publicidad donde trabajaba para entregar su carta de renuncia.
"¿Coralie, por qué vas a renunciar? Ah, ya entiendo. El señor Griffiths te tiene tan mimada que seguramente no querrá que trabajes después de la boda, ¿verdad?". Jamison Anderson, el jefe, bromeó mientras Coralie forzaba una sonrisa llena de amargura.
"No, es solo que quiero descansar por un tiempo".
Jerold se rió, pensando que había comprendido la situación. "Así que entonces planeas tener un hijo. Eso tiene sentido, ya que los padres del señor Griffiths han estado ansiosos por tener nietos. Deberías darte prisa".
Coralie sintió como una puñalada en el corazón. Kellan estaba por tener un hijo, pero desafortunadamente, no sería suyo.
Aunque Jamison era amigo de Kellan y se mostraba reacio a perder un talento como ella, firmó la aprobación con reticencia.
Al salir de la empresa, Coralie recibió una llamada de Dana Griffiths, la hermana de Kellan.
"Hola, Coralie, no habrás olvidado que hoy es mi cumpleaños, ¿verdad? Reservé un privado para esta noche. ¡Tienes que venir!".
Una sonrisa apareció en el rostro de Coralie. Dana, una estudiante universitaria despreocupada, era la persona que más quería en la familia Griffiths, aparte de Kellan.
"No olvidaría tu cumpleaños. Estaré allí esta noche".
Lo que Coralie no esperaba era que Kellan también iría.
"¡Sorpresa! No podía esperar para verte". Él dijo con una sonrisa, atrayendo a Coralie a sus brazos e inclinándose para besarla.
La mujer se apartó sutilmente y le preguntó: "¿No se suponía que regresarías pasado mañana?".
Su tono era normal, pero sentía un profundo dolor en el corazón. Se había casado en el extranjero un día antes y había regresado al otro día para apaciguarla. Seguro que fue muy agotador.
"¿Qué pasa? ¿No te hace feliz de que haya vuelto antes?".
El ánimo de Kellan decayó bastante. La negativa de Coralie le resultaba desconocida. Justo en ese momento, la puerta se abrió y Perla entró con una sonrisa.
"¿Perla? ¿Cuándo regresaste al país? Coralie, déjame presentarte a alguien. Esta es Perla Clarkson, una amiga de la infancia de mi hermano. Se fue al extranjero en la secundaria y hacía años que no volvía. Desde que te vi por primera vez, pensé que te parecías a alguien. Recientemente, me di cuenta de que te pareces mucho a ella". Dijo Dana, sin darse cuenta de la incómoda tensión que había entre Kellan y Coralie.
Esta última le echó un vistazo a Kellan, quien parecía estar un poco desconcertado. Claramente, él tampoco sabía que Perla había regresado, pero ella notó la alegría en sus ojos.
"Juguemos a algo, y quien pierda tiene que tomar un sorbo".
En la primera ronda, Perla perdió. Sonrió y se tocó el vientre, con los ojos puestos en Kellan diciéndole: "Kellan, no puedo beber. ¿Coralie puede beber por mí?". Preguntó, lanzándole una mirada desafiante a la otra.
Kellan se aclaró la garganta, sabiendo que Coralie era alérgica al alcohol, pero no se negó, en cambio dijo: "Cariño, esta bebida prácticamente no tiene alcohol. Tómatela en su lugar".
Coralie lo miró con frialdad. Solía protegerla y nunca le permitía tocar ni una gota de alcohol porque había visto sus reacciones alérgicas.
Pero en aquel momento, la empujaba al peligro por el bien de Perla.
"Lo siento, soy alérgica al alcohol". Dijo fríamente, empujando el vaso.
"¡Siempre arruinas la diversión! ¡Quién sabe si realmente eres alérgica o solo estás fingiendo serlo!".
"Sí, Kellan, la consientes demasiado. Ni siquiera respeta a Perla".
"Coralie, ¿no puedes intentar encajar? Deja de actuar como si fueras superior".
Otros se sumaron, echándole leña al fuego.
La expresión de Kellan se volvió sombría mientras le pasaba el vaso a Coralie.
"Cariño, no me pongas en una posición incómoda". Dijo y su tono no dejaba espacio para la negativa.
Coralie apenas había abierto la boca para negarse cuando Kellan le vertió un gran trago de vino, haciéndola atragantarse hasta que se le salieron las lágrimas.
La multitud vitoreó y Perla sonrió triunfante.
Kellan no miró la angustia de Coralie, sino que se rió junto a todos los demás.
Ella sintió un dolor ardiente en la garganta, su respiración era inestable y su piel comenzó a picar y a enrojecerse.
"Kellan... Me siento fatal. Por favor, llévame al hospital". Suplicó, extendiendo la mano hacia él, pero Perla de repente gritó: "Kellan, me duele mucho el estómago. Por favor, llévame al hospital".
Kellan se levantó, y Coralie apenas logró tocar su manga antes que él recogiera a Perla y saliera apresuradamente.
Dana, al ver el sufrimiento de Coralie, llamó a su hermano urgentemente. "Kellan, Coralie realmente está teniendo una reacción alérgica. ¡Deberías llevarla al hospital primero!".
Kellan se detuvo, miró a Coralie y dijo: "Cariño, solo tomaste un sorbo. Toma algunos antihistamínicos y estarás bien. Obedece y espérame en casa".
Se fue con Perla sin mirar atrás. Coralie forzó una sonrisa adolorida. El amor y la indiferencia se hicieron demasiado evidentes de repente.
No queriendo arruinar la fiesta de cumpleaños de Dana, salió tambaleándose sola. Al pasar por el baño, escuchó voces familiares adentro.
Era la profunda y cariñosa voz de un hombre, una que Coralie conocía demasiado bien.
"Perla, ¿por qué volviste?".
"¡Porque te extrañaba! Kellan, no quiero estar ni un solo momento lejos de ti. No vuelvas a enviarme lejos, ¿de acuerdo?".
"Está bien, aceptaré lo que digas".
"Entonces, ¿cuándo le dirás a Coralie sobre lo nuestro?".
"Pronto. Ha estado conmigo durante siete años. Dame algo de tiempo. Pero a partir de ahora, no uses al niño como excusa para volver a asustarme, o te castigaré incluso más fuerte que hoy".
Los sonidos de sus movimientos perforaron los oídos de Coralie. Se apoyó contra la pared, deslizándose mientras las lágrimas fluían libremente.
Coralie se dijo a sí misma: "Kellan, lo nuestro realmente se terminó".
Capítulo 3
Coralie había caído en coma debido a una reacción alérgica al alcohol, y cuando despertó, ya era la noche del siguiente día.
Dana estaba junto a su cama, con los ojos rojos e hinchados. Había encontrado a Coralie inconsciente afuera del baño el día anterior y la había llevado al hospital justo a tiempo, sin saber qué hubiera pasado en otro caso.
"¿Cómo te sientes ahora, Coralie? La culpa de todo esto la tiene mi hermano. Sabía que eras alérgica al alcohol y aun así te presionó para que bebieras, y ahora no puedo encontrarlo por ninguna parte. No hay manera de que pueda contactarlo", dijo Dana, conteniendo su furia.
Coralie le ofreció una sonrisa reconfortante. Sabía que en aquel momento, Dana era la única que realmente se preocupaba por ella.
"Está bien, probablemente esté ocupado".
Justo cuando terminó de hablar, Kellan apareció en la puerta de la habitación del hospital.
"Cariño, lamento llegar tarde. No tenía idea de que estabas hospitalizada", dijo, con los ojos llenos de culpa mientras tomaba la mano de Coralie.
Ella reunió todas sus fuerzas para retirar su mano, ya que incluso el más mínimo toque suyo la hacía sentir náuseas.
"Kellan, me has defraudado mucho".
Las lágrimas rodaban por sus mejillas a pesar de su determinación de que no volvería a llorar por él.
Kellan miró su mano, confundido. Coralie nunca antes había rechazado que él la tocara.
La noche anterior, había rechazado su beso y en aquel momento no quería tomar su mano. ¿Había descubierto algo?
"Cariño, realmente sé que estuve mal. No debería haberte presionado para que bebieras, pero al menos el médico dijo que estás bien".
Coralie pensó cínicamente para sí misma. Solo Kellan sabía si era en realidad por su reputación o por Perla.
Justo entonces, él recibió un mensaje en su teléfono, y su expresión se tornó seria después de leerlo.
"Cariño, ¿Jamison dijo que renunciaste a tu trabajo? ¿Por qué?".
Siempre había amado la fotografía, y él había intentado mucho para convencerla de ser ama de casa a tiempo completo, pero ella siempre se había negado. ¿Por qué de repente renunciaría por su cuenta?
"No es nada, solo sentí que era hora de dejar de trabajar".
Kellan le revolvió el cabello cariñosamente. "Si no quieres trabajar, entonces no lo hagas. Yo me ocuparé de todo".
Era el tipo de charla dulce que la mayoría de las mujeres anhelaban escuchar, pero Coralie no sentía calidez de ningún tipo.
Dana tuvo que irse a sus clases, así que instruyó a Kellan para que acompañara a Coralie en su chequeo.
Sin embargo, antes de que ella entrara en la sala de exámenes, escuchó el teléfono del hombre volver a sonar, y él respondió con una sonrisa.
No necesitaba ser maga para saber que seguramente era Perla.
"Kellan, tengo hambre, pero no sé cómo pedir comida a domicilio aquí, y además, esa comida no es buena para el bebé. ¿Puedes venir y cocinar para mí?".
Kellan aceptó con una sonrisa, mientras miraba a Coralie.
"Cariño, sigue con tu chequeo. En un rato te llevaré la cena".
Sin esperar su respuesta, se apresuró a salir. Mirando su figura alejarse, Coralie bajó la cabeza y sonrió con amargura. Se dio cuenta de que en aquel momento, solo podía confiar en ella misma.
Los resultados de las pruebas no mostraron problemas graves, y el médico le informó que podría ser dada de alta al día siguiente.
A medida que la noche avanzaba, A medida que la noche avanzaba, seguía sin recibir la cena que Kellan le prometió, pero sí recibió una solicitud de amistad de un desconocido: era Perla.
"Coralie, soy una persona directa. No daré rodeos. Kellan es el padre de mi hijo. Creo que es mejor que te alejes de él lo antes posible".
Envió un video de Kellan en la sección de bebés de una tienda, seleccionando cuidadosamente los artículos y consultando a Perla con frecuencia. Parecía la imagen de una pareja amorosa.
También había una foto de Kellan, el cual presionaba su rostro contra el vientre de Perla. Los ojos de Coralie ardían, pero las lágrimas no cayeron.
"Ya te habrás dado cuenta de que solo eres un reemplazo. Kellan nunca te amó. Si te vas por tu cuenta, quizás aún puedas conservar algo de dignidad".
Coralie se rió amargamente para sus adentros. ¿Quedaba alguna dignidad en esa relación?
"No te preocupes, me iré, pero no lo haré por ti".
Era por ella misma.
Después de enviar el mensaje, bloqueó a Perla.
No quería escuchar nada más sobre Kellan de boca suya. Eso solo profundizaría su dolor.