Capítulo 3
La madrugada en la ciudad era un contraste de tranquilidad aparente y actividad frenética en las alturas. Elías Castellanos estaba en la sala de reuniones de su nueva oficina central, un espacio de lujo ubicado en el corazón del distrito financiero. Los ventanales que rodeaban la sala ofrecían una vista privilegiada de la ciudad que él planeaba conquistar de nuevo, aunque esta vez con un propósito muy personal. Frente a él, un grupo selecto de asesores esperaba sus instrucciones con atención, cada uno consciente de la magnitud de la tarea que tenían entre manos.
-El plan comienza hoy -anunció Elías con tono firme y calculado. Con un gesto seguro, colocó sobre la mesa un dossier con la palabra "Confidencial" estampada en la portada. Su mirada recorrió a cada uno de los presentes antes de continuar-. Nuestro objetivo no es solo desestabilizar las empresas de De la Vega, sino también conquistar a sus aliados estratégicos. Cada paso debe ser preciso, sin margen de error.
Carolina, una joven analista con una reputación impecable por su habilidad para encontrar agujeros en cualquier sistema, fue la primera en hablar. Revisó los documentos rápidamente, sus ojos moviéndose de un gráfico a otro.
-Hemos identificado tres pilares fundamentales en el imperio De la Vega: los contratos gubernamentales, las operaciones en el extranjero y las relaciones con los bancos principales. Si logramos afectar uno de ellos, podríamos generar un efecto dominó que debilitará el resto.
Elías asintió, satisfecho con la precisión de la información.
-Comenzaremos por los contratos gubernamentales. Carolina, tu tarea será identificar posibles irregularidades en las licitaciones y los proyectos actuales. Si encontramos algo comprometedor, lo expondremos al público. Samuel -agregó, dirigiendo su mirada hacia su asistente más leal-, quiero que te encargues de contactar a nuestros aliados en los medios. Esto debe hacerse con total discreción. Nadie debe saber que estamos detrás.
Samuel tomó nota en su tableta, su rostro serio reflejando la gravedad de la situación.
-Entendido, señor Castellanos.
El ambiente en la sala era denso, cargado de determinación. Cada persona en esa mesa sabía que estaban a punto de enfrentarse a uno de los hombres más poderosos del país. Pero para Elías, esto era más que una estrategia empresarial: era una cuestión de justicia y redención.
-Además -continuó Elías, fijando sus ojos en Carolina-, quiero que investigues a Emilia De la Vega. Su influencia dentro de la organización es significativa, y si logramos encontrar su punto débil, podríamos ganar una ventaja crucial.
Carolina se inclinó hacia adelante, revisando las notas. -Emilia es conocida por ser extremadamente leal a Lorenzo, pero tiene un perfil discreto. Será complicado encontrar algo que podamos usar en su contra.
-Haz lo que sea necesario -respondió Elías sin titubear. Su voz, fría y decidida, dejó claro que no aceptaría excusas. -Todo el mundo tiene un punto débil, Carolina. Encuéntralo.
La reunión continuó durante horas, afinando los detalles de la estrategia y anticipando posibles respuestas del enemigo. Cuando el reloj marcó las diez de la mañana, Elías se levantó de su silla y ajustó su corbata oscura, un gesto casi ritual antes de enfrentar el día.
-Eso será todo por ahora. Samuel, ven a mi oficina en una hora. Hay algo más que necesito discutir contigo en privado.
El grupo se disolvió rápidamente, dejando a Elías solo en la sala por un momento. Caminó hasta los ventanales, su silueta reflejada en el vidrio mientras observaba la ciudad. Este era el tablero donde jugaría su partida más importante. Cada movimiento estaba calculado, cada decisión tomada con la precisión de un relojero. Sin embargo, sabía que incluso el mejor de los planes podía fracasar si no se ejecutaba a la perfección.
Una hora más tarde, Samuel entró en la oficina de Elías, cargando una carpeta en sus manos.
-¿De qué quería hablarme, señor? -preguntó, aunque su tono indicaba que estaba preparado para cualquier cosa.
Elías se inclinó hacia adelante en su silla, entrelazando los dedos sobre el escritorio.
-Quiero que investigues a alguien más. No es un objetivo corporativo, sino alguien del pasado. Necesito saber dónde está Victoria Moreno.
Samuel parpadeó, sorprendido. Había escuchado ese nombre en contadas ocasiones y siempre en contextos cargados de emociones.
-¿Victoria Moreno? Pensé que...
-Que la había olvidado -interrumpió Elías, su tono más bajo pero igual de determinado. Su mirada se endureció mientras continuaba-. Nunca la olvidé. Encuéntrala.
Samuel asintió lentamente, comprendiendo que este nuevo encargo tenía una importancia personal que iba más allá de los negocios o la venganza. Salió de la oficina con la carpeta en mano, listo para iniciar la búsqueda.
Elías se quedó solo, su mente dividida entre el presente y el pasado. Sabía que las decisiones que estaba tomando lo acercaban cada vez más a su objetivo final, pero también despertaban viejos fantasmas que creía enterrados. Desde las alturas de su oficina, la ciudad se extendía como un mapa lleno de posibilidades, y él estaba decidido a conquistarlas todas, una por una.
La guerra estaba en marcha, y Elías Castellanos no tenía intención de detenerse. Cada paso, cada movimiento en el tablero, lo acercaba más al momento en que podría mirar a Lorenzo De la Vega a los ojos y hacerle pagar por todo lo que le había arrebatado. Pero en el fondo, sabía que algunas batallas no se ganan solo con estrategia, sino con el corazón. Y esas eran las más peligrosas de todas.