Capítulo 3

En cuanto escuchó la pregunta, el rostro de Felix White se iluminó de emoción e inmediatamente le guiñó un ojo a Chris.

"Quizás no te hayas enterado porque estabas en el extranjero y todo eso, pero aquí en Javille, ¡ha habido chismes jugosísimos! Resulta que Declan tiene una hermana adoptiva a quien aprecia como si fuera una extraña joya. Kimberly es realmente tonta. Lo ama tanto que invirtió mucho de sus bienes para casarse con él, salvando así a la familia Walsh de irse a la quiebra. ¿Y sabes cuál fue su recompensa? ¡Declan sigue llevando a esa supuesta hermana suya a cada evento social! Toda la familia Walsh la adora, mientras que a Kimberly, quien pertenece a los prestigiosos Holden, la tratan sin ningún respeto, como si sólo fuera una sirvienta".

Luego de chasquear la lengua con impotencia, Felix continuó: "¡Vaya que Declan es todo un caso! Si hablamos de apariencia y personalidad, Kimberly, aparte de ser más rica, es mil veces mejor. ¿Cómo puede él ignorar tanta belleza en casa y en cambio adular a esa hermana adoptiva de origen desconocido?".

Después de una pausa breve y sin respuesta, él se dio la vuelta y descubrió que el hombre que estaba sentado en el sofá había desaparecido: "Oye, espera...".

Entretanto, Kimberly acababa de firmar unos papeles y estaba buscando un lugar para sentarse a comer algo cuando una voz fuerte y enojada llamó su atención: "¿Cómo te atreviste a venir a este evento sin mi permiso?".

Entonces se giró y vio a Valerie, quien envuelta en un hermoso vestido, se aferraba con orgullo al brazo de Declan. Su rostro era la imagen de la inocencia, pero en su mirada brillaba una chispa de satisfacción arrogante.

"Vamos, no te enojes con Kimberly. Tal vez se molestó porque me invitaste y llegó temprano para causar problemas. Será mejor que me vaya", dijo ella, contemplando al hombre con fingido dolor y los ojos llenos de lágrimas, "Lo último que quiero es hacerla enfurecer".

Enseguida, Declan posó su gélida mirada en Kimberly, quien se había cambiado el anterior atuendo inadecuado por un vestido que resaltaba impecablemente su aplomo y elegancia.

Su distinguida figura y su comportamiento seguro parecían evocar recuerdos de cuando ella era la dama más rica de Javille, distante y confiadamente pretenciosa.

"Tener una mujer malcriada y arrogante a mi lado arruinaría la reputación de mi familia en un evento así", replicó Declan, burlándose y acariciando cariñosamente la mano de Valerie, "En cambio, tú has estado a mi lado desde que éramos niños y siempre serás la indicada".

Su actuación sincronizada, como acostumbraban a hacerlo, humilló a Kimberly delante de los presentes.

"¿Por qué se molesta la señora Walsh en venir?", susurraron estos, "Ella sabe que su marido prefiere a su hermana adoptiva, pero a pesar de eso, sigue intentando competir y sólo termina siendo el hazmerreír de todos"

Para su sorpresa, Kimberly respondió con una sonrisa tranquila: "No te preocupes, con Valerie acompañándote, me siento mucho más relajada".

Nadie anticipó un cambio tan abrupto, pues de ser una mujer impulsiva y vulnerable, había pasado a convertirse en una esposa virtuosa y considerada.

Valerie se sorprendió por un momento y pensó que la joven se estaba comportando así debido a la reprimenda de Declan.

Estaba regocijándose por dentro hasta que ella terminó su frase: "Al menos es más decente que las prostitutas".

Como resultado, un destello de ira cruzó por la mirada de Valerie, y al segundo siguiente, las lágrimas brotaron a chorros de sus ojos: "Sé que me detestas porque Declan me muestra afecto, pero no me importa. Vienes de una familia adinerada y por eso es posible que te sientas con derecho a menospreciarnos, simplemente no olvides que los Walsh no son gente común y corriente a quienes puedas insultar como se te dé la gana. Si tienes problemas conmigo, entonces dímelo a mí, no te desquites con los demás".

Kimberly apenas pudo ocultar sus ganas de burlarse.

Cuando se casó con Declan, la familia Walsh estaba en decadencia y los medios de comunicación no dejaban de hablar de "su matrimonio con una mujer mucho más rica", lo que siempre lo molestó muchísimo.

Por eso, cualquier mención sobre la riqueza de su familia lo enfurecía, haciéndole creer que Kimberly lo menospreciaba, pero en realidad, lo que le molestaba era su propia inseguridad.

Valerie había perfeccionado esa táctica, siempre intensificando sus argumentos para que pareciera que la joven hacía alarde de sus antecedentes, lo que inevitablemente desencadenaba la intensa ira de Declan hacia ella.

Como era de esperar, éste último miró a su esposa con fiereza: "¡Discúlpate con ella! Creía que simplemente eras una malcriada que se comportaba con arrogancia, pero te has vuelto sumamente grosera e impetuosa. ¿Así es como los Holden criaron a su hija? ¿Qué tiene de especial tu familia?".

Acto seguido, la fulminó con la mirada y agregó en un tono de advertencia: "Pídele disculpas a Valerie ahora mismo y entrégale el collar que llevas puesto. ¡Hazlo sinceramente y tal vez te perdone!".

Mientras hablaba, su expresión era severa y su voz autoritaria.

En el pasado, Kimberly se habría asustado con esa actitud y hasta habría accedido a cualquier petición irrazonable con tal de evitar su indiferencia durante meses.

Pero ahora, ante sus duras palabras, ella arqueó una ceja y simplemente respondió: "¿Qué? ¿Esperas que me arrodille ante tu hermana adoptiva?".

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El amor del multimillonario

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