Capítulo 2

Dimitri Alves.

Estoy sentado en la parte trasera del barco, admirando el inmenso mar. Tenía años sin verlo, desde que me fui del Distrito de Marmapolis Island. En Olipolis, distrito al que me mudé con mis padres, no hay playas, creo que... Todas las playas de la República de Velane están en Marmapolis al ser una Isla.

La figura de una chica castaña a mi lado me distrae de mis pensamientos. La miro y es guapa, pelo castaño claro, ojos avellana, labios rosados y nariz diminuta. La chica al notar mi mirada me sonríe.

—Un gusto, Fernanda Williams, ¿y tú?

Pongo mi mejor sonrisa y con voz seductora respondo:

—Dimitri Alves —la morena no me quita la mirada de encima y toma el atrevimiento de sentarse en mi banca, por lo que pregunto—. ¿Eres de la Isla?

Ella no responde enseguida, se toma unos segundos antes de hacerlo. Bate sus pestañas, por dentro quiero carcajearme, en toda la palabra está coqueteando conmigo y yo como buen seductor no pienso dejarlo pasar.

—Sí, soy de isla. Pero estuve dos semanas de vacaciones con mis padres en City On Fire.

—Oh. La Ciudad de fuego, es muy bonita —le respondo. El año pasado mi padre nos llevó por su trabajo, es un Distrito ambientado en la era medieval y hace un frío de los cojones.

—Sí, es muy bonita. Pero no creo que más que tú.

Esta vez si no puedo contener la carcajada y termino soltándola, ella me sigue.

—Venga, has de pensar que soy una lanzada, y no te lo voy a negar —arqueo mis cejas—. Es la verdad, eres guapo.

A partir de allí entablo una conversación con Fernanda. Me sorprendo al enterarme que es del mismo vecindario que mis abuelos y en el yo solía vivir. Intercambiamos números para ponernos en contacto. En el transcurso del fin de semana. A lo lejos veo a mi madre que está buscándome, me despido de ella y camino en dirección a la proa donde me esperan Dominik y Virginia.

Padre me pregunta si estaba ligando, a lo que mi padre pone los ojos en blanco. Ella no ha llevado bien mi crecimiento y es celosa con mis amistades. Todavía cree que soy un niño de ocho años y no uno de dieciséis, que el año próximo está por cumplir sus diecisiete.

A lo lejos comienza a verse el puerto, el capitán habla por los altavoces comunicando que falta media hora para arribar al puerto. Esos treinta minutos me sumerjo en mi teléfono mensajeándome con mis primas y mejor amigo, Danilo.

Danilo Jacobs: Después que tu abuela te de su delicioso sancocho te vienes directo para mi casa, voy a presentarte a mis mejores amigas. Pero desde ya te digo que ojitos con ellas o me veré en la obligación de patearte los testículos.

Suelto una carcajada, levanto la vista de mi móvil y me encuentro con la mirada de mamá enfurruñado mientras mi padre me hace señas que no le dé importancia.

Dimitri Alves: Venga hombre, ¿Por quién me tomas?

Le respondo.

Danilo Jacobs: Conozco a mis amigos, aunque por Cassie no me preocupo. De seguro ni te topará, pero Akira... Esa cabezota es otro cantar.

Dimitri Alves: ¿Quién puede llamarse Cassie?

Le pregunto tocándole los cojones, sé que es el diminutivo de Cassandra, en mi instituto hay varias chicas con ese nombre.

Danilo Jacobs: Cuando Cassie te de una patada en las bolas no te quiero ver llorando.

Sigo con la conversación con Danilo, extrañamente no he buscado en redes sociales el nombre de sus mejores amigas, lo cierto es que... No me sé sus apellidos y tampoco me he dado la tarea de Stalkear a Danilo y ver si tiene fotos con ellas.

—Vamos bajando, Dim —me dice mi padre, solo estamos a minutos de llegar por lo que bajamos a donde están los autos y esperar en el coche para poder irnos rápido. La ventaja que tenemos es que fuimos los últimos en embárcanos, por lo cual seremos los primeros en bajar.

Mientras estamos en el coche me coloco los cascos y escucho a Timmy Trumpet, uno de los mejores dj de electrónica.

Cierro los ojos y me transporto a ... Fiestas, sí.

No sé cuánto tiempo ha pasado, pero cuando abro los ojos, me encuentro al frente de la casa de mis abuelos. En la entrada están Danilo, mis primas y mis abuelos, Federica y Arturo Alves.

Bajo del coche, me quito los cascos y voy con los brazos abiertos a mi abuela. La mujer de pelo canoso me regala una de sus más hermosas sonrisas y viene hacia mí. Envuelvo el cuerpo de Federica Alves en un fuerte abrazo donde le transmito lo mucho que le he extrañado y me ha hecho falta.

—Mi niño, que guapo que estás —me dice la abuela, separándose un poco de mí y dándome besos en toda la cara. Solo la dejó, porque es mi mamá, porque ni en mil sueños dejo que me baboseen la cara.

—Abue, déjalo respirar que nos lo vas ahogar antes que llegue a nosotras —se burla mi prima Mónica. Su hermana melliza pone los ojos en blanco, pero me dedica una de su sonrisa que quiere decir: me alegro que estés aquí.

Me separo de mi abuela, doy tres pasos y estoy frente a Arturo Alves, el máximo jerarca de la dinastía Alves, le sostengo la mirada y nos saludamos con un cabeceo, para luego cortar distancia y darnos un abrazo con palmadas en la espalda.

—Estás echo todo un varón, Dim. Pero sigues igual de debilucho.

—Venga hombre, no es usted sino me lanza una pulla.

—Muchacho canijo, termina de saludar a tus primas y a Danilo.

Mi mejor amigo se mantiene al margen mientras termino de saludar a mi familia. Por el rabillo del ojo veo a mis padres fundirse en un abrazo con mis abuelos, y finalmente termino dándole la mano y una palmada en la espalda a Dan.

—Cabrón, al fin nos vemos.

Me carcajeo.

—Brother, tanto tiempo.

Pasamos a casa de mis abuelos. La sala está tal cual la recuerdo, espaciosa con múltiples cuadros de mis primas, mi tía Michelle, mi padre y míos.

Las siguientes dos horas me la paso con mi familia y mejor amigo, poniéndonos al día. Al marcar las dos de la tarde, Danilo y yo nos vamos a su casa a esperar que lleguen sus amigas y ver una película.

Capítulo 3

Cassandra Beckham.

En el camino a la playa mamá coloca música, vamos contando mientras yo sigo conversando con Akira y Danilo. Frunzo mi ceño al recibir un mensaje de Tati, me extraña que no lo haya mandado al grupo que tengo con ella y su prima, sino al chat personal.

Tatiana Reilly: Helouu, my friend. ¿Cómo estás? ¿Cómo van las cosas por allá?

Tatiana Reilly: Sé que hoy es un día difícil para ti, pero quiero decirte que te amo mucho mi rubia de ojos como el mar y que te mando un abrazote grandote... Aaah, y que no me extrañes tanto.

«Ésta está loca» pienso. Definitivamente la locura es un tema de familia entre ellas. Porque claramente en la mía no es así. Alessia es malhumorada, Alessandre es súper relajado —como diría Aki, tu hermano es muy bolas frías—, Carol... Bueno Carol es un personaje y luego estoy yo... Una chica normal, común y corriente de dieciséis años.

De mi no hay mucho que contar a diferencia de mis hermanos.

Los veinticinco minutos de camino restante lo paso inmersa en mis pensamientos, en ideas de libros, y en una conversación con Tati, porque tenía tiempo sin hablar con ella por el privado.

Llegamos a la playa, nos bajamos con uno banquitos, sombrillas y unas flores. Vemos el inmerso mar y comenzamos a hablarle a papá como si estuviese ese momento con nosotros. Mamá se quiebra al decirle que se siente sola, y que a pesar de los años lo sigue extrañando como si hubiese sido ayer.

Mis hermanos cuentan su día a día y luego yo, que no tengo mucho que contarle. Le hacemos una oración después de limpiar nuestras lágrimas, lanzamos un beso al aire y de las flores cada uno lanza una rosa blanca al mar. Vemos como la marea lleva y trae las flores, nos sentamos en los banquitos bajo las sombrillas y pasamos una mañana en familia, haciendo memoria de los momentos vivimos cuando éramos seis, y no cinco.

Pasamos alrededor de media mañana, a eso de las once de la mañana, recogemos y nos vamos a u restaurante de camino para almorzar y finalmente irnos a casa.

Mi hermana Carol comienza hablar por su teléfono con uno de sus tantos amigos, Alessia pone los ojos en blanco al escucharla y mamá le pide con la mirada que tenga paciencia con su hermana, mientras Sandro pone un brazo en mis hombros y murmura para que solo escuche yo:

—Tú y yo somos los únicos cuerdos de esta familia, los demás están de loquero.

El comentario de mi hermana me roba una carcajada, mamá entrecierra sus ojos al escucharme, nos ve y tanto Sandro como yo, ponemos cara de corderito degollado, finalmente termina negando con la cabeza y dándonos otra sonrisa. Para cuando nos traen el almuerzo, Carol ya no está hablando por teléfono y podemos comer tranquilos y no con miedo que Alessia tome el teléfono de Carol en un ataque de histeria por no respetar la mesa.

Estamos de vuelta a la casa, no me quedé en casa de Aki, para no ir sudada y con el olor a playa. Antes que mis hermanos me ganen la carrera, salgo corriendo al baño y se lo gano a Alessia que me mira con cara de pocos amigos, pero después si expresión se le pasa.

Seriamente estoy pensando que a mí hermana mayor le hace faltan... Un buen revolcón, como diría en los libros que leo en la aplicación naranja gratuita.

Después de la ducha y de haberme lavado el cabello, me lo seco, luego me visto poniéndome un cómodo jogger verde militar, una camisa de algodón blanca y unos converse blancos también. Me aplicó nuevamente crema hidratante en la cara y un bálsamo de labios, me miro al espejo y estoy lista.

Tomo un bolso pequeño donde meto mi cargador, teléfono y monedero, por último, rocío perfume antes de salir de mi habitación. Me despido de mi madre con un beso en la mejilla, quién me dice que esté pendiente al cruzar la carretera. El vecindario de mis amigos está a diez minutos caminando desde mi casa.

Al llegar a la cuadra donde viven Akira y Danilo, veo movimientos en la casa vecina de mejor amigo, no le prestó atención y camino hasta la casa de la morena loca, toco el timbre, no se demora ni cinco segundos en abrir la puerta. Akira me recibe en pijama... Sí, a la una de la tarde y todavía está en pijama, la miro levantando mis cejas.

—Pff... No digas nada —me dice. Me jala del brazo y me hace pasar —. Estamos solas, papá y mamá están trabajando.

Camino con ella hasta su habitación. La suya es nada comparada con la mía, porque es como su personalidad, extrovertida, colores llamativos por todos lados, nuestras manos pintadas en la pared. Dani y yo la ayudamos a pintar su habitación la ultima vez que lo hizo, hace aproximadamente cinco meses atrás.

Akira se acuesta en su cama, y yo voy directa a su egg chair, es super cómodo. Me la quedo mirando a la espera que hable, la morena se toma su tiempo y después con una sonrisa en su rostro grita:

—¡TATISEREGRESA!

—¿Quéééé? —le pregunto al no entenderle nada, solo el nombre de su prima.

Pone los ojos en blanco y esta vez habla más pausado.

—Tatiana se regresa a la isla. A mis tíos le salió una oportunidad en Asgard y se van a mudar para allá, le preguntaron a Tati si quería regresar o irse con ellos, ¿y que crees que escogió mi prima? —dice lo ultimo poniendo cara de sabelotodo—. Obvio que regresarse a la isla, mi mamá habló con mi tía y comenzó a buscarle cupo de una vez en el colegio para cuando inicien las clases.

Me levanto del egg chair emocionada, una sonrisa surca mi rostro, estaremos las tres juntas después de tanto tiempo ¡siii! Pero después recuerdo algo… o mejor dicho a alguien, mi mejor amigo. Akira parece estar pensando lo mismo que yo porque dice:

—Danilo. Tati no me ha hablado respecto a él, pero imagino que ha de estar haciéndose la idea.

—Con razón —digo cayendo en cuenta del mensaje de esta mañana. Tatiana me escribió para tantear el terreno y ver si ya sabía de su regreso. La morena me queda viendo y le encuentro la pequeña conversación que tuve con su prima.

—Me voy a bañar, recuerda que dentro de un rato tenemos que ir a casa de Danilo para conocer finalmente al guapísimo de Dimitri Alves —la miro confundida y ella al verme me dice—. Ay por Dios, Cassie, no me digas que ni siquiera stalkeaste al muchacho, está para chuparse los dedos, ya me puedo imaginar a Dani enfurruñado porque le prestamos más atención al rubio que a él.

La loca de mi amiga se va a bañar y aprovecho para revisar las redes sociales de ese “Dimitri Alves”. Al verlo mi corazón se acelera extrañamente, mi cuerpo se estremece. No entendiendo las reacciones de mi cuerpo me salgo de su perfil de FACEGRAM. Cierro mis ojos, unos ojos grises aparecen en mi mente.

—Joder…

Abro los ojos escandalizada, porque yo no maldigo. ¿qué está pasándome? ¿por qué me siento extraña?

Me llega un mensaje de mi hermana Carol.

Carol Beckham: Hermanitaaa, mándale mis saludos a la loca de Aki, y al guapote de Dani. Aah, también dile que estoy molesta con él por no haberme invitado a su tarde de película. Los dejo y los quiero tres millones.

Mi amiga sale del baño y me ve poner los ojos en blanco, le enseño el mensaje y se ríe como una descerebrada. Ella y Carol pueden darse da la mano. Akira se viste, esperamos que sean las dos de la tarde y nos vamos a casa de Danilo, mejor dicho, la morena loca me arrastra a casa de nuestro mejor amigo, él sale abrirnos cuando tocamos el timbre, lo saludamos con un beso en la mejilla y nos hace pasar.

En la sala vemos a sus padres, Francisco y Leah, los saludamos y subimos a la habitación de Dani, soy la ultima en entrar, pero un profundo olor masculino me hace suspirar antes de enfocar mi mirada en la otra persona que se encuentra en la habitación.

El impacto de su mirada me paraliza, la misma sensación de cuando vi su foto azota mi cuerpo y solo pienso «Guau, las fotos no le hacen justicia».

—Dimitri, te presento a mis dos mejores amigas, a mis hermanas del alma. Ella es Akira Reilly —le señala a la morena, quien le extiende su mano y se lo come con los ojos. Él le devuelve la sonrisa coqueta—. Y ella es Cassandra Beckham, Cassie para los amigos.

Es él quien en esta oportunidad se acerca a mí. Le tomo la mano extendida en un apretón, al agarrarla siento un corrientazo que me estremece y eriza mi piel. Sus ojos grises no se pierden detalle de mi cara, y yo tampoco de la de él. Aprovecho para detallar mejor sus facciones. Mandíbula cuadrada, ojos grises, labios finos y un lunar provocativo en su labio superior en la parte izquierda, ciertas pecas adornan su cara, como la mía.

—Dimitri Alves —su voz vuelve a estremecerme y me siento incómoda. Aquello nunca me había pasado, siento que pasa una eternidad antes de tener mi mano de vuelta.

Akira y Danilo nos ven frunciendo sus ceños, yo, como toda cobarde, corro al lado de la morena, evadiéndole la mirada a Dani. A partir de allí… no disfruto absolutamente nada, no sé si quiera de que trata la película que estamos viendo.

Dimitri Alves

Cuando llegamos a la casa de mi mejor amigo, saludo a sus padres, quien me envuelven en un fuerte abrazo al tener años sin verme en persona. Su madre se pone a hacer las cotufas, nosotros subimos a su habitación, Danilo comienza hablar de las cosas que haremos ese verano mientras abre el Movieflix en su televisor pantalla plana para ver una película en la página.

No demoramos mucho tiempo a solas, cuando el timbre de su casa suena, Dan sale corriendo de su habitación, yo me quedo solo. El sonido de una notificación en la mensajería me hace sacar mi teléfono del bolsillo delantero de mis vaqueros.

Fernanda Williams: Guapo, espero hayas llegado bien al vecindario, vamos a cuadrar un día de estos para vernos.

—Ay Fernandita —murmuro divertido.

Escucho los pasos en el pasillo, le doy una respuesta simple y guardo mi teléfono.

—Akira por favor compórtate y no vayas hacernos pasar vergüenza —escucho que susurra Danilo.

Fijo mi mirada en la puerta, con mi amigo entra una chica morena de cabellera rizada, delgada, ojos miel verdosos y facciones todavía aniñadas. ¿No eran dos? Me pregunto cuando un olor a vainilla impregna la habitación, desvío la mirada y me consigo con una chica rubia, menuda y con los ojos mas azules que he podido ver en la vida. Me quedo sin aliento, sus labios rosados y sus pecas delicadas se burlan de mí. Esa chica es… hermosa, no, esa palabra quedaría corta para lo que es la rubia. Danilo me presenta la morena, a pesar de darle la mano a Akira, mi atención la tiene su amiga, Cassandra.

Hasta su nombre es hermoso, y lo que recorrió mi cuerpo al tocarle la mano fue uff…

Le sonrío divertido al notarla afectada por mi presencia. Dan coloca una película de suspenso con ayuda de la morena, no me pierdo detalle alguno de los gestos de Cassie. La chica parece estar en todos lados menos aquí, pues la noto un poco retraída.

La película de suspenso avanza, voy entendiendo que se trata de un policía que investiga un crimen de lo que parece ser un asesino serial que llega al pueblo de Gramsville.

Al finalizar la película, mis pensamientos giran entorno a la chica rubia, que desde este momento se convierte en una dulce atracción, para mí.

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Dulce Atracción

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