Capítulo 3

3

Snape sólo miró a Draco durante todo el párrafo entrecortado.

¿Lucius Malfoy golpeando a su hijo y su esposa? Bueno, sabía que Lucius era un hombre serio y en ocasiones cruel, ¿pero perder el control de esa manera?

—Draco, cálmate ya. Esto seguro de que parece terrible, pero debes haber sobrerreaccionado. Tu padre nunca mataría a tu madre. Tal vez ella sólo cayó y se golpeó la cabeza. Las heridas en la cabeza sangran terriblemente, pero eso no significa que esté muerta. Vamos. Te llevaré a casa y verás que tu madre está bien. Estoy seguro de que estará curada ahora —ofreció su mano a Draco otra vez.

—No. Él la mató —insistió Draco sacudiendo la cabeza violentamente.

—De acuerdo, iré primero y veré cómo está. Tú espera afuera y si todo está bien, volveré y te llevaré —sugirió Snape.

—No. Él lo matará a usted también —rehusó Draco, obviamente asustado por la sola sugerencia de que Snape entrara a Malfoy Manor.

—¿Qué? ¿Quieres que consiga a los aurors para ver si tu madre aún vive?

Draco asintió. Parecía gustarle la idea.

—De acuerdo, le diré a los aurors, pero tenemos que esperar hasta mañana. Se ponen muy gruñones si se les llama para nada a una hora tan tardía —¿pero qué hacer con el muchacho mientras tanto?—. Te llevaré a casa para que pases la noche.

—No. Padre me matará —tembló Draco.

—No a tu casa —suspiró Snape—. A la mía.

Con eso Draco parpadeó, dejando de sollozar y empezó a secarse las lágrimas con las manos. Snape le dio un pañuelo.

—Gracias.

Ese Perro dejó de gemir y cuando Draco se levantó y puso gentilmente su mano en la de Snape, empezó a sonreír de nuevo y corrió alrededor de los dos agitando su cola.

—¿Ese es su perro? —preguntó Draco en el camino de vuelta al Leaky Cauldron.

—Eso piensa él —suspiró Snape.

Tomaron la Red Flu hasta la estación flu pública en Hogsmeade y de repente Draco comprendió que no tenía idea de dónde vivía Snape cuando no estaba en Hogwarts. No se dirigían a Hogwarts, pro lo que podía ver. Nadie podía aparecer en Hogwarts, pero se podía llegar bien con polvos flu. Cualquiera que fuera el lugar en el que Snape vivía, obviamente no tenía su propia chimenea. Eso no se sentía bien. Incluso los Weasleys podía pagar su propia chimenea, Draco sabía eso. Repentinamente se preguntó cuánto ganaban sus profesores en Hogwarts.

Snape salió de la chimenea y puso en el suelo a Ese Perro, al cual había cargado a través del viaje flu. Los perros podían simplemente entrar a las chimeneas con sus dueños, pero Severus no quiso arriesgarse a asustar a Ese Perro porque era muy pequeño. Era por eso que había decidido cargarlo como a un gato.

Ese Perro sonrió a los dos humanos y los precedió por el camino hacia el pequeño río que corría a través de la ciudad. Obviamente sabía cuál era el camino a casa. Draco esperaba que eso significara que no estaba muy lejos. Hogsmeade era una gran ciudad aún a pesar de que los estudiantes de Hogwarts sólo visitaban su centro durante sus fines de semana ahí.

Pronto alcanzaron el río y caminaron junto a él por un rato. Draco nunca había estado en esa parte de la ciudad antes. No había tiendas ahí que interesaban a los niños. Ese Perro los guió hacia el puente que cruzaba el río.

—No vamos a ir ahí, ¿o sí? —preguntó Draco a Snape cautelosamente.

Su padre le había advertido no cruzar ese puente.

—Sé que no es la mejor parte de la ciudad, pero estarás bien siempre que permanezcas cerca de mí. No son malas personas cuando los conoces.

Draco miró a Snape con extrañeza. "No la mejor parte de la ciudad" era un eufemismo. De acuerdo con el padre de Draco, era exactamente lo opuesto, un lugar donde sólo vivía la basura del mundo mágico. Squibs, sangresucias, hombres lobo y desempleados. Draco se preguntó como un profesor de Hogwarts encajaba ahí, pero no se atrevió a preguntarlo en voz alta. ¿Tal vez Snape había nacido ahí y simplemente nunca se había molestado en mudarse? De alguna manera eso tampoco parecía verosímil.

Cruzaron el puente y Draco pronto vio a qué se refería su padre. Las casas eran pequeñas por ahí y a medida que caminaban veían más y más cabañas ruinosas urgidas de reparaciones. Siguieron el río más y más lejos del centro de la ciudad y de repente las casas fueron más grandes otra vez. Edificios de apartamentos, comprendió Draco con sorpresa. No sabía siquiera que existieran en Hogsmeade. Hasta los magos más pobres que conocía vivían en sus propias casas. Bueno, obviamente había estado equivocado al respecto.

Snape ahora lo guió apartándose del río. Esa parte de la ciudad era muy oscura, pero Draco podía ver las formas de los arbustos y árboles a su alrededor e inconscientemente se acercó a Snape. Ese tenía que ser el conocido Parque Merlín, la parte más pobre y plagada de crímenes de Hogsmeade. Hasta los aurors, le había dicho Lucius a Draco, temían cruzar el Parque Merlín solos después de oscurecer. Snape sin embargo no parecía tener dudas al respecto. Al menos esta era la peor parte de la ciudad. Eso mejoraría tan pronto como dejaran la vecindad inmediata al parque.

Pero no sucedió así. Ese Perro ladró excitadamente y corrió hacia uno de los edificios de apartamentos que rodeaban el parque. Se detuvo frente a la puerta y esperó agitando su cola alegremente.

—¿Aquí? —preguntó Draco a Snape con duda.

—Sé que no es a lo que estás acostumbrado, pero necesitas un lugar para pasar la noche y esto es todo lo que puedo ofrecer.

Draco contempló la sucia entrada. Era mejor que dormir en el suelo de una esquina en Diagon Alley, supuso. Y al menos ya no estaba solo.

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Dragon Fugitivo

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