Capítulo 2

—Eres el mejor amor, siempre me prometes y me cumples. Por fin serás solo mío y ella está fuera de esta casa. ¿Has cambiado la cama? Te dije que no dormiré en la misma cama donde hacías cochinada con esa mujer. —hace un rostro de asco.

—La cama está limpia. Anna tenía más de un año que no dormía en esta habitación, se la pasaba en su pequeño taller en el sótano.

—¡Por fin se ha ido el impedimento de ser felices.

—¡Así es Pamela! Por fin vamos a estar juntos. ¿Para cuando es tu cita con doctor —pregunta de inmediato.

—Él dice que para mañana debo estar en su consultorio. Si todos los exámenes que me hicieron salen bien, pues mañana mismo me colocan los implantes que tantos deseas amor.

—¡Bien! Pues esta noche necesito placer, necesito un orgasmo que me haga explotar y salir de este mundo.

—No me vas a decir que estás dolido porque aquella mujer se fue de tu lado.

—No, para nada, en este momento lo estoy disfrutando. ¡Acércate!

Él retira el diminuto vestido de la exuberante rubia, observando la perfección de su desnudez. Aquella chica era perfecta y el deseo por ella la hacía más interesante. De esa manera le daba la bienvenida a la soltería. Él lanza a Pamela sobre la cama, quita su corbata y la penetra ferozmente, esa noche ella se sentía extraña por su comportamiento, ya que fue diferente, nunca antes se había portado de esa manera en la cama, pero no quería objetar, estaban solos ahora y se hará realidad su sueño de mostrar su implantes para tener hermosos y grandes senos.

.....

—Amiga tienes que parar de llorar. Te vas a deshidratar ¡por favor Anna!

—!No es justo Sol, no es justo! Me sacó de mi casa como a un perro. Ni siquiera permitió que tomara mis ropas... —ella lloraba, sus lágrimas se deslizaban por su mejillas como cascadas.

—Hace tiempo te venía diciendo que ese hombre era tu verdugo. Un hombre que te maltrate física y verbalmente, no te merece ¡por favor abre los ojos! Ese hombre no es para ti amiga. ¡Deberías estar feliz ya que por fin eres libre.

—¿A dónde iré? este apartamento es muy pequeño para las dos. Él amenazó que si no tenía a su hijo en un buen lugar, me lo quitaría, prometió pelar por su custodia. ¡Yo no puedo perder a mi hijo! ¡Por favor ayúdame Sol!

—Amiga, primero que todo debes calmarte, si quieres esta noche llora y saca de ti todo el dolor, pero mañana nos levantamos y seguimos luchando.

—Para mí la vida acabó, no quiero seguir respirando ¡Me duele! Si no fuera por Adriel hubieses guiado mi auto a toda velocidad y me hubiese estrellado contra un árbol.

—¡Ay amiga! Ese hombre no vale tanto, no exageres. En cuanto sane tu corazón me darás la razón ya lo verás. Es como dice, aquí es muy pequeño. Esta noche dormiremos los tres en mi cama porque no te dejaré ir a ningún lado, no permitiré que estés sola, pero mañana buscaremos algo mejor, aún tengo dinero de nuestro proyecto.

—Me duele mucho la cabeza, quiero ir a la farmacia por unas pastillas.

—No, quédate tú con Adriel. Yo voy por las pastillas, también iré a sacar unas cosas de tu auto, está repleto.

—Quiero caminar, quiero pensar ¡Por favor déjame hacerlo!

Después de mucha insistencia ella accede a la petición de su amiga. Toma una ducha y se pone una ropa que le prestó, camina por las aceras del parque, observando a parejas tomadas de la mano viviendo el romance y su historia de amor. Ella no le pedía nada la vida, solo quería ser amada, respetada y que valoraran todo lo que ella con amor entregaba. Llega a la farmacia y compró un frasco completo de pastillas fuerte para los nervios basándose en mentiras. Estaba decidida esa noche en acabar con su vida y dejar a Adriel en manos de Sol. Ella sostiene en su puño todas las píldoras y en el momento que se la va a tomar siente que la chica de la farmacia la está observando, así que con las píldoras en las manos se lanza la calle sin mirar en ninguna dirección. En ese momento siente el impacto de un auto, rodó en la carretera, sentía un fuerte dolor en su pierna, se quejaba y el hombre en compañía de su guardaespalda se desmonta del vehículo a ver qué sucedió.

—¡Señorita! ¿Está usted loca? ¿Acaso no ve por dónde camina? pude haberle quitado la vida o pudo haber sido peor.

—No pasa nada, solo había acabado todo en ese momento.

"Peter Smith" un poderoso CEO de la empresa "Inter Worlds" nota la falta de brillo en sus ojos y luego que ve su puño lleno de pastillas así que se acerca y le tiende su mano para ayudarla a colocarse de pie. —¿Está usted bien señorita?

—No pasa nada. —Ella rechaza su ayuda, pero no puede sostenerse de pie ya que siente un fuerte dolor en su pierna izquierda.

Él la mira, se preocupa y vuelve a ofrecer su mano. En esta ocasión ella acepta, pues no tiene otra opción. Él la sostiene para ayudarla a mantenerse de pie y con su otra mano le pide las píldoras.

—¡Gracias por ayudarme a colocar de pie! pero ya es todo se puede hacer por mi ¡Buenas noches!

—¡Claro que no señorita! En este momento la llevaremos a emergencia a que examinen su pierna, no pienso ir a casa sin estar seguro que estarás bien.

—No pasa nada señor, en unos minutos me dejará de doler, puede estar seguro de eso.

—Tengo para decirle que soy tan terco como usted, y no voy a dejarla sola. O se va conmigo a emergencia o dejas que yo mismo observe su rodilla. ¡Decida!

Ella solo quiere que él se retire y la deje sola, así que envían a encender las luces del auto y él se acerca a su rodilla. —Solo tiene un pequeño golpe, no fue nada grave. Vamos a sentarnos en el banco del parque y allí lo podré revisar mejor.

—¿¡Que, eres médico!? Acabas de darte cuenta que no sucedió nada grave. Por favor déja que me marche.

Él insiste hasta que ella acepta ir hasta el banco. Alli él hace que su chofer lleve un botiquín de primeros auxilios y después de desinfecta la rodilla y el pequeño golpe, se da cuenta que estará bien. —La pierna se ve bien, pero a quien no veo bien es a usted ¿Le sucede algos señorita?

—No soy una señorita, soy una señora casada y con un hijo. Bueno, ahora divorciada, hace unas horas.

—Por eso la tristeza, y lo que lleva en tu mano izquierda. Con esa cantidad de pastilla ha decidido entregarle tu dolor, tu tristeza, tus alegría y la compañía de una madre para un pequeño bebé, a una persona que quizás no lo merezca.

Ella se queda asombrada ante sus palabras, pues es la primera vez que habla con ese hombre. —¿Cómo conoce sobre mi vida y lo que me sucede en este momento?

—Acabas de decir que está divorciada hace solo horas, te lanzas a la avenida buscando que alguien te quite la vida, tienes un frasco de un fármaco totalmente peligrosos en tus manos; y me habla de un niño pequeño.

Ella no puede contener el llanto y en ese momento sus lágrimas ruedan por sus mejillas. Las palabras de ese extraño le dieron un golpe de realidad y la hicieron sentir miserable. Ella seguía llorando en el hombro de un desconocido, cuando se enteró lo que sucedía se espantó y se disculpó, limpiando su costoso y fino traje.

—Discúlpame y gracias, gracias por sus palabras. No sabía que las necesitaba.

—Dame las pastillas por favor. —ella lo duda pero luego accede a entregársela.

—Mi nombre es Peter Smith, es un placer para mí conocerla. Aunque no sea en la mejor circunstancia, pero hay un día perfecto para todo.

Todo se tornó algo extraño, un desconocido aparece de la nada y le trasmite calidez y confianza, pero lo que llamó su atención es que acaba de pronunciar aquella frase que ella suele repetir.

—¡Muchas gracias por su ayuda! Yo soy Anna... Ya ni recuerdo cuál era mi apellido. Ahora tengo que irme a casa.

—No la dejaré caminar sola. Permíteme acompañarla.

—Señor Peter ha hecho mucho por mí esta noche, se lo agradezco, creo que no imaginas todo lo que hizo en mi vida con solo unas palabras. Ahora se puede ir a casa yo desistí y cambie de opinión.

—No dejaré que se marche sola, vamos, yo la acompaño.

Él insiste y aunque ella se negó luego tuvo que aceptar, pues tenía un fuerte dolor en la pierna. No fue muy largo el trayecto de regreso, a su llega ella entró al apartamento y él se quedó en el auto. En cuanto Sol se percató salió corriendo de inmediato, estaba exaltada al ver que su amiga venía con un golpe en la pierna y un vendaje.

—¿Qué te sucedió amiga? ¡Dime que estás bien por favor!

—Estoy bien, nada grave. no vi el auto traté de cruzar la avenida, y me golpeó, pero no me voy a morir puedes estar tranquila.

—Anna, solo estás pasando un mal momento, todo será mejor después de la tormenta.

—Creo que tengo que aprender a convencerme de eso, entendí que no estoy sola, Adriel está conmigo.

Abraza a su amiga, le agradece por estar para ella. Después se acomoda en una esquina de la cama con su bebé y allí queda profundamente dormida hasta el siguiente día.

Capítulo 3

Anna se despierta al día siguiente con un dolor fuerte en su pierna, se queja de dolor y sosteniéndose de la cama se puso de pie, pues Adriel no estaba a su lado y ella se asustó mucho. Nelson pudo haber regresado a quitarle a su hijo, ella no pensaba claro, todo en su entorno carecía de nitidez y sentía miedo. Solo que al asomarse a la cocina, encontró a su amiga dándole de comer. —Háblame de ese apuesto y elegante caballero. ¿Peter?

Ella voltea en dirección hacia donde le señala Sol y ve sobre la mesa del comedor una compra para la despensa y una bolsa de la farmacia. Ella le responde de inmediato nota su asombro.

—Lo dejó Peter, me dijo que te atropelló, él dejó los medicamentos y una disculpa. También te dejó su tarjeta de presentación y quedo a tu disposición, en cualquier momento que lo necesites no es más que lo llames.

—Aunque no lo conozco le agradezco esto.

—Anna, ese hombre vino muy interesado en saber de ti amiga. Es un tipazo y se ve que tiene dinero por el auto lujoso en el que ha venido.

—En este momento no quiero saber de nada por favor. Él solo quiere disculparse por lo que sucedió anoche.

Con la provisiones que ha traído Peter ellas prepararon de comer y durante el desayuno, quedaron de acuerdo para ir al pequeño lugar que habían comprado y que pronto sería su negocio. Con todas las cosas en el auto de Anna más todo lo que habían desmontado se trasladan a ese lugar.

—No recordaba que este lugar fuera tan espacioso y confortable, siento que lo adquiriste justo a tiempo.

—La primera vez que vimos este lugar nos encantó por los espacios

en la parte de arriba, ya que frente a la oficina, hay un pequeño, apartamento, no es muy grande pero si hay más espacio que en la pequeña casa en donde vivo.

—¡Genial! —responde Anna muy contenta con lo que está escuchando, pues era algo que estaba necesitando en ese momento.

—Por eso te dije que podíamos venir con las cosas que tienes en tu auto y acomodarte en ese lugar, no te voy a dejar sola.

—¡Amiga tan bella! honras a tu nombre, eres un sol. ¡Qué me haría sin ti!

—Aunque estoy consciente que te duele y has estado llorando bastante. Me alegro mucho que haya acabado esa estúpida relación, lo único que él siempre hizo fue hacerte daño.

—Esto es sin retorno amiga. Anoche mientras estaba en el estacionamiento esa mujer venía llegando a la casa. Vi a esa mujer, la que me habías enseñado en la foto en persona es más bonita. No soy ni su sombra, ahora entiendo porque se alejó de mí y dejó de amarme.

—No debes sentirte al menos, saca el dolor de tu corazón y luego coloca una meta. Esa mujer será el juguete de ese degenerado, o bueno otro de sus juguetes.

—Recuerdo que así fue que acabó nuestra relación. Él insistía que me colocara esos implantes en los glúteos y también agrandar mis senos, me negué e insistió, luego se olvidó de mi existencia, porque recogiendo los resultados para la cirugía me entregaron el resultado positivo de mi embarazo. Desde ahí él cambió y se volvió el hombre cruel y despiadado.

...Flashback...

—Señora Mandela en los análisis que se acaba de realizar para proceder a colocar sus implantes. Hemos repetido el estudio y todo indica que no será intervenida el día de hoy.

—¿Qué sucede doctor? ¿Tengo alguna enfermedad? Por favor responda, estoy muy asustada.

—Todo lo contrario señora Mandela ¡Muchas felicidades! Usted lleva dos meses de gestación equivalente a 8 semanas.

—Anna estaba muy feliz, se coloca de pie, se despide del doctor y con todos los documentos en mano va directo a la oficina de se esposo.

—¿Qué haces aquí Anna? Me dijiste que muy posible hoy te colocarían los implantes.

—¡Te traigo una muy buena noticia mi amor!

—La única buena noticia es cuando estés operada y lista para tu hombre, es lo único que quiero escuchar y tocar.

—¡Estoy embarazada! acabo de venir del hospital y el doctor me dijo que tengo 8 semanas de gestación. También me dijo que debo regresar en unas dos semanas y conoceremos el sexo de nuestro bebé ¡Estoy feliz! Con este bebé nuestro matrimonio se va a fortalecer aún mas.

—¡Maldita seas Ana! Con esto lo único que vas a tener, es ponerte gorda. Yo necesito una modelo de pasarela a mi lado, alguien que me represente como el hombre en el que me he convertido.

—Esto puede ser un regalo de Dios, más adelante, después que dé a luz. Te prometo que me haré una lipoescultura y me pondré todo lo que tú desees.

Él con mucha velocidad y afán sale de su silla y la sostiene por el cabello. —Si después que dé la luz a ese niño no te somete a una operación y complaces a tu hombre, te pediré el divorcio y jamás posaré la mirada en ti, ahora vete de mi oficina.

Él la empuja hacia la puerta. No le importó que van a tener un hijo y ella se marchó con lágrimas en sus ojos.

.........

—Recuerdo muy bien aquel día que en lugar de reaccionar feliz porque serías madre por primera vez, viniste llorando ¿Sabes por qué lo amas? Porque no conoces cuál es el amor verdadero. Ese hombre lo único que te dará es repulsión cuando llegue el momento correcto.

—Él fue el primer hombre en mi vida, mi primer esposo, el papá de mi hijo. Toda la vida yo he pensado que estaría feliz con un solo hombre y con él establecería mi vida. Yo no creo en él el divorcio y la separación.

—¿Y qué deseas hacer? Irte y dormir los tres en la misma cama ¡Perfecto! La familia feliz.

—Jamá, anoche dormí tranquila, después de cerrar los ojos no sentí mas preocupaciones. Tenía años que no dormía de esta manera.

—Voy a hacer tu terapeuta y psicoloca —jajaja —A partir de este momento no lo nombremos. Hace solo unas horas que sacaste un tu pie de esa casa y debes de estar segura que no vas a volver mencionarlo. —ella asiente.

Arreglan el pequeño apartamento, tenía incluido algunas cosas básicas que Anna con su pequeño iban a necesitar. Acomodaron las cosas que tenía en el auto y empezaba a dar la sensación de un hogar.

—Ese maldito no te dejó nada de ropa. Aquí todo lo que hay es del niño.

—Por suerte había sacado algunas prendas y la tenía en tu auto, como te comenté no me dejó sacar nada, bueno, de no ser por Adela tampoco recupero esta caja que es donde tengo la colección de la que te hablé.

—¿No te dejo entrar a tu taller?

—Me dijo que sólo me podia llevar las prendas que traía puesta, el carro y mis papeles importantes. Adela me salvó al entregarme estas cosas, aquí en estan los nuevos modelos creados en miniatura. También quería lanzar una línea para el cuidado de la piel de los más pequeños de la casa.

—Me alegro que hayas recuperado estas cosas importantes. De seguro se robaría tu idea.

—Yo espero no volver hacerle falta nunca mas.

Anna se acomodó en ese lugar y pasaron dos meses. Ella estaba nueva, decidió que cuando sintiera mucha presión y dolor iría al gimnasio y allá sacaría la energía negativa de su cuerpo. A sólo dos meses se había librado de algunos kilos de más y su hermoso cuerpo estaba presente, también se dedicó en cuerpo y alma a confeccionar toda una colección.

—Sol ¡ayuda he cometido un grave error!

—¿Qué sucede amiga? —ella corre exaltada hacia donde se encuentra Anna.

—Mira esto, en la página que he creado para darle publicidad he encontrado a alguien interesado en varias prendas.

—¡Eso es genial amiga! Tenemos nuestro primer cliente.

—No es tan fácil amiga. Esto es mucho trabajo y no podremos hacer todo solas.

—Buscamos dos asistentes más y si la tendremos lista ya lo verás.

—Ya no queda dinero, lo invertimos todo y justo ahora que hicieron el pedido.

—¿Estan las telas y accesorios para confeccionar el pedido?

—Solo faltaría el equipo. Nos gastamos todo haciendo que este lugar se viera decente.

—Yo tengo dos amigas que nos podrían ayudar.

—¿Cómo le vamos a pagar?

—Cuando nos depositen el dinero del pedido. Tú tranquila que vamos a salir adelante.

En ese momento suena el timbre y ellas reciben una flores hermosa comida para la despensa y cosas que podía necesitar el pequeño. —Al parecer Nelson por fin se acordó que tenía un hijo.

—¿Él como sabe que estamos aquí? Mira, hay un sobre dentro de los pañales.

—Es una nota.

—A ver léelo.

Nota: Sigo en deuda por la noche del accidente, espero estas cosas sean útiles para ti. Me gustaría tomar un café en tu compañía, dentro de la bolsa hay un celular nuevo, la noche del accidente el que traída quedó muy roto, ahí está registrado mi número solo envía un mensaje diciendo que sí y podemos salir a cenar está noche. ATT Peter Smith.

—El galán está interesado. —dice Sol con mirada pícara.

—No necesito estas cosas.

—Minimo le aceptas la cena.

—¿Lo crees prudente despues del divorcio?

—¡Eres libre! Es solo que no desees ir y agradecer su ayuda brindada.

—No lo sé, me lo pensaré...

Ella arreglan las cosas que le enviaron y Anna observa el celular que le regalaron. La verdad estaba necesitando uno ya que se había roto el de ella. Este hombre desde el momento que la conoció ha estado interesado en ayudarla y ha permanecido siempre muy pendiente.

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Divorciada de mi verdugo.

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