Capítulo 2
—Hoy no trabajaré en la tarde, así que podemos ir a donde quieras. Selene lo besó con mucha emoción al escuchar que pasarían la tarde juntos pero la asistente personal de Max llamada Claudia aruñaba los archivos que tenía en sus manos de la rabia que sentía, sí. Como todas las demás, babean por Max, pero para sus malas suertes, el esta apartado por mi mejor amiga y sorprendiéndome con su cambio, es muy fiel con ella, incluso tiene varias fotos de ambos en su escritorio. Se despidieron de mi para luego marcharse a almorzar. Me alegra tanto que después de todo lo que pasó Selene, al fin pueda tener la felicidad que ahora posee. En cambio yo, desde lo que pasó entre Lucas y yo creí que todo iba a mejorar entre nosotros, que esta vez sí me tomaría enserio lo nuestro como me lo había dicho, pero soy tan tonta que creí que era cierto lo que me decía y que no sería algo pasajero, pero después que se marchó otra vez hace cuatro años no volví a saber de él y prefiero que sea así. Tenía que admitir que envidiaba a Selene no por querer estar en su lugar, sino porque a pesar de todo su primer amor correspondió a sus sentimientos, en cambio yo, fui correspondida la segunda vez que me enamoré que fue el padre de mis gemelos, pero la vida se empeñaba conmigo ya que apenas tenía dos semanas de casada cuando una rastra lo mató, aún recuerdo ese día. <17 DE NOVIEMBRE DEL 2007> —No creo que sea conveniente que te vayas bajo el agua a trabajar Harold . —No seas paranoica Laila —besa mi frente abrazándome con fuerza. Extendí mi mano al ver que estaba por cruzar la puerta, estaba muy ansiosa y no entendía porque no quería que se fuera a trabajar, Harold notó mi preocupación y volvió acercarse a mi para volver a besarme. —Ya verás que mañana cuando despiertes,... estaré a tu lado —aseguró tomando mi rostro para que lo viera a los ojos —Te lo prometo. Él se despidió de mi asegurándome que volvería, Harold era guardia de seguridad y le llamaron de su trabajo para que cubriera a uno de sus compañeros en la noche ya que su compañero había pescado un resfriado Pero yo aún seguía angustiada por él y no pude dormir en toda la noche. Al amanecer lo esperé aun con la preocupación y el miedo creciendo pero ya eran las nueve de la mañana y él aún no aparecía. —Cálmate Laila —me repetía a mí misma controlando mis nervios Encendí la televisión como acostumbraba todas la mañanas, pero todo se me vino abajo cuando vi el nombre de mi esposo en las noticias . “ Lamentablemente el hombre a quien sus compañeros identificaron como Harold Rodríguez, quedó bajo las llantas de la rastra al ser succionado por el vehículo muriendo de manera instantánea.... —No,... no... Harold, ... Harold... Un grito desgarrador y lleno de dolor salió de mi garganta descontrolándome por completo alarmando a uno de mis vecinos que enseguida corrió hacia mi departamento al oír mis gritos. Cuando me encontró llorando vio la causa de mi dolor al ver que mi esposo jamás regresaría Desde su muerte no volví a ver las noticias en casa y una semana después de su entierro descubrí que estaba embarazada. Cerré la puerta detrás de mi mientras acomodaba mis cosas en mi habitación y luego caminé hasta llegar a la sala y como siempre mis hijos me recibían con los brazos abiertos, ellos son lo único que me hacen felices cuando estoy en casa — ¿Qué tal les fue en colegio? —me acomodo en el sillón cansada mientras cierro mis ojos por unos momentos —Bien mamá, ah, no olvides que mañana entregarán nuestras calificaciones. Había olvidado por completo que ya pronto serán vacaciones de verano y mis hijos pasarían más tiempo en casa. Mateo y Maicol ya tenían trece años, y gracias a dios ya no eran tan imperativos a cuando eran niños, ahora eran más comprensivos conmigo y su comportamiento es el mejor de todos porque no me da problemas. —Mamá, llamaron de Venecia. “¿Venecia? Yo no conozco a nadie de Venecia” Le pregunté si le dijeron quién era ya que a veces cuando no pueden comunicarse con Max me llaman a mí por ser su secretaria. —Dijo que era un ...tal... Lucas.
Capítulo 3
Abrí mis ojos por completo al escuchar de nuevo su nombre, le pregunto a mi hijo si estaba seguro que ese es el nombre que le dio y dijo que así se llamaba. Después de cuatro años desde que se fue no volví a saber de Lucas, y ahora llama como si nada hubiese pasado. —Si vuelve a llamar dile que se ha equivocado de numero. —¿Estas enfadada mamá? —No. Solo… hagan lo que les digo. Por favor. Ambos se acomodaron a mi lado para ver programa favorito junto a mí. Pero mi mente pensaba en él, me reí sin gracia ya que lo más probable es que me está buscando para tener otra noche de sexo conmigo y volver a irse cuando esté satisfecho. —Mamá olvide decirte que .. le dije que aún no habías vuelto de tu trabajo. Mi corazón empezó a latir rápidamente al ver que mis hijos le afirmaron que aún vivía aquí . Lucas es de los hombre que te bajan el cielo y las estrellas y no puedes resistirte ante aquellas palabras que te hacen soñar, pero cuando consigue lo que quiere te deja con el corazón en pedazos para volver a marcharse sin dejar rastro. —¿Todo bien mamá? —Si cielo, solo estoy exhausta—mentí abrazándolos a ambos . Esta vez no será como hace cuatro años, le di la oportunidad y lo único que hizo fue hacer promesas vacías que aunque sabía perfectamente que eran mentiras las que salía de su boca, aun así le creí y luego desaparece como si nada hubiese pasado entre nosotros así que no tiene nada de malo que yo haga lo mismo que él hace. Preparé lo necesario para salir temprano hoy, me llevaría conmigo los trabajos pendientes que tenía y los terminé en casa. Siempre debía levantarme a las tres de la madrugada, la misma rutina todos los días, debía hacer el almuerzo de mis gemelos y el mío también su desayuno y tener listo sus uniformes. El día era arduo como todos los días de la semana, a veces trabajo los sábados para que Max tenga todo listo y disponible para solo revisar y firmar. —Max, ya me voy—abrí la puerta de su oficina entrando —¿Necesitas algo más? —Está bien, yo también estaba por irme, ¿quieres te lleve a casa? No quería abusar de su amabilidad pero en realidad no quería irme en autobús o pagar un taxi, quiero reducir los gastos lo más que pueda porque lo necesito en verdad, además, su casa estaba de camino al colegio en donde mis hijos estaban estudiando. —Acepto solo porque lo necesito, debo ir al colegio de mis hijos y voy retrasada . —Entonces, vámonos. El colegio de mis hijos estaba de camino a casa de Max así que acepté ya que mi auto se había dañado, desde hace dos meses se encontraba en un taller pero como no tenía dinero para pagar un repuesto tan caro no he ido por él, y si me iba en autobús llegaría muy tarde. Max se encontraba hablando con Selene por celular mientras conducía y le informó que me encontraba con él así que la puso en alta voz. —¿A dónde vas Laila? —pregunta del otro lado de la línea —Debo ir al colegio de mis hijos. Max se ofreció llevarme y acepté porque el colegio de mateo y Maicol estaba de camino a tu casa.