Capítulo 3
Gracie tiró la copa de vino rota a la basura y sacó una unidad USB de su bolso.
"Aquí hay un video que se grabó el mes pasado, en el que aparece Lorenzo traicionándome. Seguro que a los periodistas que están fuera les encantaría verlo".
La expresión engreída de Norene se esfumó en cuanto escuchó esa declaración.
"¿Instalaste cámaras en la casa?". Norene no sabía si los habían estado vigilando durante todo el tiempo que pasaban allí.
Gracie se cruzó de brazos y espetó: "Pensé que alguien se había metido a robar en mi casa, así que necesitaba pruebas para proporcionárselas a la policía y que me ayudaran a atrapar al responsable. ¿Tienes algún problema con eso?".
Norene se quedó sin palabras.
Se suponía que esa noche celebrarían el ascenso de Lorenzo; un escándalo como éste podría arruinar sus posibilidades de convertirse en la esposa del presidente.
Después de tomarse un momento para reflexionar, la mujer logró esbozar una sonrisa forzada. "Después de todos los años que has pasado al lado de Lorenzo e incluso habiendo concebido una hija juntos, ¿cómo puedes ser tan cruel e intentar destruirlo?".
La mención de su hija le causó a Gracie un dolor profundo y punzante.
"¡Zaz!".
El fuerte estruendo de una bofetada hizo que las cabezas de todos los presentes giraran hacia la dirección donde surgió el ruido.
Gracie dijo con calma: "Creo que tenías un insecto en la mejilla, ¿verdad, señorita Bailey?".
Norene, cubriéndose la mejilla con una mano, estaba hirviendo de ira. Sin embargo, al recordar la unidad USB que estaba en poder de Gracie, solo pudo tragarse la humillación y responder de mala gana: "Sí, había una mosca. "Gracias por ayudarme, señora Hughes".
Como Lorenzo todavía no anunciaba públicamente su divorcio, Gracie asistió a la cena como su esposa.
La multitud reanudó su charla.
Mientras tanto, Norene hervía de rabia por dentro; una vez que se casara con Lorenzo, haría todo lo posible para llevar a Gracie a prisión y dejarla encerrada el mayor tiempo posible.
"Norene, ¿estás bien?". Al percibir la tensión, Lorenzo se acercó a toda prisa, exhibiendo un rostro lleno de preocupación.
Su amante, luciendo angustiada, pero esforzándose por mantener la compostura, respondió: "Estoy bien. No hay necesidad de preocuparse por mí. Solo fue un accidente".
La mirada del hombre se tornó fría y desdeñosa: "Gracie, fuiste tú quien pidió el divorcio, ¿y aun así crees tener motivos para ponerte celosa y montar este tipo de escenas?".
¿Celos? ¿Eso era realmente lo que su exmarido creía que ella sentía?
El día de la cirugía de su hija, él afirmó que necesitaba atender un asunto de negocios muy importante, pero en realidad estaba en el hospital para supervisar el trasplante de corazón que le iban a hacer al hijo de Norene.
El día que su hija fue cremada, inventó una reunión para encubrir una cita romántica que tuvo con su amante; luego, el día del funeral, salió temprano de casa e ignoró por completo las llamadas de Gracie.
Solo cuando ella le envió un mensaje para pedirle el divorcio, Lorenzo respondió rápidamente con un simple "Está bien".
Gracie enmascaró su ira ardiente tras una fachada tranquila. "¿Cuál de tus ojos percibió los celos? ¡No creas que todo el mundo gira a tu alrededor!".
Su sarcasmo cortante pareció aturdir momentáneamente a su exmarido, provocándole una punzada de incomodidad que lo hizo apartar la mirada.
"¿Trajiste la memoria USB?".
Tras entregarle el dispositivo, Gracie observó cómo Norene finalmente se daba cuenta de lo sucedido.
"Lorenzo, ¿tú le pediste que trajera esa memoria USB?", preguntó alarmada.
"Sí, contiene algunos documentos de trabajo. Necesitaba que me la trajera", respondió el hombre.
La ansiedad de Norene estalló mientras atravesaba a la chica con una mirada inquisitiva: ¿Gracie la había engañado todo este tiempo? ¿Recibió esa bofetada por nada?
Antes de que Norene pudiera hacer algo, un miembro del consejo directivo subió al escenario. "Damas y caballeros, esta noche anunciaremos un cambio fundamental en la estructura directiva de la empresa. Basándonos en nuestras necesidades estratégicas y tras una evaluación exhaustiva de su rendimiento individual, hemos decidido ascender al señor Lorenzo Hughes de director ejecutivo a presidente. Asumirá la plena responsabilidad de las operaciones de la organización y de su crecimiento futuro".
Lorenzo subió al escenario con confianza para acompañar al integrante del consejo directivo.
Mientras tanto, la mano de Gracie seguía derramando sangre después de aplastar la copa; la sangre se mezclaba de manera homogénea con la alfombra roja.
Norene retomó sus provocaciones: "Pronto me convertiré en la esposa del presidente. ¿Qué precio crees que deberás pagar después de abofetearme hace unos momentos?".
Gracie esbozó una leve sonrisa y replicó: ¿Te convertirás en la esposa de un hombre al que sedujiste a pesar de que ya estaba casado? Quizás deberías ser tú quien pague por esas acciones despreciables".
Ignorando la expresión cada vez más sombría de Norene, Gracie volvió a centrar su atención en el escenario; se aferraba a la esperanza de que Waylon cumpliría su promesa.
En ese momento, una secretaria subió al escenario, interrumpiendo la ceremonia al susurrarle algo al miembro del consejo directivo.
La expresión del hombre cambió por completo, reflejando una gran sorpresa. "¿Qué? ¿El señor Hughes está aquí?".