Capítulo 3
"Pero y este chico tan prepotente y engreído ¿de dónde se cree que ha salido? ¿De una botellita de perfume? ¿Cómo si estoy acabada de llegar, que ni siquiera he tenido tiempo para asentarme viene a decirme que va a salir con otra chica? Y no teniendo suficiente con eso me pide que no lo espere despierta.
Soy la madre de su hijo, hasta hace poco estuvimos en una relación y, haya sido fingida o no, él la disfrutó bastante y yo me encargué de tratarlo bien.
Ahora soy yo la que está siendo hipócrita, ¿cómo puedo pensar así? Lo trataba bien, claro, eso era parte del plan, lo hacía porque me convino, a pesar de que hubo un tiempo en que sí fue real todo, cuando dejé caer mis barreras, pero al final terminé tirándolo todo a la basura.
¡Por Dios! Siento que me voy a volver loca. Lo mismo que lo quiero matar por su comportamiento hacia mí, como que lo justifico y termino echándome la culpa de todo.
Así no puedo, voy a terminar siendo ingresada en un psiquiátrico si sigo de esta manera. Tengo que calmarme urgentemente y acabar de hablar con él de una maldita vez, solo así se va a poder resolver todo.
Pero lo que sí no encuentro bien es el descaro que está teniendo ahora mismo. Yo me mudé hasta acá porque él me lo pidió, él fue el que quiso que esto fuera así, no yo. Por lo menos me debe respetar si tanto dice que esta también es mi casa.
Tengo una mezcla de sentimientos ahora mismo que hasta yo me quiero matar. Estoy molesta por la forma en que me ha contado lo de su cita, sin tomar en cuenta su jueguito del gimnasio y, además, para rematar, también estoy triste.
Si no la hubiese cagado de la manera en que lo hice, ahora pudiésemos haber sido nosotros dos los que saliéramos en una cita, como una familia de verdad, no esta mentira que quiero aparentar.
Pero ya no hay remedio, a lo hecho pecho, no puedo borrar las cosas que hice en aquel momento, pero sí puedo tratar de arreglarlas ahora en el presente a través de mis actos y eso es precisamente la razón por la que vine hasta aquí."
Los pensamientos de Ángela la herían una y otra vez desde sus adentros, estaba siendo cruel consigo misma, pero sabía que solo se estaba diciendo la verdad. Había actuado y ahora estaba asumiendo las consecuencias por sus acciones.
Antes de marcharse, Archer se despidió de su pequeño y de ella. Iba radiante, como siempre estaba, por supuesto, y algo en su despedida le dio a entender a Ángela que estaba más dócil.
– Me voy ya, cualquier cosa que necesiten, avisa a Marta, es la mejor empleada que puedas encontrar y muy dulce y si deseas algo más puedes llamarme sin importar la hora que sea, quiero que ustedes dos estén cómodos aquí.
– Muchas gracias Archer, lo tendré en cuenta –le dio un abrazo al bebé y le plantó un beso en la frente a ella.
Quizás los cables en la cabeza de Ángela acabaron por hacer cortocircuito, pero siempre había sentido los besos en la frente más cercanos que en los labios o en cualquier otra parte.
Le hizo sentir una vez más su dulzura, esa que creía había perdido a causa de ella misma. Estaba conmocionada, veía que en verdad Archer se preocupaba por ellos dos.
Luego de dormir al bebé, se puso a adelantar un poco de trabajo, así no se quedaba atrasada mañana por no ir hasta las instalaciones de la empresa. Pasaba el tiempo y ni señales de Archer. Angie miró el reloj y era pasada ya la una de la mañana. En verdad se había tomado en serio lo de no esperarlo despierta, se lo había anunciado pero ella comenzaba a desesperarse.
El sueño le estaba ganando la batalla, así que se a dormir. Procuró acostarse justo en el medio de la cama, ocupando el mayor espacio posible de una forma sensual, no quería que él la viera como un mamarracho en su cama.
Eligió un vestido bastante corto con una buena lencería a juego debajo.
"¿Él no me dijo que tendríamos que dormir juntos hasta solucionar la situación de mi cuarto? Pues ahora que se aguante, yo haré todo lo posible por provocarlo, a fin de cuentas, él hizo lo mismo conmigo hoy en el gimnasio." Pensó Ángela.
El llanto del bebé la despierta en la mañana. Se levanta a la carrera y lo toma en brazos para sentarse a alimentarlo. Mientras esperaba a que terminara, se dispuso a inspeccionar la habitación.
El traje con el que había salido Archer la noche anterior estaba tirado en el suelo justo al lado derecho de la cama, al igual que los zapatos y las sábanas estaban totalmente estrujadas, así que dedujo que había llegado a dormir.
Tomó un camisón y salió hacia la cocina, estaba hambrienta. Para su sorpresa, él ya le había tomado la delantera y estaba solamente en bóxer, descalzo preparando el desayuno con música alegre puesta de fondo. Al verlos, la mayor de sus sonrisas se le dibujó en el rostro.
– Buenos días a los dos –dijo estirando sus brazos hacia ella como señal para pedirle al niño, se lo cedió y tomó asiento.
– Buenos días para ti también. Que buen carácter ¿Siempre despiertas así en las mañanas? -le preguntó Angie.
– Si alguna vez te hubieses quedado conmigo a dormir lo sabrías, pero bueno, no, no siempre estoy rebosante de arcoíris, sonrisas y unicornios en las mañanas, pero hoy desperté y al verte a mi lado, caí en cuenta que tenía a mi familia conmigo
Era lo más hermoso que le había dicho jamás. Aún después de todo lo que había sucedido entre ellos, le estaba confesando que la consideraba parte de su familia, esa confesión lleva implícita que, al menos, sentía algún cariño hacia ella.
– ¿Dormiste en casa entonces? -le preguntó sorprendida.
– Claro que vine a dormir, solo que llegué sobre las tres de la mañana, un poco tarde. Por cierto, voy a tener que poner una barrera de almohadas entre nosotros por las noches, cuando llegué tuve que cargarte y ponerte en tu lado de la cama, tenías abarcado todo el espacio. ¡Ah! Y se me olvidaba, bonitas bragas, te quedan muy bien -le respondió él sonriente.
Esa mañana no podía ir mejor, definitivamente mudarse con él había sido la mejor elección que Ángela pudo haber tomado. Ella estaba emocionada porque él pudo haberla simplemente despertado por la noche para que se corriera de su lado, pero optó por moverla él mismo y para colmo mi plan surtió efecto, por lo menos sabía que sus encantos no le eran ajenos.
– Discúlpame, es que estoy acostumbrada a dormir sola, pero voy a tratar de ocupar solo mi lado y en cuanto a mi ropa de dormir, me alegro que te haya gustado -le respondió divertida.
– Sí, tengo que confesarlo, estabas muy apetecible, por un momento pensé… -hizo una pausa mirándole el escote fijamente- pero luego recordé que no estábamos juntos.
– ¿Qué pensaste?
– Eso te lo dejo a tu imaginación –me dijo sonriendo.
– Bueno, tendré que hacer la tarea entonces. Por cierto, ¿cómo te fue en tu cita anoche? -Ángela intentó preguntarle como si no le molestara la situación en lo absoluto pero fracasó en el intento, su tono de voz frío la delataba.
– Muy pero muy bien, todo fue exactamente como lo había planeado, no hubo fallas, todo perfecto ¿Por qué preguntas? ¿Te preocupa algo? -él notó rápidamente la molestia de ella y quería prolongarla un poco más a modo de broma.
– No, solo estaba siendo educada, simplemente quería saber cómo te había ido. Espero que hayas disfrutado la noche.
– Oh, créeme, lo hice.
– Archer, ¿nosotros vamos a hablar en algún momento? -le espetó ella tajante.
– Estamos hablando ahora ¿o me equivoco?
– No, yo digo hablar sobre nosotros, sobre lo que nos pasó.
– En verdad no creo que haya algo de qué hablar. Yo simplemente quiero que nos llevemos bien y podamos criar a nuestro bebé de la mejor forma.
– Ese es el problema, yo no puedo simplemente llevarme bien contigo. No soy capaz de llevar una relación solo de amistad. Yo siento cosas por ti que van mucho más allá de una simple amistad -le confesó ella.
– Ángela, nos hicimos mucho daño, no creo que esa parte de nosotros pueda ser arreglada. Acabaste conmigo, no pudiste haber encontrado una mejor manera de humillarme. Yo confiaba en ti con los ojos cerrados, te llevé ahí porque creía que eras la mujer de mi vida, pero no fue así, me hiciste trizas y disfrutaste de ello.
– Como tú mismo acabas de decir, nos hicimos daño, no fue solamente de mi parte. Ahora que estamos un poco más calmados, ponte a pensar por un momento cómo me tuve que haber sentido yo cuando descubrí que estaba embarazada de un chico random que había conocido en una noche loca. Yo estaba totalmente sola, sin nadie más que me ayudara. Intenté contártelo porque sentí que era tu derecho y me trataste como a una sanguijuela, ese ha sido por mucho, el peor día de mi vida -ella intentó explicarle cómo se había sentido con la esperanza de que él la comprendiera.
– Yo he estado pensando mucho en eso Angie y sé que hice mal, pero entiéndeme también, ya habían tratado de hacerme lo mismo en otras ocasiones. No obstante, tenía que haber averiguado mejor y no quedarme de brazos cruzados. Por la otra parte, créeme que en verdad te entiendo, sé que no debe haber sido nada fácil afrontar una situación así siendo tú sola contra el mundo, pero ponte también en mi lugar, lo que me hiciste fue muy fuerte, yo me enamoré de ti como un tonto, te entregué todo de mí sin pedirte nada a cambio...
– ¿Enamorado? -lo interrumpió ella.
Cuando escuchó esas palabras de su boca, se congeló. Lo había arruinado todo con su estúpido afán de venganza y ¿para qué? ¿qué había conseguido con eso? Lo humilló sí, lo hizo sentir pésimo, también, pero ¿y?
Nunca pudo sentir calma después de eso, ni más satisfacción que era lo que estaba buscando ella, sino todo lo contrario, comenzó a sentirse fatal, a cuestionarse si en realidad ella era una buena persona.
Ahora escucharlo decir eso la ha derrumbado, sintió por primera vez cómo sus esperanzas se desmoronaban, como que ya nada va a poder ser igual. No creía que hubiera vuelta atrás. Había tomado un camino sin posible retorno.
– Archer, ¿existe alguna oportunidad de que podamos arreglar esto? -le preguntó completamente derrotada.
– No lo sé Angie, hay veces que flaqueo, que intento ser fuerte frente a ti, pero no lo logro, eres jodidamente irresistible, sobre todo cuando me miras con esos ojos -le reconoció.
– Yo solo quiero que sepas, que al inicio sí fue todo parte de mi plan para vengarme de ti, pero con el paso de tiempo, no pude contenerme, mis sentimientos tomaron las riendas de todo, yo también me enamoré de ti, todavía te amo -en cuanto dijo esas palabras, Archer se acercó a ella y, sin soltar al bebé de sus brazos, la besó, la besó como la primera vez, como en aquella disco.
Ese momento se sentía ahora tan lejano, pero era como si su beso la hubiese trasladado a esa noche una vez más. Su olor a madera y canela, la combinación perfecta, sus labios carnosos, su mano en su espalda apretándola contra su cuerpo. Eso era perfección y si es un sueño, que no la despierten por favor…