Capítulo 2

¿Invitada yo? No puedo creer que el correo diga eso así que me acerco para visualizarlo y asegurarme de que no es una broma de Stella. Espero que no me esté mintiendo porque mi corazón se ha acelerado y está latiendo a mil segundos por hora. Cojo el ordenador y lo reviso, después de todo si he sido invitada al evento del sábado y me impresiona, pero al mismo tiempo me asusta, no quiero conocer a mis compañeros de trabajo, aún no me siento lista para eso. Deslizó el computador a otro lado y miro a Stella nerviosa.

—No puedo creerlo.

—Debes ir. —dice de inmediato entusiasmada.

—No puedo asistir, no tengo ropa y no conozco a nadie de allí.

Cuando digo eso me envían otro correo con dos invitaciones, uno para mí y otra para cualquier persona que quiera llevar. Stella agranda los ojos y sonríe como el gato de Alicia en el país de las maravillas. Odio su sonrisa, la odio porque se justo lo que significa y sé que va a querer que vaya con ella. De hecho, es ella quien irá conmigo.

—No tengo idea de cómo entre a esa empresa y estoy consciente de que todos los que trabajan allí visten bien y tienen dinero, no somos específicamente las chicas con más dinero de la ciudad y te quiero Stella pero me niego a ir.

—No te estoy pidiendo que vayas solo por mí, puedes ir sola si quieres pero quiero que asistas porque será un paso importante para ti. Es la primera vez que te invitan, tienes que ir Ginger.

—Si mamá estuviera aquí…

—No —espeta—. Tu mamá no está aquí, tu papá tampoco y nadie de tu familia está aquí, estoy yo y te estoy diciendo que es la mejor opción que tienes, sino quieres creerme no lo hagas pero es así.

—Iré —respondo—. Tengo que ir por un vestido adecuado para la situación, y necesito estar preparada para que el trabajo quede increíble. No voy a asistir allá a observar como todos critican el trabajo que hago.

—Nadie va a criticarlo, eres la mejor —ella besa mi frente y me sonríe con calidez. Tiene razón, es de lo único que estoy segura cuando se trata de mí, soy buena en lo que hago y he pasado años perfeccionando mi creatividad para este momento, cuando le dije a mis padres que iba a estudiar diseñó gráfico temí que dijeran que no era una buena carrera, incluso me dio miedo de que no me apoyaran en la decisión que estaba tomando pero fue todo lo contrario, estuvieron felices y mamá dijo que era la mejor elección de mi vida, terminé la universidad, ya había conocido a Stella y las dos nos mudamos para Los Ángeles, pagamos un apartamento para las dos y después compré una casa para mis padres.

Desde que tengo memoria he querido vivir cerca de ellos y cuando tuve la oportunidad de comprarles una casa para que fueran a vivir cerca de mi estuve orgullosa de lo que había logrado. Mi trabajo me permite vivir cómodamente y el trabajo de Stella ayuda a que tengamos una vida en excelentes condiciones.

Terminé de preparar mi emparedado y fui directo a acabar con mis labores del trabajo, pase toda la noche trabajando, no pegue el ojo y tenía toda la frustración encima, tomé muchas tazas de café para mantenerme despierta y me quedé viendo videos al finalizar, quería sentir que al menos había descansado algo y creo que no funcionó lo suficiente porque al primer video ya me estaba quedando dormida.

El día siguiente me desperté a las cuatro de la tarde, era viernes y había perdido todo el día durmiendo. Por un segundo recordé todo el trabajo que tenía hasta que vi el ordenador en la mesa de la cocina y observe varias tazas alrededor. Siempre hago eso cuando trabajo, es parte de mi marca personal y de mi desorden. El apartamento permanece limpio solo porque Stella se encarga de limpiar, yo soy la cocinera de la casa y así ambas repartimos responsabilidades pesadas que al final del día nadie quiere hacer.

Me parece extraño que ella no haya recogido las tazas, son las cuatro y no la siento por ningún rincón del apartamento, debió salir o debe estar en casa de María. A veces cuando duermo mucho ella se va para distraerse o simplemente para cambiar de aires.

Byron es una playa a las afueras de la ciudad, en realidad parece más una pequeña ciudad aparte, se respira un ambiente relajado, hay supermercados, tiendas de ropa, clubs nocturnos, hoteles, apartamentos económicos que puedes comprar para cuando quieras ir y hospedarte allá sin pagar y una serie de cosas que sin duda valen la pena. Tengo una lista de acciones que me gustaría hacer en Byron, es como el lugar en el que siempre he querido vivir, desearía que mi vida fuera una película playera y que a donde sea que quiera dirigirme pueda ir sin temores o remordimientos. He pensado mucho en como sería mi vida allá, en si me gustaría vivir cerca de la playa o el pueblo, en si quisiera casarme con un surfista sexy o si me quedaría aquí en Los Ángeles esperando enamorarme de un modelo o actor reconocido. A veces creo que de tantos libros que me he leído he terminado de quemar mi cerebro.

Mi mente está inundada de una vida perfecta, creo que tengo casi la vida perfecta que deseo, me falta tener un novio y un grupo de amigos hombres que me cuiden como si fuera lo más importante de sus ojos. Byron es mi destino para cuando tenga el dinero suficiente y pueda comprar un carro y otro apartamento e instalarme por allá.

—¡Ginger! —grita con emoción María cuando abre la puerta del apartamento, la abrazo confundida porque no recuerdo haberle dado la llave y luego veo que Stella entra detrás de ella.

—Te he traído un vestido —anuncia.

No puedo creerlo.

Capítulo 3

Si me dijeran que escoja a una persona para que compre ropa y renueve mi armario sin duda elegiría a Stella sin pensarlo. Es la que mejor me conoce y la que más sabe sobre mis gustos, tiene idea de cómo me gustan los escotes, que clase de escotes prefiero más o si escogería un vestido de manga larga o corta. Incluso sabe cuál color me favorecía más y si estaría dispuesta a usar algo con colores llamativos como el amarillo o verde neón.

La respuesta a eso es un rotundo, no.

La ropa siempre ha sido el tema favorito entre nosotras, los primeros meses cuando nos conocimos estaba en una época donde me gustaba comprar tanta ropa que pasaba semanas eligiendo la que quería, en ese tiempo le iba mandando fotos a Stella de las cosas que me gustaban y de las cosas que creía que me podrían quedar bien. Le explicaba porque, le decía cuáles tonalidades siempre se han visto bien en mi cuerpo y también le hacía un resumen de porque me gustaba más un estilo de vestido y de otro.

Ella hacía lo mismo conmigo, estábamos lejos pero aprendimos a conocer nuestros gustos mediante fotos y explicaciones largas y numerosas de la otra.

Stella y María han traído un vestido precioso, es negro largo con corte de sirena y un cinturón plateado precioso. Al observarlo no puedo creer que sea mío y me lanzó para abrazarlas a ambas.

—Son las mejores —susurro.

—Sabíamos que ibas a estar cansada por el trabajo así que decidimos ayudarte y fuimos a comprar el vestido ¿Te ha gustado? ¿Es lo que querías o esperabas algo más?

—Es… perfecto.

—Yo vendré mañana para arreglarte, Stella irá preparando todo lo demás mientras tanto.

—¿No piensas ir a una peluquería o dejar que María te arregle? —pregunto arrugando el entrecejo. Por lo general es María quien nos arregla porque es parte de su trabajo, ella es estilista y maquilladora profesional. Estudio al mismo tiempo que yo, nos graduamos en la misma universidad y fuimos a varios cursos juntas.

María tiene el cabello lacio, de color negro, los ojos negros y es blanca como la nieve, me gusta su color de piel y me gusta como el negro de su cabello resalta con toda la ropa que se pone. Es una chica muy guapa y cualquier chico con un par de ojos se fija en ella.

Pasábamos todo el día hablando sobre las cosas que haríamos mañana, cuadramos todo y esperábamos que cada cosa saliera según lo planeado, según Stella no iría mañana a la peluquería porque se encargaría de preparar la comida, limpiaría la casa y también me ayudaría con lo que necesite. “Si María tiene tiempo entonces será quien se encargue de arreglarme un poco» fue lo que dijo y tanto como María y yo asentimos pero en el fondo sabía que íbamos a ayudarla a hacer todo lo que ella necesitará.

Éramos un equipo de tres y aunque solo dos viviéramos juntas, María sabe que puede contar con nosotras para lo que necesite.

—¿Y bien? ¿Actualizaciones?

—El Sr. Moore tiene un hermano se llama Gabriel Moore, se suelen diferenciar porque Gabriel siempre se presenta por su nombre y el jefe siempre es llamado «Sr. Moore» nunca he tenido la oportunidad de hablar con compañeros de trabajo sobre cómo es el jefe pero algunos comentarios en páginas Webs dicen que es un hombre al que no conviene acercarse.

—Las páginas Webs siempre dicen chorradas, el diez por ciento de lo que dicen es verdad y el resto son puras patrañas inventadas para obtener fama y dinero a costilla de personas con influencia. Nunca te dejes llevar por lo que dicen.

—No es algo que creo —me excuso—. Es solo que es lo único que tengo por los momentos de él.

—¿No has buscado fotos suyas? —pregunta Stella desde el otro extremo de sala, está sentada en el mueble y se ha cambiado, ahora lleva un pijama de hipopótamo y tiene el cabello amarrado en una coleta.

—He visto una pero no se le veía la cara.

—Instagram —señala María—. Es la mejor opción si quieres ver fotos de alguien importante, ahí encontrarás partes de su vida y quizás uno que otro lugar a donde haya viajado. Si quieres ir mañana debes saber cómo luce tu jefe ¿Acaso no lo has visto cuando haz hecho la entrevista para el puesto?

Niego con la cabeza.

—Recuerdo ese día, estaba apurada y subí el ascensor, tenía la entrevista y le pregunté a la secretaria, pero ella afirmó que los Señores Moore habían salido de viaje y que no podían atenderme hoy.

—¿Y cómo obtuviste el puesto?

—Porque le dejé el currículum a la secretaria y ella llamo a Gabriel, quien se disculpó repetidamente por olvidar nuestra reunión y afirmo que su secretaria estaba calificada para hacerme la entrevista. No esperaba obtener el puesto y menos de esa manera.

—Diablos, sí que tuviste suerte.

—Incluso yo me sorprendí cuando me enteré como fue que entró al puesto —menciona la chica de cabello ondulado.

—Yo buscaré su perfil.

No tarda ni media hora en conseguirlo, ella alza las cejas impresionada y muerde su labio inferior. María siempre hace eso cuando un hombre le parece extremadamente atractivo, sus expresiones hacen que ahora yo quiera verlo y saber que tiene de especial o como son sus rasgos faciales.

Las tres solemos tener gustos diferentes en chicos, supongo que por eso nunca nos hemos peleado por un hombre.

—Joder nos tienes ansiosas —espeta Stella y María voltea el teléfono—. Madre de Dios.

Es guapo, no solo guapo su cara es varonil.

Es el hombre más sexy que he visto en toda mi vida.

Sus labios gruesos.

Su mandíbula marcada.

Sus brazos fuertes y su torso definido.

El cabello negro y los ojos de color azul.

Y es de piel blanca, es el estereotipo de hombre perfecto que tengo en mi mente.

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Daniel Moore: Ceo

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