Capítulo 2
Ella puso los ojos en blanco mientras pasaban por una zona cubierta de espejos en las paredes.
"Me siento bonita", pensó Olivia.
Al ver su reflejo delgado y bonito, recordó los problemas de tiroides que solía tener y cómo le costaba mantener su peso.
Efectivamente, una persona puede experimentar problemas de peso si su tiroides no funciona correctamente. La tiroides es un órgano que produce hormonas que afectan varias funciones en el cuerpo, incluido el peso. Un problema de tiroides puede causar ganancia o pérdida de peso. Por lo general, se trata con hormonas sintéticas para compensar la deficiencia o el exceso de producción de hormonas tiroideas. Esto se logra mediante la administración de levotiroxina, una hormona sintética que reemplaza a la hormona que la tiroides no produce adecuadamente. Con el tratamiento adecuado, muchas personas logran recuperar un peso saludable y sentirse mejor.
Además de tomar medicamentos, las personas con problemas de tiroides a menudo deben hacer cambios en su estilo de vida, como llevar una alimentación saludable, hacer ejercicio regularmente, beber suficiente agua y dormir lo necesario. Estos cambios pueden ayudar a sanar la tiroides y contribuir a mantener un peso normal.
Olivia se miró con gracia frente al espejo mientras pensaba en su progreso. Aunque el lugar estaba abarrotado de gente y apenas se podía caminar, la zona de los cócteles era diferente.
Olivia se quedó cerca de su prima, pero en un instante la perdió de vista.
—¿Emma? —preguntó, girando sobre sus talones y estirando el cuello para buscarla.
—¡Genial, me quedé sola! —protestó, pero nadie pareció prestarle atención.
Decidió acercarse a la barra de tragos y emborracharse para olvidarse de todo.
Se encaminó con determinación, moviendo sus curvas hasta llegar.
—¿Quieres tomar algo conmigo? —preguntó una voz sensual a su lado.
Al prestar atención, vio al hombre misterioso con los labios entreabiertos y una barba incipiente.
—Claro que sí.
—Dos vodkas con jugo, por favor —pidió el hombre y se sentó a su lado.
—En realidad, he perdido a mi prima.
—Suena como si fuera un perro y lo hubieras extraviado.
—Pues sí... algo así —murmuró y se rió.
—¿Vienes aquí a menudo? —quiso saber él.
—No, la verdad es que... Es la primera vez que vengo a un lugar así. No soy rica, no te hagas ilusiones.
—Yo... pensaría completamente lo contrario.
Olivia levantó una ceja y preguntó:
—¿Por qué? ¿Acaso tengo un porte elegante?
—Sí, eres muy refinada y delicada.
—Gracias, me halagas —comentó mientras estiraba la mano y levantaba el pulgar.
—Retiro lo dicho —comentó él, y ambos se rieron.
—Lo lamento, no puedo evitar mostrar mis gestos "pueblerinos" —murmuró.
—Ya veo, pero eres muy...
—¿Muy qué? ¿Encantadora? ¿Hermosa? —preguntó Olivia.
Él se rió.
—Sí, y también inteligente, al parecer.
Cuando les sirvieron sus tragos, brindaron y bebieron.
—¡Esto es delicioso! —comentó Olivia sorprendida.
—Lo es, aunque no es algo muy refinado.
—¡Qué importa! A veces, las cosas más sencillas son las más...
—Increíbles...
—Increíbles —coincidió ella.
—¿Quieres que bailemos? —preguntó el hombre.
—Sí... Me encantaría.
Olivia se puso de pie con cierta dificultad, ya que apenas había comido durante toda la tarde. Además, el trago que había probado le estaba haciendo efecto.
—Tranquila, no te vayas a caer —comentó el hombre, y ella se rió.
—¿Cómo te llamas? —preguntó una vez que logró mantenerse quieta.
—Soy Emilio, ¿y tú...?
Capítulo 3
Olivia, lo pensó durante un segundo. A lo mejor, no debían dar los verdaderos nombres; además tenían antifaz.
—Soy... soy... ¡Emma!
"Mi prima va a matarme, por usar su nombre", pensó Olivia
—Emma, bonito nombre.
—Gracias, te gustan estos temas, la verdad es que no pensé que en un lugar así pusieran bachata.
—Sí, la verdad es que ponen de todo, unos ricachones paga mucho dinero por poner reggaetón.
"No es la música que esperaba", pensó Olivia. "¿Por qué no mejor ponen canciones más alegres?".
—Vaya —comentó.
—Te sorprenderías.
—Estoy algo nerviosa.
—Tranquila...
Olivia permitió ser llevada por brazos extraños. Llegaron al centro de la pista y las luces se extendieron por todos alrededor.
Olivia quedó maravillada, en el juego de luces como aromas y personas.
El salón era amplio y había espejos en las paredes, las luces estaban bajas y la música sonaba suave, a veces apagada. ¡Era perfecto para bailar!
Aunque la música no era lo que esperaba, a Olivia le gustaba la atmósfera del lugar. Era muy romántica. Se sintió nerviosa y entusiasmada al mismo tiempo. El corazón le latía un poco más rápido y no podía esperar para bailar con Emilio.
Pudo ver muchas telas volando, aquí y por allá. Mucho dinero en tan pocos metros. El lujo se extendía en todo su esplendor.
Olivia se relajó y se rindió a la música y al aire fresco del salón. Su respiración se ajustó al ritmo de la canción, mientras que se movía suavemente al sonido de las notas. A medida que aumentaba la velocidad de la música, su respiración y los pasos se ajustaron a su ritmo. Se sentía algo feliz, y empezó a sonreír.
—Al parecer estás maravillada.
"Ella se está riendo. Está disfrutando. Me había contado que se sentía nerviosa antes de que empezáramos a bailar. Se ve mucho más relajada, y se está olvidando de los problemas que la han estado apresurando. Debe ser la magia de la música". Pensó relajado Emilio.
—Es... increíble. Me encanta todo.
—Tienes que venir más seguido así te encuentro.
—No lo sé, todavía no encuentro a mi prima. Y tú quieres que yo me encuentre aquí —comentó. Y ambos se rieron.
—Gracias por invitarme —dijo Olivia.
—Es un gusto estar aquí con usted —contestó Emilio.— ¡No te preocupes, eres la invitada más perfecta! —añadió.
—Oh, gracias, Emilio. Me alegro de haber aceptado.
La pareja bailaba suavemente a la música, en un espacio iluminado por luces muy tenues.
—Espera, entonces ¿quién es tu prima?
—una pequeña rubia, no sé dónde está.
—Pues... yo desde mi altura tampoco veo a ninguna pequeña rubia —murmuró divertido.
—Es increíble que me haya traído por primera vez aquí y me haya dejado abandonada —protestó.
—No te dejo abandonada, te dejo conmigo —comentó y guiñó un ojo. —Te veo muy feliz —dijo Emilio a Olivia.
—Este baile ha sido un buen cambio de rutina. Gracias por sugerirlo. ¡Déjate seducir por la música y los sentimientos! —dijo ella.
—La combinación de todo hace que todo sea tan bonito y suave.
Y seguían bailando, sumergidos en el momento.