Capítulo 2
Despertar de un coma no es un buen comienzo, pero mi historia comienza así.
Un sonido me trae a la vida, un pitido tras otro, con mucho pesar parpadeo varias veces para abrir mis ojos.
Las luces lastiman mis pupilas, mi cuerpo empieza a revivir con pequeños temblores.
Intento mover mis dedos y mis piernas, me detengo al sentir como mil agujas se cuelan en mi piel, me asusto al encontrar mi cuerpo conectado a infinidades de cables.
El sonido que me despertó, deja de latir de forma pausada para acelerar los golpes.
Trato de relajar mi respiración, y automáticamente el sonido se vuelve pausado como los latidos de mi corazón.
Observo todo a mí alrededor, buscando un rostro familiar, o algo que remueva mi cerebro entumecido, pero no encuentro nada ni a nadie.
Indago dentro de mi mente algo, un recuerdo y solo encuentro vacíos sin llenar.
Me siento abatida, no es fácil despertar y no recordar nada.
Intento recordar mi nombre, pero eso solo hace desgarrar mi cabeza, el sentimiento de vacío se instala en lo más profundo de mi pecho.
La puerta se abre para dejar pasar a una mujer, que con una sonrisa bondadosa se acerca.
-Bienvenida Katherine –murmura la mujer.
Mi boca se siente rasposa, ningún sonido sale de ella, carraspeo varias veces pero me frustra al no conseguirlo.
-Tranquila voy por el médico –dice tocando mis manos.
Sale de la misma forma que entró en silencio.
Pocos segundos después ingresa la mujer junto con un hombre ambos vestidos casi de la misma manera.
Me causa gracias saber el nombre del médico, ´Daniel Ginc´ así lo lleva escrito en el bolsillo de su delantal.
Es frustrante no reconocer tu propio nombre cuando alguien te llama, “Katherine” se siente extraña, pero a la vez familiar.
- ¿Cómo te sientes? – pregunta el médico con su media sonrisa, no tendrá más de 40 años, con ojos cafés, mandíbula cuadrada muy masculina y por lo ajustado de su delantal, puedo asegurar que su cuerpo solo intensifica su sensualidad masculina.
Me inquieta cuando pasa su estetoscopio por mi pecho y luego me voltea con suma delicadeza para escuchar mis pulmones.
Fatal como si me tiraran de un avión sin paracaídas… así me siento.
Que pregunta tan tonta, pero me supongo es su procedimiento de rutina.
- Bien – es lo único que puedo decir para evitar el dolor en mi garganta.
- ¿Recuerdas algo? ¿Algo familiar? – dice el médico.
- No- niego con mi cabeza para dar mayor énfasis.
- Tuviste un accidente, es un milagro que estés con vida, estuviste un mes en coma.
Con una linternita sostiene mis pupilas abiertas.
-No encontramos ningún daño cerebral- afirma.
- ¿Qué accidente? -cuestiono.
El me observa apesadumbrado.
-Lo recordaras, solo date un poco más de tiempo, en algunos casos las víctimas de accidentes pierden pequeños trazos de memoria, pero van recuperando de apoco en un entorno familiar. En otros se tarda un poco más –queda unos minutos en silencio evaluando cuáles serán sus siguientes palabras, para enseguida decir.
-Un oficial estará aquí para brindar la información que necesitas – se despide apretándome los hombros en un gesto de consuelo.
Las noticias no pudieron ser peores, accidente, coma ¿Que más podría pasarme?
JONATHAN
Mi día no puede ir peor y eso que recién empieza, son las 8 am y tengo más camino transitado que la playa en verano.
¡Toda una maratón!
Anoche todo parecía normal, conduje al bar de un amigo pasado las 11 pm, mi idea original era tomar unas cervezas con esos idiotas que los llamas amigos y terminar montando alguna bella turista.
Nada de compromiso, solo demostrarle una de las maravillas de la isla, ósea YO y mi siempre compañero de batallas Hulk, y no lo digo porque sea verde, no no no, lo digo porque siempre está furioso para la guerra.
La noche ideal, chica linda en el baño, empotrándola por la pared, con su cabello liado a mi puño y el glorioso jadeo de la batalla terminada.
En unos segundos todos mis sueños se fueron como espuma de baño, todo gracias a Joaquina, Juana o era Jessica, en realidad no recuerdo el nombre, y el polvo tampoco fue algo muy memorable para anotar su nombre o teléfono.
¿Pero qué les sucede a las mujeres de hoy en día?, acaso no comprenden que cuando un hombre no te pregunta tu nombre ni tu teléfono, es porque solo quiere sexo…S E X O.
¡PERO NO! Ellas ya se están imaginando el modelo del vestido, la lista de invitados y el color de los ojos que tendrán los hijos……Entiendan que, si un hombre quisiera eso, por lo menos te pediría el teléfono antes de terminar golpeándola por la pared, mientras su súper pene entra en ellas. Súper Pene el mío claro, el de los demás no tengo idea.
En Fin, de tener una noche de ensueño, mi noche se convirtió en una pesadilla, cuándo la chica que no recuerdo el nombre, aparece exigiendo mi atención y para amedrentarme trae a su hermano.
¡Amedrentarme a mí!, es evidente que ella ni siquiera sabe quién soy. Seguro se dejó engañar por esta cara bonita sin recaudar la mínima información.
Es que es tan tonta que no sabe que soy como el Kennedy en esta isla, pero más joven, más guapo, más adinerado y lo más importante de todo que tengo una placa.
¡SI! Soy la ley.
Y la escena es de película cuando el mequetrefe este se para a mi lado, de manera intimidatoria, pero por solo dos segundos. Antes que me levante de mi cómoda butaca bajando en la barra mi fría cerveza y dejando escapar a una rubia que casi estaba sobre mis rodillas.
-Estoy embarazada –grita la mujer.
-Felicidades –murmuro queriendo retomar donde deje mi cerveza.
-Es tuyo –grita enfurecida.
Ni le doy importancia estoy es algo como un deja vu, no es la primera que quiere cargarme con un pequeño.
-Imposible –contesto sin dejar de mirarla.
-Mi hermana no miente –grita el mequetrefe.
-Primero hablo como quiero, son ustedes los que están interrumpiendo mi descanso, segundo es imposible que esté embarazada de mí –contesto con altanería.
- ¿Eres impotente o qué? –sonríe maliciosamente.
-Impotente no, cuidadoso si, piensas que este tipo de truquitos ya no me lo quisieron hacer antes, despierta princesa –rio a carcajada al ver su cara de desconcierto.
-Eres un imbécil.
Imbécil si, tonto no.
-Este imbécil es policía y mientras no aclares las cosas, esto terminará en una celda –por eso me gusta mi trabajo, ver las caras que ponen cuando sacas la placa.
¡ESTA LOCA!
Tras un largo e intenso interrogatorio, logramos digo logramos porque su hermano estaba muy interesado en sacarle la verdad.
Ella no solo no sabía quién era el padre de su hijo, además esta con más de dos meses de embarazo.
Lo cual me aclara, que embarazada se dejó aplastar por la pared del baño.
Y por estas clases de mujeres es que mi respeto hacia el sexo femenino deja mucho que desear, para algo más que un rapidito a excepción claro de mi hermana y mí querida madre.
Y así termino la madrugada compartiendo tragos con un hermano engañado ahogando sus penas en varios vasos de cerveza.
Y utilizándome como confesionario.
Escuchando la vida de un desconocido, arruinando mi noche, con un hulk queriendo guerra.
Termino arrastrando al desconocido a su casa, que más bien diría ahora amigo del alma ya que me resumió toda su vida en una noche.
El ajetreo me da solo tiempo de ducharme para llegar a la jefatura y tomar 3 tazas de café para poder estar lúcido, llego tarde y como castigo tengo que interrogar a una joven en el hospital.
Y por lo que leo en el informe de camino al hospital con mis donas y mi café es que la princesita a estado dormida por un mes. En otras palabras, me toca interrogar a la bella durmiente.
Ahora si estoy más que seguro que esto es un castigo, porque yo….
¡NO SOY UN PRÍNCIPE SOY UN VILLANO!
Recojo mis apuntes y me dirijo al hospital, saludo los rostros conocidos, el trabajo que odio es informar a los internados de las causas de accidentes o a los familiares de las muertes, esa tarea me desagrada.
Paso las puertas de vidrio acercándome al mostrador, mientras espero ser atendido y veo a Thais la ardiente recepcionista, no puedo dejar de pensar en ella como una conejita playboy.
Mientras atiende a otra persona, su mirada está pegada a la mía, con una sonrisa le digo "hermosa" solo para que ella lo escuche. En mi cabeza estoy agradeciendo que me enviaran hoy. Y ser atendido por este pastelito caliente.
Ella si amerita que le saque su número antes de empotrarla por alguna pared.
Pero no me malentiendan es solo para un súper revolcón con repetición.
Mi celular vibra en mi bolsillo, lo atiendo sin sacar mis ojos de la conejita Thais.
–Oficial Jonathan–contesto mientras mis ojos devoran las piernas de la recepcionista, esos tacos deberían ser ilegales.
-Hola cielo, te extraño amor-
Mierda me había olvidado de ella, la única constante en mi vida gracias a mi querida madre, pienso con ironía.
-Amor lo siento, olvidé por completo, ¿ya estás en el aeropuerto?, hoy es un día de perros en la jefatura – maldita llamada como si el universo estuviera en mi contra, en todo el maldito hospital se escucha mi conversación.
Eso significa que Thais hoy no es mi sirena.
- Tranquilo amor te conozco -dice con esa voz melosa que me da indigestión - sé que el día que me priorices a mi antes que tu trabajo ese día será un milagro, ahora estoy camino a casa ¿vendrás temprano hoy? –me pregunta
Joder siempre me olvido de sacarle las llaves o cambiar la cerradura, odio que tome derechos que no le corresponden.
No sé por qué sigo aguantando esta farsa, en realidad si lo sé, por el polvo alucinante, mi mamá está feliz, y lo más importante ella nunca se mete en mi espacio.
- Bueno sofí ya sabes cómo me tienes que esperar-
Escucho su carcajada antes de cortar. Por lo menos mi noche será entretenida, Sofí desnuda sobre la mesa, no lo puedo evitar, termino riendo en el medio del hospital.
- Buenos días piso y habitación de la Srta. Katherine –pregunto leyendo mis anotaciones.
- Piso 13 habitación 21 –contesta con una cara de fastidio.
Sonrió para mis adentros ¡Thais ya caerás!
Capítulo 3
Katherine
Unos golpes en la puerta me sacan de mi ensoñación.
-Adelante –digo con una voz que no reconozco como la mía.
Observo entrar a un hombre bastante alto de ojos claros, cejas anchas y pestañas largas, una barba de 3 días estilo hollywoodiense, que le dan un aire misterioso, con unos labios carnosos, en conjunto dan la apariencia perfecta y una figura imponente que da miedo.
¡Un ángel, con un cuerpo de diablo!
Y por su cara de fastidio se puede ver que hoy no ha tenido un buen día.
No se molesta en saludar, arrastra una silla dejando a su paso un sonido ensordecedor.
Me pregunto ¿Dónde están sus modales?
Se acerca a la cama y comienza a hacer preguntas sin darme tiempo a responder.
-Tu nombre es... Katherine –afirma. - ¿sabes qué pasó? ¿Porque estaban ahí?, ¿Tu apellido? ¿Tu edad, estado civil? ¿Alguien a quien podamos contactar, algún familiar o el número de algún amigo? – dice sin respirar mirando su Tablet.
No sé por dónde empezar a responder, tantas preguntas y tantos vacíos.
El levanta la mirada al no obtener respuesta y pregunta de mala manera.
- ¿Sabes hablar?
Me quedo sorprendida ante semejante desfachatez, entorno mis ojos, en mi mente lo insulto mil veces “majadero, idiota, arrogante, estúpido”
Es bueno saber que aún conservo la memoria de un extenso vocabulario para un majadero como este.
- Buenos días, hablo español, inglés y alemán, también conozco las normas de conductas y educación, las cuales seguro usted carece –el me observa sorprendido.
- Por educación debió haber entrado, saludado, alzado esa silla por consideración a los oídos y hacer las preguntas de forma pausada, ¿cómo voy a contestar? si no me da tiempo para hacerlo.
La mirada de él en minutos paso de arrepentimiento a fastidio.
-Buenos días, soy el oficial Jonathan Duran, lamento mi comportamiento, empecemos de nuevo Srta.…... ¿Recuerda su apellido?
- No – intento no mirarlo a los ojos
- ¿Recuerda lo que sucedió? -su voz es suave y profunda.
- No – dirijo mi mirada a la ventana
- ¿Sabe por qué esta aquí? – su voz suena más a una reprimenda.
- No- me siento como una niña que está siendo castigada.
- ¿Recuerda a algún familiar, algo que nos pueda ayudar a encontrar a su familia? - ahora habla con fastidio acompañado de un gruñido.
- ¡No! antes que digas algo, no conocía mi nombre hasta hace unos instantes.
- Bien empecemos Katherine – mirándola a los ojos.
- Ese es el nombre que tenías grabado en la pulsera, que estaba en tu muñeca derecha, en el momento del accidente- me habla pausadamente como si tuviera algún problema mental.
- Está siendo examinada, para encontrar huellas.
Deja escapar una exhalación.
-Según el informe policial el vehículo perdió la dirección, por las marcas en el asfalto iban a una velocidad no permitida, el vehículo salió del carril y cayó al barranco, una explosión posterior a la caída –en todo momento mueve sus manos mostrándome con gestos los hechos.
-Fue un milagro que fuera expulsada del vehículo, antes que este cayera, se presume que había una persona más con usted, pero son solo hipótesis, es difícil tener una conclusión, sin tener nada que lo respalde –su mirada es de pena.
-Lo que, si sabemos con certeza, es que no es de la isla, quizás estaban de viaje o excursión, pero no hemos encontrado nada aún.
Jonathan
Es terrible tener que dar esta noticia a una chica, que cuenta con la fragilidad de una niña, se desarma cuando se percata de las lágrimas que surcan su níveo rostro.
Me siento extraño, es una sensación nueva para mí, ver a una mujer llorar de verdad, mi vasta experiencia está limitada a las mujeres que lloran como locas, con el único objetivo de pegarse a mi tonificado cuerpo.
Sus lágrimas se deslizan en silencio, no esperaba que ella diera saltos de alegría, pero admiraba su templanza ante semejante noticia.
Estiro mi mano, para tocar su brazo y poder dar un apretón como signo de consuelo, pero grande es mi sorpresa cuando mi cuerpo recibe una descarga de energía, dejándome en estado de shock.
Levanto la mirada para examinar a la diminuta mujer que hace reaccionar a mí cuerpo de esa manera, dejándome duro como una piedra.
Maldigo el momento en que deje olvidado mi campera en el auto, me sería tan útil para tapar a mi Hulk despierto y así evitar este vergonzoso momento.
Observo con mayor atención a la mujer y solo veo una más del montón, nada que explique de cómo me siento.
Claro que, para estar un mes en coma, con los ojos rojos de tanto llorar y su rostro hinchado por la medicación, no está nada mal.
-Lamento darte esta noticia, pero en vista que no sabemos nada, ni a quién llamar y como la investigación está en proceso, podríamos conseguirte una casa de acogida - a medida que hablo sostengo su mano temblorosa.
- Tu situación económica no te da otra opción, como para alquilar un hotel…. - la puerta se abre, interrumpiendo mi trabajo, la enfermera nos sonríe.
- ¡Por fin despertaste! qué bonitos ojos tienes- dice observándola detenidamente.
Hasta reparar en mí –Hola Jonathan.
- Hola hermanita – contesto levantándome y abrasando a la recién llegada, siento un gran alivio al soltar la mano de esta mujer, por la inseguridad que me hace sentir.
-Estaba diciéndole a la Srta. Karen– digo señalando a la mujer.
- Katherine– me corrige de una manera muy agresiva.
- Katherine perdón –corrijo con una sonrisa.
¿Por qué se enoja? Jamás me acuerdo de un nombre y menos si la susodicha ni siquiera me ha dado una mamada.
- Tenemos que verle una casa de acogida, hasta que podamos descifrar quien es, o encontrar algo que nos ayude a recuperar sus recuerdos. – lo digo dirigiéndome a la enfermera.
- Tengo lugar de sobra en casa y puede quedarse conmigo –dice Estefany observando a Katherine con una mirada protectora en sus ojos.
Me estremezco solo de pensar en que mi hermana lleve a una desconocida a su casa, ¿Dónde está el sentido común de ella? no puedo creer y en mi mente solo tengo mil maneras de cortar su hermosa cabeza.
-ESTEFI –la arrastro fuera de la habitación, con mi rostro enfurecido.
-Quiero hablar contigo ¡ahora! - no puedo esconder mi enojo.
Al salir al pasillo trato de calmarme, para intercambiar algunas palabras con mi descarrilada hermana.
Pero demonios no lo consigo.
- ¡Que mierda te pasa! Estefi, no la conoces como puedes invitarla a tú casa, mil cosas se me ocurren que podría ser, como asesina, ladrona, distribuidora, no sabemos nada de ella- le enumero con los nervios a flor de piel.
-Y tú vas y le invitas a quedarse contigo, de verdad ¡estás loca! - le grito exasperado.
Ella me observa y seguro se pregunta cuando me volví tan sínico y paranoico. Pero si hay a alguien a quien culpar es a mi profesión.
Me jala del brazo, alejándome de la puerta.
Me fijo que estamos siendo la comidilla del hospital.
- Cálmate no es una asesina es una sobreviviente, de milagro se salvó de no morir, no voy a dejarla a su suerte, acaso no te fijaste, parece una niña perdida y sola, esta sin familia sin hogar, muy parecido a lo que me tocó vivir.
- No es lo mismo Estefi –digo abrazando a mi hermana - no es lo mismo……. Lo sabes, no sabemos nada de ella y ni ella sabe quién es.
Pero en vano son mis argumentos, conozco a mi hermana y en sus ojos veo su determinación.
-Estefany por favor prométeme que te cuidarás, que me llamarás si ves algo que está mal, dejaras que los guardias estén cerca y si sales iras en el auto y no bloquearas el GPS, como lo andas haciendo, recuerda él aún te está buscando, ojalá nunca te encuentre, pero si lo hace tenemos que estar preparados. Voy a confiar en tu intuición con respecto a ella, pero debemos tener cuidado no sabemos si fue un accidente o un intento de homicidio - le digo mientras beso su frente.
Ella se separa con una sonrisa en sus labios - Gracias hermanito verás que no tienes de qué preocuparte, ella será una hermana para mí, no olvides que la medio bruja en esta familia soy yo.
Coloco mis brazos en jarras y niego con la cabeza, suplicó al cielo que ella tenga razón y no tener que lamentar esta decisión.