Capítulo 3

El sonido de la computadora encendiendo resonó en la pequeña oficina que había alquilado en un edificio de poca altura, pero con una gran vista al centro de la ciudad. Samantha se sentó frente al escritorio, rodeada de cajas con papeles y una pizarra blanca donde había esbozado algunos planes. Había estado trabajando en su venganza durante semanas, pero ahora, por fin, estaba lista para comenzar a hacerla realidad.

Miró el reloj. Era temprano en la mañana, y aunque sabía que tenía mucho por hacer, no podía evitar sentir que estaba a punto de comenzar una nueva vida.

El teléfono sonó y la pantalla mostró el nombre de Laura. Samantha contestó con un suspiro.

- ¿Cómo va todo? - Laura preguntó con tono amable, como si ya supiera que la respuesta no sería nada positiva.

- En marcha - respondió Samantha, con una sonrisa contenida. - Estoy armando todo. Ya tengo algunos planes, pero necesito algo más. Estoy buscando los contactos adecuados.

- ¿Contactos? ¿De quién? ¿Tienes ya alguna idea de qué dirección tomar? - Laura sonaba preocupada, pero también emocionada.

Samantha se recostó en la silla y miró la pizarra. Había comenzado a delinear una estrategia, pero había algo en ella que aún sentía que le faltaba. Hugo había sido muy astuto, y para derrotarlo, tendría que ser aún más inteligente. No podía cometer los mismos errores que en el pasado.

- Necesito un buen equipo. Personas con visión. Gente que haya trabajado en el mismo sector y que no se detenga ante nada. Lo más importante es que tienen que saber cómo hacerle frente a Hugo. Y eso va a ser complicado.

- ¿Y qué pasa con el capital? - preguntó Laura.

Samantha sonrió con ironía.

- El dinero es importante, lo sé. Pero sé que si busco bien, lo voy a encontrar. Lo que necesito ahora es algo más... una idea única. Algo que nos haga destacar.

- Claro, eso suena como un buen plan. Pero no olvides que tú no estás sola en esto. Yo te voy a ayudar con lo que sea necesario. Cuente conmigo.

Samantha se quedó en silencio por un momento, agradecida, pero sabía que, en última instancia, la responsabilidad recaía sobre ella.

- Gracias, Laura. De verdad. Pero esto es algo que tengo que hacer yo. El futuro de mi empresa depende de las decisiones que tome ahora.

Colgó el teléfono y miró la pizarra otra vez. Su mente comenzó a correr, buscando la idea que le daría la ventaja sobre Hugo. ¿Qué era lo que él no tenía? ¿Qué podía ofrecer que él no pudiera ofrecer? Fue entonces cuando algo le vino a la mente: la tecnología siempre había estado en constante evolución, pero no siempre se le daba el enfoque humano que merecía. Si su empresa podía poner al cliente en el centro de todo, ofrecer algo más allá de un producto frío y calculado, tal vez podría dar ese primer gran paso.

Se levantó de la silla y empezó a escribir en la pizarra.

- Innovación, personalización, y experiencia. - murmuró para sí misma mientras anotaba cada palabra. - Esa será nuestra bandera.

El sonido del timbre interrumpió sus pensamientos. Era su primera reunión importante. Un hombre de unos 40 años, con un traje bien ajustado y una mirada decidida, apareció en la puerta de su oficina. Era Eduardo, un antiguo colega que había trabajado con ella en proyectos previos y que, por alguna razón, siempre había confiado en sus habilidades.

- ¿Estás segura de esto, Samantha? - preguntó Eduardo mientras entraba y se sentaba frente a ella. - Esto no va a ser fácil. Sabes que no solo estás luchando contra Hugo, sino contra todo lo que ha construido.

Samantha asintió sin vacilar.

- Sé lo que implica. Pero lo que ellos tienen no es suficiente. Hugo solo ve números, Eduardo. Y los números no lo son todo. Podemos hacer algo diferente, algo que cambie las reglas del juego.

- Está bien, pero necesitas estar lista para pelear en todos los frentes. Desde el capital hasta la estrategia. La competencia no va a ser solo Hugo. Hay otros actores grandes en el mercado.

Samantha se acercó a la pizarra y comenzó a escribir algunas ideas clave. Tenía claro lo que quería lograr, pero ahora debía enfocarse en los detalles. Cada paso debía ser calculado, meticulosamente planificado.

- Estoy trabajando en eso. - dijo sin apartar la vista de la pizarra. - Necesito que me ayudes con las conexiones. Personas que puedan aportar más que solo dinero. Necesito aliados estratégicos.

Eduardo la observó, viendo en sus ojos una determinación que no había visto antes. No era la misma Samantha de hace un par de meses, la que había confiado en Hugo. Esta era una mujer nueva, que ya no estaba dispuesta a dejarse vencer.

- Lo haré. Pero esto no será rápido. Tienes que ser paciente. Cada movimiento debe ser calculado.

Samantha asintió y dejó de escribir. Se giró hacia él, su mirada más fuerte que nunca.

- Paciencia no es un problema. Mi tiempo ya está contado. - dijo con una sonrisa desafiante.

Eduardo se levantó, tomando su abrigo.

- Te ayudaré en todo lo que pueda. Si realmente quieres hacerlo, no estás sola.

Cuando Eduardo salió, Samantha se quedó unos minutos más en silencio, procesando sus palabras. El plan estaba comenzando a tomar forma. El desafío era enorme, y Hugo sería una amenaza constante, pero ahora sabía que no estaba sola. Contaba con aliados, con recursos y, sobre todo, con un propósito claro.

Se levantó y caminó hacia la ventana, mirando la ciudad que aún parecía ajena a su lucha. Pero en su mente, la guerra ya había comenzado.

- No me voy a rendir. - susurró para sí misma, con una sonrisa en los labios.

El futuro de su empresa estaba trazado. Y nadie, ni siquiera Hugo, podría detenerla.

Lee la historia completa ahora
Apoya al autor e inspíralo a crear más historias increíbles en Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

CEO en ruinas

Capítulo 3
Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo