Capítulo 3
Cuando Danielle entró en el estudio, Shawn, quien había estaba jugueteando con un brazalete, se detuvo abruptamente.
Danielle era un marcado contraste con Tricia, quien cada vez que visitaba la casa de los Harper se vestía elegantemente y usaba un perfume fuerte, buscando atención.
Danielle llevaba un vestido sencillo, pero elegante, con el pelo recogido, revelando su delicada clavícula y cuello esbelto. Gracias a que no usaba maquillaje, su apariencia era fresca y encantador.
Al verla, los ojos de Shawn se iluminaron con sorpresa.
Carolyn también se quedó desconcertada por un momento; no esperaba que la hija biológica de los Elliott fuera tan asombrosa.
Danielle no solo era bella, sino también educada y elegante, a diferencia de Tricia, a quien consideraba una persona de dos caras.
Sintiéndose complacida, la anciana le sonrió a la joven y la invitó a pasar: "Tú debes de ser Danielle. Ven aquí. Déjame mirarte más de cerca".
A medida que la joven se acercaba, Carolyn la examinó más detenidamente y su estima aumentó. Sabía que el regreso de Danielle a su familia estuvo lleno de complicaciones.
Recientemente se enteró de que al nacer la habían cambiado con otra bebé, debido a una negligencia del hospital. La verdad salió a la luz después de que Tricia se enfermara y su tipo de sangre no coincidiera con el de los Elliot. A Danielle no le había resultado nada fácil acostumbrarse a su verdadera familia, porque no la trataban bien.
Mientras Carolyn reflexionaba sobre esto, su sonrisa se atenuó levemente. Todo indicaba que no solo su nieto, sino también los Elliott carecían de discernimiento.
La mirada de la anciana se suavizó con empatía mientras observaba a la joven.
"¿Cómo te has sentido desde que volviste a casa?", preguntó con una cálida sonrisa, mientras sostenía la mano de Danielle. Estaba casi segura de que esa jovencita era la pareja adecuada para su nieto.
"Mi familia ha sido muy amable conmigo", afirmó la joven con expresión inmutable.
Ella era el tipo de persona que no hablaba mal de los demás a sus espaldas, un marcado contraste con lo que Tricia podría haber hecho; probablemente no habría parado de quejarse.
Mientras conversaban, la joven levantó la vista, y notó que Shawn la miraba, mientras jugueteaba con su taza de café. Incluso sentado, mantenía una postura erguida. Como tenía la camisa arremangada, sus musculosos brazos quedaban al descubierto.
La chica se sintió como si estuviera siendo vigilada por un depredador. Cuando volvió a mirar al hombre, este había volteado hacia otro lado y notó que su rostro no delataba ninguna emoción.
"¿Este caballero es el señor Chris Harper?", preguntó Danielle.
Por la descripción de Tricia, se imaginó que el joven era un perdedor. Sin embargo, resultó ser muy diferente.
"No, él es Shawn, el tío de Chris. Una vez que te cases con él, también será tu tío", contestó Carolyn.
Dirigiéndose a su hijo, la anciana le instó: "Shawn, dile hola a Danielle".
El hombre despegó la mirada de la taza de café que tenía en las manos y, sonriendo comentó: "No estoy seguro de si se casarán".
Sus palabras parecieron inquietar a Carolyn, quien quería decir algo más, pero su hijo se puso de pie abruptamente. "Mamá, tengo algo más que hacer. Otro día vendré a verte".
Dicho eso, el hombre se dio la vuelta y se fue.
La anciana se sorprendió por su repentina partida... Había esperado que la presencia de Shawn le transmitiera respeto a Danielle, especialmente en la ausencia de Chris, pero solo pareció complicar las cosas.
"No le hagas caso", le dijo a Danielle, apretándole la mano suavemente.
Luego, hizo una pausa para tratar de encontrar las palabras adecuadas y darle una explicación. "Él...", comenzó a decir, pero luego se quedó en silencio.
Tanto su hijo como su nieto eran realmente problemáticos.
Carolyn podía exigir que Chris regresara y reprenderlo, sin embargo, no podía hacerle nada a Shawn.
La familia Harper era muy numerosa. Fue Shawn quien los sacó adelante, cuando Bryan, su padre, falleció. Este logró superar todos los obstáculos y silenciar a quienes buscaban tomar el control.
Sin él, hace mucho tiempo su familia se habría desmoronado. Lo más importante era que tenía la sangre fría, que se necesitaba en esas circunstancias. Mostraba indiferencia siempre que sus familiares venían a pedirle favores.
Pensando en esto, Carolyn suspiró y miró a Danielle con atención, antes de decir: "Si alguien se atreve a intimidarte, dímelo".
"Sí, gracias", respondió la joven.
"Resulta que Chris está muy ocupado hoy. La próxima vez, le pediré que se disculpe contigo". Como el susodicho era el nieto de Carolyn, esta se sintió obligada a hablar bien de él.
Después de una larga conversación, Danielle salió del estudio, y la sirvienta la acompañó al jardín.
Por alguna razón, de repente la joven pensó en Shawn. Tiempo atrás, solía vivir en Andstin, por lo que no sabía mucho sobre Croyta. No obstante, había oído sobre los Harper.
Se rumoreaba que Shawn era un hombre muy despiadado. Austin Gilbert se había enfrentado con él y había sufrido mucho. Sin la ayuda de Danielle, este último podría haber enfrentado la ruina financiera.
Con lo anterior en mente, la joven le envió un mensaje de texto.
Para su sorpresa, le respondió casi de inmediato: "¡¿Qué?! ¿Realmente estás en casa de los Harper? ¿Conociste a Shawn? ¿Es tan terrible y loco como se rumorea?".
Danielle pudo percibir que Austin aún albergaba enojo y resentimiento hacia Shawn, lo cual tenía sentido.
En aquel entonces, Austin era nuevo en el mundo de los negocios, por lo que tenía muchas ambiciones. Le timó a su hermano doscientos millones de dólares, los cuales posteriormente perdió contra Shawn. Cada vez que volvía a casa, evitaba a su hermano...
De repente, una voz fría de hombre llegó desde adelante.
Danielle miró a su alrededor, solo para descubrir que había entrado en un jardín.
Shawn estaba parado debajo de un bastidor de glicinas que florecían a su alrededor. Bajo la deslumbrante luz del sol, parecía distante e imponente, provocando que la chica sintiera un escalofrío recorrer su cuerpo. Su voz transmitía una intensa crueldad cuando ordenó: "Limpia bien. No dejes ningún rastro".
'¡Ay, Dios mío! ¿Habré descubierto algún secreto importante?', pensó la chica, mientras consideraba escabullirse.
Sin embargo, justo en ese momento Austin le envió otro mensaje. "Aún no has respondido a mi pregunta. ¿Realmente es tan poco agraciado como se dice?".
Shawn giró la cabeza, revelando un cigarrillo entre los dedos. Su traje negro le sentaba perfectamente bien, sus ojos eran profundos y sus rasgos muy definidos, como los de una escultura...