Capítulo 2

—si Marlene, me pidió que hablara contigo concerniente a esto, si tú no quieres no se hará, nada es obligado hija, que te quede claro, estarás ahí hasta que busque una solución a esto mi princesa— abrazándola fuerte y estrujando su cabello.

—¿cómo me casare con alguien a quien no conozco papá?, ese evento es para eso ¿para anunciar “nuestro compromiso”?— limpiando sus lágrimas.

—sí Marlene, para que sea más creíble quiere que también nosotros estemos ahí—

—no papá, lo siento, pero no. No puedo casarme con alguien que nunca eh visto, que no sienta nada, no me pidas algo así por favor— sus gritos eran desesperados, por lo que la madre le escuchó y bajo hasta el recibidor que era donde estaban

—¿qué pasa mi cielo?—limpiando sus lágrimas, Cristóbal camina hasta quedar detrás de ella acariciando sus hombros.

—ya me tengo que ir mamá—

—¿Cómo que te tienes que ir cielo?, Cristóbal, has algo, ella no se puede ir— llorando mientras negaba con la cabeza.

—tranquila mamá, voy a estar bien, ¿Si?, Ya habíamos hablado de esto— abrazándola

—no Marlene, tú no te irás de aquí—

—mamá debes tranquilizarte, esto no te hace bien—

—no me hace bien el hecho de que no estés aquí, conmigo— seguido de un desmayo.

—¡Mamá!—

—MARTINA, MARTINA— voceo Cristóbal al ama de llaves mientras sostenía a su esposa.

—si señor— mirando la escena —¡Oh por Dios!—

—llama una ambulancia, ahora— grito Marlen con desespero.

★★★

—los familiares de Fernanda Liriano— pregunto una joven vestida con bata blanca.

—somos nosotros—  dijo Cristóbal

—por aquí, por favor— guiandonos por un pasillo, hasta su consultorio. —tomen asiento.

—podria solo decirnos que pasa con mi mamá— limpiando unas lágrimas silenciosas.

—la señora Fernanda tiene una insuficiencia cardíaca congestiva muy avanzada por lo cual debemos implantar un desfibrilador y necesitamos la autorización para ello— mirandolos a ambos.

—¿Que es eso doctora?, ¿Es una operación arriesgada?— intervino Cristóbal

—el desfibrilador  monitorea el ritmo cardíaco. Cuando el dispositivo detecta un ritmo cardíaco anormal, envía impulsos eléctricos y puede ayudar a controlar las arritmias que pueden ser un peligro para la salud, especialmente aquellas que causan paros cardíaco, como sería el caso de su esposa, si no se le realiza el

implante—

—¿Dónde debo firmar?—

—pasen al área de autorizaciones y allí lo hará, es una operación que tarda de 2 a 3 horas, estará en observación por 48 horas y luego de eso se podrá ir hacia su casa— mirando la preocupación de ambos añadió —es una operación sencilla, nisiquiera la tendremos que sedal por completo, tranquilos— dicho esto salió del consultorio, seguido por Cristóbal y Marlene.

★★★

—buenas— dijo Cristóbal colocando el auricular a su oreja.

—cristobal, me he enterado lo de tu esposa cuando fui por Marlene, ¿Cómo está?, ¿Dónde están?— dijo Taylor

—perdoname Taylor por no haberte llamado antes, pero estás horas han Sido exasperante, no eh tenido cabeza para pensar en otra cosa que no sea la mujer de mi vida metida en un quirófano— llevando sus dedos hasta el puente de su nariz.

—comprendo, ¿Puedo ir hasta allá?, deseo apoyarte en un momento como este—

—estamos en el Zuckerberg—

—solo quería confirmarlo, ya estoy aquí— colgó la llamada.

—¿Quién era papá, porque traes esa

cara?—  indagó Marlene

—es Taylor hija, ya...

No pudo terminar la frase ya que la voz aguda y varonil de Taylor inundó  el pasillo —Cristóbal lamento esto — mirándole fijamente para luego posar su mirada en Marlene.

A Marlene se le desencajó la mandíbula ante la presencia de Taylor, era más apuesto de lo que vio en las fotos, esas fotos sin dudas no le hacían justicia y su voz... Dios no es momento para esto, su mirada está fija en mí, queriendo penetrar más  allá de una simple mirada; siento una extraña sensación de... ¿Miedo?. Esquivo la mirada.

—marlene tesoro, acercate el es Taylor Maher—  posando la mano en la cintura baja de su hija.

—Marlene Hollister— tendiendo la mano

—un placer al fin conocerte, lamento que fuera una situación como esta— tomándole la mano y besándole el dorso.

—papá, voy a la cafetería, ¿Vas a querer algo de tomar?— soltando la mano de Taylor y desviando la mirada.

—no tesoro, estoy bien así— tomando el móvil en su mano para luego contestar.

—¿Puedo acompañarte?—

Marlene se limitó hacer un asentamiento con la cabeza.

El camino hacia la cafetería fue silencioso, no es que sea incómodo, es que aún no proceso lo que está pasando. Tomé la orden y nos sentamos a esperar a que lo trajeran.

Taylor carraspeó lo que llamó mi atención.

—lamento por lo que están pasando en este momento, pero todo estará bien— mirándole fijamente.

—gracias— no pude evitar que mis lágrimas cayeran. Taylor acercó su mano hasta la mejilla para limpiarme las lágrimas.

—mira Marlene sé que no me conoces, que tal vez pienses que soy un mal hombre por haber ganado o aceptado semejante apuesta, pero estaba en un dilema y al tu papá hacer una apuesta así me cayó como anillo al dedo— mirándola esperando una reacción, pero Marlene estaba indiferente, ajena a lo que Taylor decía.  —tierra llamando a Marlene— agitando la mano por la cara de ella.

—perdoname Marcos—

—Taylor— dijo interrumpiendo —mi nombre es Taylor

—perdón, pero es que tengo en mi cabeza una maraña con lo de la apuesta, ahora mi madre y saber que tengo que casarme con alguien a quien en mi vida nunca

eh visto— llorando sin control

Taylor se paró de su asiento y se acercó hasta ella —ssh lo siento ¿Si?, Mi intención nunca fue hacerte esto, es como te dije, está apuesta cayó como anillo al dedo y ¿Quién mejor que tú para ser mi esposa de apariencias?— Marlene alzó la vista ante sus palabras

—no me conoces, ¿Cómo crees que aceptaría algo así?, Esto es una locura—

—te conozco más de lo que crees

Marlene—

Capítulo 3

Tomé un suspiro para impulsarme a preguntar —¿Cómo es que me...— mis palabras se atragantaron al ver la radiante sonrisa de mi padre del otro lado camino hacia notros, no lo pensé mucho y me levanté de la silla en la que estaba para encontrarme con él.

—papá, ¿Qué sucede?— no pudo evitar sonreír, esa sonrisa de su padre le infundió calma.

—¡Todo salió bien tesoro!— ahogandola en un gran abrazo

—me alegra de que todo esté bien— agrego taylor

—quiero verla papá— inquirió Marlene ignorando lo que había dicho Taylor

—claro tesoro, Taylor, gracias por haber venido— tendiendole la mano. Cuando le dieron la espalda Taylor hablo

—marlene—

Esta volteó y le miró dudosa

—¿Si?—

—necesito hablar contigo... A solas— mirando a Cristóbal.

—te espero dentro tesoro— dando un beso en su cabello, para luego perderse por donde salió.

—te escucho— cruzandose de brazos, en ese momento le llamaron por el altavoz y paso a retirar lo que pidió. —disculpa, ahora sí me puedes decir—

—sé que no estás pasando por un buen momento y es por ello que te dejaré una semana más en tu casa, como una ofrenda de paz—

—no se si deba agradecerte por esto o echarme a reír, es que ¿no te das cuenta?, sino hubiéramos llegado  a  tiempo  mi madre  había muerto, acaba de salir de una operación airosa y aquí estás tu— señalándole —hablando de darme una maldita semana para que esté con mi madre... ¿No ves que esto parece una maldita obra protagonizada por un idiota que se cree mi dueño?— mirándole fijamente

—¿Qué?—

—lo que escuchaste, Marcos, Taylor o como quieras llamarte y ¿sabes qué es lo peor?, que tú eres el actor principal de esa estúpida obra y yo vendría siendo el títere, pero algo si te digo conmigo no...

—¡Basta!, que te has llegado a creer para hablarme en ese tono, una cosa es que sea pasible contigo, que trate de entender por lo que estás pasando, pero eso no te da el derecho de gritarme, está jodida apuesta no fue mi culpa, ve y selmonea a tu padre, pero a mí no Marlene Hollister, nunca le obligué a nada.— soltó iracundo ante la situación.

—¿Terminaste tu ensayo?, ¿Cuántas veces repasaste ese guión?; Ahora si no tienes más que alegar, tengo que ir a ver a mi madre, compermiso— para adentrarse por donde se había ido antes su padre.

—ya verás como doblegare ese carácter pequeña.

taylor meher

esta situación está resultando ser un desastre, está niñita ingreida se cree que seré una perita en dulce, pero ya vera.

★★Flash Back★★

—cristobal, veo que hoy tienes una bella compañía—

—asi es taylor— enchansando su sonrisa

—la suerte sin duda está de tu lado en esta noche— ríen

—¿no jugaras una ronda?— señalándole un asiento en la mesa

—quien sabe y lo haga, ¿cuál será la apuesta?—

—tu dirás— riendo sonoramente por el alcohol

—apostemos esta noche lo más valioso de ambos, aunque quién las lleva de perder soy yo, debido a la suerte que cargas—

—de a...cuerdo, yooo Cristóbal liriano apuesto un 10% de mi empreesa—

—vamos Cristóbal no es nada comparado con la mía, apostaré todo el emporio

"Dupriss", apuesta algo más a la altura.—

—ok... ok— alzando ambas manos —apostare lo más apreciado y valioso que tengo en mi vida— hipando por el alcohol —mi...mi grrran tes-tesoro, Marlene—

—no crees que exageras un poco, piénsalo bien Cristóbal, recuerda que se firma un contrato en el cual no valen alegatos—

—esta noche la suerte me acompaña MEHER, descuida—

★★Fin Del Flash Back★★

Me voy por la parte trasera del hospital, no quiero volver a verle la cara a Marlene, no por ahora, se arrepentirá de esta escenita.

—señor meher, le llama el señor Gutiérrez— dijo Esteban su mano derecha extendiendo el móvil.

—duraste mucho en llamarme Maykel, espero te halla gustado el regalo— riendo

—eres un maldito hijo de puta abel, pero esto lo pagaras caro— riendo con malicia —pronto tendrás noticias mias— colgó la llamada.

—este cree que puede intimidarme— adentrándose al coche. —vamos a la empresa—

(...)

—cancela toda reunión para hoy giselle, no estoy para nadie— azotando la puerta de su oficina.

Un toque en la puerta, dos, tres...

—dije que no estoy para nadie,

maldición— vocifero molesto

—disculpe señor meher, pero hay algo necesito confirmar— con voz temblorosa

—adelante—

—señor, la cena que tiene esta noche con su familia, ¿también será cancelada?—

—¿Qué parte de que canceles todo no entendiste?— fulminandola con la mirada.

—dis-disculpe señor meher— saliendo de la oficina. Una vez cerrada la puerta es abierta nuevamente

—¿Y ahora que giselle?— sin voltearse a ver.

—oh, parece que llegué en mal momento—

Taylor soltó un bufido, —eh tenido un mal, muy mal día papá— mirándole de frente.

—¿Qué tiene el campeón?, Imagino que esto no afectará nuestra cena, para conocer a tu misteriosa novia— zanjo su padre, conociendo a su hijo esto era una excusa más, para retrasar lo inevitable.

—ese es el motivo del desastre que llevo por día papá— pasando la mano por su frente hasta llevarla a su cabello.

—solo espero y por tu bien Taylor, que esto no sea más que otro de tus inventos por recibir la herencia, porque escúchame muy bien, esta es la última oportunidad que tienes de demostrarme que vas a sentar cabeza hijo— sentenció.

—descuida papá, pronto la conocerás, más pronto de lo que imaginas— ladeando un intento de sonrisa.

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Casada por una APUESTA

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