Capítulo 2

Una noche difícil para conciliar el sueño, tras lo sucedido, ahora es una ardua tarea asimilar todo. Ver tanta sangre y viseras fue muy impactante para Sherek; recuerda la flor blanca del huerto y va a revisar si aún estaba allí, a su alrededor todo estaba quemado y aún quedaban algunas cenizas a raíz del incendio. No quedaba rastro de la flor, ni del huerto.

Poco a poco el agotamiento físico hizo que los ojos de Sherek se cerraran en este jardín destruido. Así, sin darse cuenta, cayó rendido en el césped quemado.

A la mañana siguiente la escena se ve con más claridad y es mucho más repulsiva ante sus ojos. Sherek recoge la escopeta y decide entrar a la casa de los ancianos para revisar con detenimiento que puede encontrar, quizá entre sus pertenencias exista algo de valor. Entra con cautela, prudencia, respeto y se da cuenta de que es una casa bastante antigua pero acogedora. Desayuna un poco aprovechando la estufa y recoge algunas provisiones para emprender y seguir su recorrido, a pesar de que no piensa quedarse en este lugar, el bosque, por mucho tiempo ya que le recuerda muchísimo el horrible sueño que tuvo antes de despertar.

Husmea un poco entre las habitaciones. Le había tocado dormir afuera pero quería descubrir por que el anciano tosco era tan receloso con su hogar, quizás guardaba algo de valor o tenía algo que no quisiese que nadie o especialmente Sherek, viera. Después de indagar por un buen rato en uno de los cajones de la habitación de la anciana encuentra unas cartas. En estas se narran las historias y experiencias del anciano, cuyo nombre legal por fin queda descubierto en dichas cartas,su nombre era Charles.

Cuando formaba parte del ejército de un antiguo rey. Participó en la guerra en nombre de Hashlen I, defendiendo la monarquía de usurpadores al trono influenciados por los Oslandeses, que querían acabar de una vez por todas con las creencias de un reino aún más antiguo, de las cuales este soberano Rey a quien Charles sirvió, aún mantenía.

Sherek intenta leer y limpiar bien una ligera capa de polvo, sobre la última carta para confirmar el nombre de ese antiguo reino, pero lamentablemente su antigüedad solo hace que se agriete el papel, incluso más cuando intenta limpiarla, así que la maneja con más sutileza para no romperla y apenas logra visualizar ciertas letras:

"Durante mi última estadía en Osland; me di cuenta de lo salvaje que puede llegar a ser la humanidad con un soberano enfermo. Todas estas cartas que he estado enviando a la doncella de este valiente guerrero, solían contar los males que aquí he vivido, solo con la grata esperanza de volverte a ver y compartir de un bello atardecer con unas tazas de café, así pues, le supliqué a el Rey Hashlen volver a S….. …..………..….. con la ……..…. . .. …….. que esperábamos, y cumplir con mis deberes como parte del ejército, lamentablemente al volver … ….. …… .. … Con la muerte del ……. .. …. ….. con .. ……… ……….. ……. …. y así nuestro cometido no consiguió cumplirse como lo esperábamos, de igual manera logramos convencer a varios eruditos que se desplazaron en todos los continentes para …… …….. …….. ……. Sin más que decir, me despido así por los momentos, esperando con muchas ansias nuestro pronto encuentro. Con amor, Charles".

Guarda las cartas de nuevo en el cajón y con algo de nostalgia hacia estos difuntos señores, olvida el saqueo que estaba a punto de hacer y ahora se dispone a enterrar los cadáveres de las personas nobles que estaban dispuestos a ayudarle, de alguna manera leer estas cartas le despertaron una empatía muy grande, y lo menos que podía hacer era recoger sus cuerpos y enterrarlos de una forma digna, en vez de irse y dejarlos ahí como comida fresca, para los cuervos.

Sherek sale de la casa y con algo de asqueo mueve el cadáver de Charles hacia la parte de atrás de la casa junto con el brazo que había quedado de la señora, su difunta esposa, y cava unas dos pequeñas tumbas donde les entierra con una pala que estaba por los alrededores. Les rinde unos minutos de silencio y entiende que lo menos que puede hacer es plantarles flores a las tumbas, sin embargo vuelve a subir a la habitación, recoge el cajón junto a las cartas, y las cubre bien para que la tierra o lluvia no las arruinen, y las entierra junto a Charles, una vez hecho esto, siente paz consigo mismo y continúa su camino.

Recorre en búsqueda del sitio donde había colocado la flor roja el día anterior y nota que la flor permanece completamente intacta, esto le extraña muchísimo.

Decide que la debe revisar un poco, la huele, la prueba y la toca, pero nada le llama la atención, solo su color rojo característico. Vuelve a reflexionar sobre estas flores pero mantiene su incredulidad, y termina deduciendo que el desastre paso por el descuido del anciano con las minas, se siente algo mal por no haber insistido un poco más con sus advertencias. Sale de esta propiedad y vuelve a los bosques en los que pasa largas horas intentando buscar algún camino de tierra para llegar a un sitio donde pueda encontrar refugio; si no lo consigue, no le quedaría más remedio que volver a esa casa, durante todo su trayecto solo ve árboles, follaje y ramas en un denso bosque que parece nunca acabar. Pasan las horas y ve al cielo mientras piensa en querer olvidar las horribles imágenes que pasaban por su cabeza, recordando todo lo de la noche anterior, sigue caminando y le llama la atención un cumulo de flores moradas, naranjas y rojas que bellas, frescas e intactas, crecen en la maleza, al parecer por estos lados no se despedazan las flores. La reciente experiencia le crea a Sherek algo de miedo, pero aun así, en este largo camino lo único que puede generar y dar algo de emoción e intriga son estas flores "mágicas" que le empiezan a despertar cada vez más una enorme curiosidad. Así que se decide con algo de temor recoger unas cuantas, una vez más, ahora lleva una roja, una naranja junto con dos moradas y las coloca todas en un costal que tomo de la casa de los ancianos para seguir con su incierto recorrido. Al pasar otro par de horas nota que poco a poco la noche se aproxima y sin más remedio intenta improvisar un campamento con los pocos materiales que lleva y varias hojas de gran tamaño que se encuentran cerca; las cuales le sirven para cubrirle en caso de que lloviese. Empieza a preparar todo para construir una especie de guarida extraña con estas hojas, palos y ramas mientras se da cuenta de que está recordando ciertas técnicas de supervivencia que le ayudan a construir todo con mayor facilidad, en pocos minutos logra establecer eficazmente todo para poder descansar esta noche y se le ocurre plantar una flor morada a unos pocos metros de su campamento para ver qué pasaba, luego intenta cazar algo para comer con algunas trampas improvisadas junto a algunas piedras, ramas y sogas, para su suerte no tarda más de diez minutos en caer una ardilla, la cual despelleja sin problemas y enseguida prende una fogata para comérsela, recuerda las provisiones que había robado de la casa de los ancianos: algo de sal y unas especias que le dan un muy buen sabor a esa ardilla, acompañada de un par de panes. Mientras degusta esta carne blanda, intenta hacer memoria de más cosas.

Capítulo 3

“¿Quiénes serían mis padres? ¿Aun vivirán?, ¿Habré vivido siempre en esa cabaña ¿Tendré pareja? ¿Y si está preocupada por mí? ¿Y si no soy de este continente?” Piensa en silencio.

Todas las preguntas se resumían en quien será, y por qué al despertar estaba en esas condiciones, pero sin lograr recordar nada, da por finalizada su gustosa cena y arregla su guarida para sentirse cómodo preparándose y así poder dormir de forma más placentera. Coloca su revólver y escopeta junto con el costal lleno de flores cerca de un costado por seguridad, de forma tal que en caso de alguna emergencia los tenga cerca. La noche es tranquila, ruidos de insectos y algo de brisa, junto a una extraña y silenciosa paz, esta vez logra conciliar el sueño con facilidad pero lamentablemente en la cabeza de Sherek había un caos. Tiene sueños con un extraño bosque que parecía sacado de una historia de terror.

De primeras se observan cadáveres empalados con lanzas por doquier, Sherek caminando hacia una casa muy parecida a la de los ancianos, pero esta, mantiene horribles condiciones, entre hierba muerta con árboles rojizos, gran cantidad de ramas desgastadas y rotas, nota además extrañas criaturas arrastrándose en el piso con forma de gusanos, pero totalmente llenos de ojos y algunas viseras que arrastran consigo, cuervos comiéndose entre sí, caballos y animales de pieles extrañas, algunas cocidas como si de parches de ropa se tratase y otras calcinadas, sombras veloces por todos lados, el cielo es de un tono rojizo y oscuro en el que sobrevuelan dragones que se queman los unos a los otros en este extraño complejo infernal. Cada vez Sherek se aproxima más a la casa, pero en uno de sus pasos tropieza con una rama que parece tener vida propia, la cual jala su tobillo logrando hacerlo caer en unas piedras que se asemejan a una brasa y recubren gran parte de todo el suelo del lugar, le hieren y queman un poco el rostro. Sin embargo Sherek logra levantarse con algo de dificultad, desenreda la rama, limpia su frente llena de cenizas algo ensangrentada y a pesar de todas estas cosas, Sherek no estaba confundido ni atemorizado a diferencia de su sueño anterior, en este iba con una gran valentía y una furia enorme.

Al llegar finalmente a la puerta ve que está labrada en materiales que nunca había visto, algo que parece ser una madera bastante oscura bien reforzada, una especie de metal rojizo en las bisagras acompañadas de pedazos de un extraño cristal verde. Da dos golpes esta puerta y grita:

- Abre Ocre, ¡llego tu fin!

En ese momento la puerta se rompe y sale una fuerte brisa desde adentro de la casa. Sherek entra con brusquedad y se dirige a una de las vitrinas de la casa donde desenvuelve una escopeta y carga varias municiones. Sube al piso de arriba y la madera de las escaleras cruje fuertemente, mientras va subiendo nota que todo está tirado en completo desastre por todos lados de la casa; platos, comida podrida, algunas ratas, vasijas quebradas, muchas telarañas, polvo y lo que parecieran ser cadáveres cubiertos por lonas, en las que cientos de gusanos se pasean.

Al terminar de subir, ignora todas las habitaciones de los costados, de las que se escuchan gritos de dolor, llantos y ruidos de cadenas; en algunas resuena su nombre.

Sherek! ¡Sherek, nooo! ¡SHEREEEK! ¡Regresa Sherek!

Unas de las puertas se abren de la nada bloqueando su camino e incitándole a regresar, pero Sherek las patea volviéndolas a cerrar, así pues, ignorando todo esto se dirige a la última habitación del fondo con bastante determinación. Allí rompe la puerta de una patada, sin titubear da dos disparos a un antiguo sillón que se encontraba en el medio de la habitación. En dicho sillón se encontraba sentado un anciano con túnica oscura que tras los disparos recibidos cae al instante esparciendo sangre por los alrededores, pero en su lecho de agonía, en el piso recita —La pasión no renunciará jamás en los maestros…

El Anciano cierra sus ojos y en ese instante, una brisa golpea y abre ferozmente las ventanas de la habitación dejando entrar a cientos de cuervos y murciélagos que parecieran querer atacar a Sherek. Él comienza a huir rápidamente de la casa, pero al bajar las escaleras, nota como en la entrada están ingresando todo tipo de criaturas horribles, mutaciones de sabuesos con lagartos, hombres pequeños con rostro de cerdo, esqueletos de cuervos y demás atrocidades, que una vez dentro solo intentan clavarse en el rostro de Sherek...

Logra defenderse con su escopeta de algunas criaturas, pero en un punto se queda sin municiones y la gran jauría de bestias cada vez está más y más cerca; es imposible volver a la habitación de dónde venía, ya que estaban saliendo demasiados murciélagos a la par de cuervos. Sherek decide saltar de la escalera, y lo logra con bastante agilidad para buscar escapar de todo esto, pero en el momento en el que cae, el suelo cruje y se rompe, junto a todas las bestias que intentaban atacarle, cae en un agujero enorme que pareciera ser una especie de portal, mientras Sherek va cayendo en este infinito vórtice oscuro, intentado aferrarse a la nada, cae al infinito con todas estas horribles criaturas y durante varios segundos solo escucha los chirridos de estas abominaciones, hasta que todas pasan de largo y en un punto el queda completamente estático, todo se aclara un poco y puede ver a su alrededor un infierno con infinidad de masacres, en las que están personas de todos los pueblos; son causadas por los hombres de túnica, además percibe mucha esclavitud, desastres naturales, suicidios en masa, guerras, violaciones, perversidades, muerte despiadadas, canibalismo y en general un mundo totalmente lleno de caos y agonía del cual tienen el mando los que pareciesen ser una especie de hombres con cuernos que visten ligeras prendas de cuero humano desde su pecho hasta su calzado, algunos cuentan con medallas hechas de ojos de muchas personas. Un hombre que parece ser el líder supremo está sentado en un trono de huesos y millones de personas se acercan a él, para que les alimente con sangre de cadáveres que tiene a un costado desde una especie de cáliz rojo.

Cae una gota de agua en la cara de Sherek que lo hace finalmente despertar. —¡Mierda! ¡Qué horrible todo esto! Al menos no duró tanto como el sueño que tuve la última vez, hubiese sido muy agonizante. En ese momento, despierto y somnoliento, mira la flor morada y siente algo de cólera. —Por esta basura seguramente tuve ese sueño.

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