Capítulo 3
Ya Carolina esta listísima para irse a trabajar. Yo mientras me muerdo las uñas por mi evidente nerviosísimo el día de hoy tendré la entrevista con el jefe de mi amiga el señor Jones. Mi cabeza da vueltas con tan criticas interrogantes de cómo me irá. Tarde más de tres meses para que se me diera esta oportunidad no puedo arruinarla.
Cancelo todo energía de negatividad, a si es que no puedo echarlo a perder le suplico a mi subconsciente. Me estoy arreglando para mi cita y pienso que me veo acorde a la ocasión, no obstante, musito ¿No estaré muy sexy? Rayos Carolina ya se ha ido no tengo quien le dé el visto bueno a mi atuendo.
Tomo unas gotas de valeriana no entiendo por qué siento tanto pánico por una simple entrevista no soy una mujer nerviosa y menos sumisa. Frunzo el ceño ante tal situación. Por el camino me pregunto con qué me saldrá ese señor ¿Estaré a la altura para el trabajo? Nunca he tenido un empleo formal ahora entiendo a mi madre cuando me decía que lo desconocido causa un poco de temor.
No quiero llegar tarde subo al camión para que me deje cerca del metro para llegar más rápido, esta cuidad se congestiona demasiado. Espero ser capaz de convencerlo de mis aptitudes y destrezas para quedarme con el puesto. Mi seguridad en este momento es de menos diez estoy aterrada.
Apenas hay tráfico en el periférico cuando salgo con dirección al metro para llegar al imponente edificio donde se ubica la empresa Prices. Como me gustaría tener coche para no hacer tanto trasbordo para trasladarme de un lugar a otro, así que los kilómetros pasarían volando.
Le doy vuelta a mi imaginación. Me dirijo a la sede de empresas Prices en México, ya que tiene su sede principal en Manhattan ciertamente me informó Carolina, es un enorme edificio al estilo americano con una fascinante arquitectura de aproximadamente diez pisos. No entiendo porque tantos pisos si es una empresa de publicidad me pregunto que más harán allí o si solo hacen campañas publicitarias.
En la recepción hay un letrero enorme con las palabras Empresas Prices, C.A en un discreto tono inquebrantable. Son las nueve de la mañana creo que llegue muy temprano la entrevista está pautada para las diez de la mañana, es tan intimidante este sitio no es ni la sombra de la cafetería donde trabajo por las tardes desde que salgo de la universidad. Me recibe una agradable mujer quien me lleva a una sala de espera hasta que sea el turno de entrevistarme.
Supongo que me hará la entrevista alguien de recursos humanos no creo que el señor Jones personalmente me entreviste con lo grande de esta edificación seguro tiene muchos compromisos debe ser un hombre muy ocupado, hasta me lo imagino viejo de unos cuarenta y tantos años algo así como mi papá.
Todo el lugar se ve impecable no sé si encaje aquí, con razón Carolina es tan formal y se preocupa tanto porque su uniforme luzca prolijo este lugar si va con ella. Sigo esperando tímidamente con lo impaciente que soy el cerebro me da vueltas siento que voy a vomitar. Miro mi ropa y no se ve tan elegante como los trajes que lucen los empleados de la empresa frunzo el ceño ante mi desatino, sin embargo, pienso que hice un esfuerzo por lucir a la altura. Se aproxima la misma señorita quien me recibió en la entrada y me dice:
—Señorita llene esta planilla y en unos minutos paso por usted—me sonríe apaciblemente mientras lleno el formulario.
Me entrega un pase de seguridad donde específica que soy visitante. Tanto formalismo abruma levanto una ceja y desentono completamente ante tal protocolo. Busco de relajarme mientras espero, musito para mí que no pasa nada y que todo va estar muy bien. Dándome yo misma ánimos para avanzar.
Se me acerca nuevamente y me conduce hasta los ascensores miro a los vigilantes y a los intendentes quienes se ven más elegantes que yo. Sonrío igual sigo avanzando con la frente en algo mientras veo mi ropita que compre en un tianguis en el mercado.
El ascensor nos conduce hasta el último piso; no entiendo pensé que iríamos a Recursos Humanos vi que quedaba en el piso seis. Las puertas se abren y entramos a un gran vestíbulo ya estoy mareada en este enorme edificio para una simple cita de trabajo. La mujer me dice:
—Señorita puede esperar aquí por favor—me señala una zona de asientos con piel color marfil.
Volteo y detrás de donde estoy sentada hay una gran sala de juntas con paredes de vidrios ahumados no puedo distinguir lo que hay dentro. Entro nuevamente en pánico y me quedo petrificada ¿Sera allí donde me entrevistarán? Es tan intimidante esta situación me provoca salir corriendo.
Sentada empiezo a ver mi celular y percibo que hay zona de wifi y es totalmente gratis en la recepción de ese piso está la clave del wifi escrito de forma visible. Me conecto con dicha contraseña para no gastar el crédito de mi celular por lo que apago los datos enseguida.
Desconozco hasta los momentos quien por fin me va a entrevistar. No sé si será hombre o mujer es tan frustrante estar a la intemperie. El vaivén me mortifica estoy todavía muy ansiosa por lo que no paro de moverme. Nunca he tenido una entrevista cara a cara con un entrevistador serio.
Los dos empleos que he tenido solo han sido de paso miro el anuncio en la pared llego y me contratan sin tanto protocolo y pose. Me levanto y me arrimo hasta un gran ventanal donde se puede ver la maravillosa vista de la ciudad de México desde las alturas. Me quedo quieta por un instante al contemplar la ciudad.
Al rato me vuelve otra vez la inconformidad al cuerpo farfullo interiormente que me gusta más el anonimato para pasar desapercibida por eso estudio educación así no estoy expuesta a tanta rectitud. Soy una chica sencilla a pesar de todo, suspiro buscando controlar mis nervios. Ingresa nuevamente la recepcionista y me indica:
—Señorita Indira, venga conmigo.
—Está bien—le digo y me dejo guiar por ella. Ingreso a una cómoda oficina y tomo asiento.
— ¿Le ofrezco un café o algo de beber?
—No muchas gracias—rechazo su oferta. Estoy que me halo los cabellos de los nervios.
—El señor Michael Jones la atenderá en breve cuando salga de la junta.
Me asombro el mismo señor Jones me entrevistará, entonces Carolina tenía razón y yo dudando. Ahora si el ímpetu se multiplica en mí y el pánico crece en mayor escala ¡Santa Cachucha! Exclamo interiormente. Trato de esperar pacientemente, pero la ansiedad hace meollo en mí.
Sigo distraída preguntándome ¿Qué hago aquí? ¿Quizás puedo salir corriendo? Miro de reojo a la sala de juntas y percibo que la puerta de abre y salen varios señores todos emperifollados, estrechan sus manos y la mayoría se dirige hasta el ascensor veo que uno de ellos se aleja, pero no puedo verlo muy bien.
—Señorita, Indira Linares—me dice un hombre apuesto, alto, con aspecto bronceado y rubio hace juego con el lugar ¡Madre mía! He quedado con el ojo cuadrado.
—Si—balbuceo.
Casi me caigo de bruces menos mal que estoy sentada sino hubiese sido inevitable no caer al suelo, es muy joven muy atractivo ¡Dios Mío! Está buenísimo, viste elegantemente un traje de marca parece de revista no se mucho de moda, pero me atrevería decir que un modelo Dior o Dolce & Gabbana.
Sus ojos verdes me miraban detalladamente estoy pasmada no sé qué decir y para que yo me quede muda, el impacto fue brutal. Necesito unos minutos para que mi alma vuelva al cuerpo y pueda juntar verbo, sujeto y predicado en una oración.
—Mi Nombres es Michael Jones soy el gerente principal de esta empresa. Deje hablarle un poco de la compañía…
Me callo y disimulo oírlo cuando realmente mi mente se elevó a una dimensión desconocida, tiene como unos treinta y pocos años de edad es muy atractivo mientras habla veo sus labios y se me antoja besarlo enseguida. Una vez que culmina con el preámbulo me da su mano ambos nos saludamos formalmente.
Cuando rocé sus dedos sentí un profundo y excitante escalofrío recorrer por todo mi cuerpo. Parpadeo rápidamente y mi corazón late a toda velocidad como queriendo salir de mi pecho. Llega a mi mente un atrevido pensamiento sonrío con mucha ligereza para no despertar sospecha.
—Carolina me hablo de ti Indira. Quiero que seas parte del personal de una campaña muy importante que está por lanzar una marca comercial necesitamos mucho personal para que todo salga acorde a la planeación. Puedes trabajar en la promoción y también ayudarles a las jóvenes de protocolo.
—Si perfecto ¿Eso quiere decir que estoy contratada? —le pregunto sin filtro.
—Exactamente—me sonríe mientras me mira cautelosamente.
—Háblame un poco de ti ¿Qué estudias? ¿En qué trabajabas antes?
—Estudio Educación Integral estoy en el cuarto semestre de la carrera. Antes trabajaba en una cafetería medio tiempo para cubrir los gastos de mis estudios.
— ¿Cómo cubrir tus gastos? ¿Con quién vives? —se mete en un plano más personal.
—Si vivo con una compañera de piso de forma independiente. Trabajaba en la cafetería medio tiempo para no descuidar la escuela. Pero el sueldo que me pagaban apenas me alcanzaba para sobrevivir—le explico tomando un poco más confianza ya mis nervios se habían disipado un poco.
—Prefecto Indira—su voz es cálida y me parece un sujeto muy jovial su expresión firme le otorga un aire de distinción.
Al fin más calmada me proyecto a mirar todo el espacio de su oficina es extremadamente enorme casi del tamaño del departamento de vecindad que comparto con Carolina. Las blancas paredes me hacen sentir como en el cielo rodeada de nubes. Cada detalle en su decoración fue echo a la perfección y sobretodo con mucha sobriedad. Todo en contexto resulta completamente impresionante.
—Muy bonitos los cuadros—digo sin medir mis palabras quizás me extralimite—perdón señor—afirmo.
—No te preocupes Indira. Si los trae de mi país.
— ¿De qué parte de Estados Unidos es?
— ¿Cómo sabes que soy de los Estados Unidos?
—Este… lo leí por ahí—trágame tierra creo que metí la pata con semejante indiscreción.
—Soy de oriundo de Chicago. Pero mi residencia está en Houston.
—Fíjese mi madre vive allá en el gabacho desde hace algunos años.
— ¿Gabacho? —sonríe su sonrisa se dibuja armoniosamente en su rostro.
—El otro lado. El norte—ya no se ni lo que digo los nervios vuelven hacer estragos en mí.
Me ruborizo ante mi intromisión su oficina es muy fría a pesar de verse impresionante creo que le falta sabor y colorido. Lo miro y creo que estoy viendo la viva imagen de un efebo o de un protagonista de novela su porte y distintiva elegancia me hacen estremecer. Agacho la mirada por la conducta indebida que está tornando en mi mente. Me pongo roja de tanto dejar fluir mi imaginación espero que el señor Jones no se dé cuenta.
— ¿Te pasa algo Indira? —es un hombre muy formal, a pesar de todo eso me llena de mucha confianza. Pero creo que es muy intuitivo por lo que desprende una sonrisa.
—No señor. Entonces mañana vengo ¿A qué hora?
—Ah sí. Volviendo al tema laboral, efectivamente estas contratada. Ya llamo a Rebecca para que te lleve a Recursos Humanos allí te darán la información del horario, el uniforme y todo lo que necesitas para iniciar con nuestra empresa.
—Excelente—Creo que se apiado de mi amiga Carolina porque me hizo la entrevista personalmente y hasta me contrato eso me lleno de mucho entusiasmo.
—Espera estás en tu casa—lo dice sonriente expresando confianza—hasta luego voy nuevamente a una junta. Espero a la chica que me indico para que me haga el recorrido por las instalaciones.
Se va sonriéndome al darme cuenta sonrío de la misma forma mis mejillas se anchan de tanto reír creo que la felicidad de apodero de mí en ese preciso instante. Vuelvo a mi realidad y me lleno de júbilo ya no tendré problemas económicos y llegaré tranquila a fin de mes. Con este horario me podre graduar libremente en la universidad, miro hacia arriba dando gracias al universo por el favor concedido. Me quedo al mismo tiempo boquiabierta con la humildad de este hombre quien se tomó un tiempo de su apretada agenda de trabajo para concederme esta valiosa entrevista.