Capítulo 2
Cuando una pareja tiende a convivir durante años, la rutina se convierte en una pesadilla, y por esa razón Márcus y Roussy decidieron hacer un gran cambio en sus vidas. Ambos solían viajar a lugares muy extravagantes, donde pudieran escalar montañas, correr tras aventuras nuevas, y nadar río abajo. Cuando algún morador les decía que tal cosa era peligrosa, más ganas de romper un límite tenían, con tal de superarse a sí mismos.
El año pasado, luego de trabajar mucho, lograron viajar a África. Donde silenciosamente entraron a una zona donde había miles de carteles exclamando peligro, deseando ser perseguidos por un felino muy grande, literalmente muy grande. Por más que su amor fue tan leal durante años, el aburrimiento era más abrumador cada día, las aventuras ya no satisfacían sus necesidades, incluyendo sus relaciones íntimas, siendo de esas personas con mentalidades abiertas. Ya no había aventura alguna que consumiera sus deseos compulsivos, tales como la adicción al riesgo y demás. Juntos, durante una terapia de parejas, decidieron contar el vacío que sentían, debido a que cumplieron todos sus sueños. En cuanto al terapeuta, solo se dignó en hacer una sola pregunta, dejándoles en duda en si en verdad cumplieron todos sus objetivos.
La pareja estuvo en busca durante meses aquel supuesto objetivo que nunca tuvieron en cuenta, el cual les provocaba demasiado estrés, ya que sería el primer caso de pelea matrimonial. Siempre estuvieron de acuerdo el uno con el otro, apoyándose siempre hombro a hombro, ya sea en situaciones buenas así también en las malas. Una pareja bastante ejemplar podríamos decir, aunque era previsto que tarde o temprano los problemas comenzarían entre si, dudas aquí y dudas por allá. Como si estuvieran perdidos en sus propias vidas y no supieran cómo seguir.
Luego de varios días, tuvieron que asistir a una fiesta, donde habían muchos niños de parte de sus familiares, ambos estuvieron alrededor de varios. No se sentían cómodos con tener comunicación con aquellos adultos que decían ser sus padres, tíos, hermanos y etc. Así que prácticamente se encargaron de divertir a los niños, lo cual esto les despertó aquel deseo que tanto buscaban. Ambos decidieron concebir a un niño de su sangre, por más que lo han intentado varias veces, no resultaba. Debido a que ambos no podían reproducirse a consecuencia de sus aventuras peligrosas, por tal motivo, optaron por intentar adoptar, ya que no eran capaces de rendirse fácilmente. Vueltas de aquí allá en busca de algún orfanato, y a donde siempre llegaban, no había ningún niño que cumpliera con sus expectativas. Bastante selectivos se volvieron, por razones obvias, tenían una gran herencia que dejar, y eso en manos equivocadas, podría causar el fin de sus carreras.
Mientras viajaban de estados a capitales, de provincias a localidades, intentaban por sus propios medios concebir. Aun sabiendo que por causa de sus enfermedades no podrían, no bajaban los brazos. Típico, ni un cartel anunciando peligro podía detenerlos. Un día en especial, donde ambos festejaban su aniversario a solas. Tomaron el coche y dieron un pequeño paseo, en busca de algún restaurante donde pudieran cenar aquello que nunca en sus vidas probaron. Luego, una vez que cenaron, fueron en busca de algún motel, donde pudieran estar cómodos. Pero mientras viajaban, fueron interceptados por una banda de criminales, dejando así inconsciente a Márcus, mientras que Roussy estaba muy nerviosa llamando a todos los hospitales que tenían cerca, para que fuesen atendidos rápidamente.
En cuestión de minutos llegaron dos ambulancias, donde separaron a la pareja y cada uno fue a un hospital diferente. Todo esto fue posible ya que contaban con demasiado dinero, no se trataba de personas ordinarias, por esa razón fueron tratados con demasiada rapidez e importancia. Al día siguiente estaban lo más bien, sin embargo, Márcus debía mantenerse en cama, aun estando en plena salud. A lo cual Roussy tuvo que viajar a donde él, para hacerle aquella compañía como la pareja que son. Una noche, en la que Márcus dormía por causa de un sedante, ya que quería irse lo más pronto, Roussy decidió darse un paseo por el hospital, para poder distraerse un buen rato. Ya que en su cabeza la tenía bastante abrumada, el hecho de que aún no podían adoptar ni concebir a un niño. Cuando en pleno pasillo, mientras ella se pedía un aperitivo en la entrada superior, entraban dos doctores y tres enfermeras, corriendo detrás de una camilla donde estaba postrada una bella adolescente. La cual estaba en pleno proceso de parto, a los gritos, pidiendo ayuda.
En cuanto Roussy vio todo lo sucedido, automáticamente tomó la mano de la chica, decidió hacerle compañía durante todo el parto. La chica, mientras descansaba de todo el esfuerzo que hizo para parir a su bebé, le agradeció la compañía, ya que estaba sola en el mundo y no tenía a ningún familiar que pudiese acompañarle en esa situación. Cuando los doctores entraron a las corridas, para sacar a Roussy y atender privadamente a la niña. Una de las enfermeras le solicitó que cuidase del niño, hasta que pudieran atender a su madre. Mientras Roussy empezaba a crear ese lazo materno con el bebé, uno de los doctores se le acercó, y le dio una mala noticia.
La adolescente falleció por causas del parto, según el informe que le mostraron, sufrió una hemorragia interna mientras hacía fuerza para parir. Según el doctor, sus últimas palabras fueron que dieran en adopción a Iloy, a aquella mujer que le acompañó. Una sorpresa enorme para Roussy, sin embargo, no rechazaría semejante oportunidad, ya que anteriormente, había creado un lazo maternal con el niño. Luego de firmar papeles de adopción y etc, se dirigió junto a Márcus, el cual despertó apenas oyó el llanto.
Un nuevo integrante en sus vidas, el cual les cambiaría por completo todos sus sueños y proyectos en adelante. Creando de esta manera, una nueva relación familiar, reavivando su satisfacción. Pero aún nada estaba listo, tenían por delante en el hospital, muchos papeles que firmar, por la adopción y por la salida de Márcus. Así que una enfermera, la cual no habían visto nunca, les solicitó a Roussy que le acompañase a una sala privada, para conversar sobre el cuidado del niño, además de tener información sobre la vida de la adolescente. Mientras que Márcus, fue sedado y obligatoriamente transportado a un quirófano.
Iloy terminó en manos de una enfermera, la cual no tenía intenciones de devolverlo junto a sus padres adoptivos, ni tampoco registrarlo en un acta de nacimiento. Por lo tanto, para el hospital, nunca existió un tal Iloy, ni tampoco existen registros de algún nacimiento de aquel día. En cuanto a las noticias de aquella noche, se dejó estimado que hubo dos muertes. La primera fue una señorita rubia de ojos cafés, llamada Roussy. La segunda, un hombre de rasgo oriental y ojos verdes, llamado Márcus. Al cuerpo masculino, se declaró que falleció por causas graves de hemorragia cerebral, debido a que recientemente fue expuesto a un asalto. Según los médicos, contaba con una tarjeta que declaraba que era voluntario para donación de órganos. En cuanto al cuerpo femenino, se la encontró en una sala privada, colgada con una soga que arrancaron de una de las máquinas para medir el signo vital. La manera en como se la encontró, sugirió que fue un suicidio, por lo tanto, la investigación no prosiguió a continuar.
Luego de años, se declaró en bancarrota el hospital, debido a que fueron acusados por homicidio. A través de informes secretos, fueron expuestos por un anónimo que decía ser víctima de secuestro, el día que nació allí. A medida que cada personal que trabajaba en aquel hospital, era atrapado por la ley, confesaban que el dueño de tal, los obligaba a firmar sentencia de muerte a cada uno de sus pacientes, para vender órganos al mercado negro y a los niños como esclavos. Debido a la gravedad del asunto, cada una de estas personas, fueron sentenciadas de por vida. Con respecto al anónimo, nunca más se supo de él.
Capítulo 3
Él simplemente corría, desesperado, escapando de algo que supuestamente lo perseguía. Un amigo leal queriendo evitar su realidad, esperando la mano de alguien para ser salvado. No había manera de entender el porqué lo hacía, incluso aunque sea yo quien lo persiguiera. Nada lo detenía, sólo pretendía obtener su objetivo mirando hacia adelante, sabiendo perfectamente hacia dónde se dirigía. Queriendo ayudar tome por objetivo alcanzarlo cueste lo que cueste. No hay razón para dejarlo correr a solas, de algo escapaba y no quería dejarlo solo en ese tormento.
Corría y corría, hacia adelante, a la derecha y a la izquierda, de arriba a abajo, dando vueltas dentro de un laberinto tridimensional. Ni las paredes parecían entender la razón, por más que fueran las más confidentes. Aunque suene ilógico, ellas lo acompañaban, sabían incluso mucho más de lo que yo sé de él. Sin embargo, ahí estaba yo, corriendo tras él, esperando alcanzarlo algún día, y de alguna manera, poder entenderlo. Me esforzaba.. Lo intentaba.. Quería tomar su mano y acompañarlo, pero él siempre avanzaba.
Aun sabiendo que él quería estar solo, no podía abandonarlo y dejarlo a merced de sus pensamientos. Eso le hacía daño, por más que a veces sonreía, no era realmente él. He sido testigo de cómo sus padres lo rechazaban por llorar arrodillado ante la vida, por no tener la fuerza para afrontarlo como hombre. Lo juzgaban, le exigían, pero ninguno le enseñaba. No pretendan solo decirle que está mal llorar, o que parece un cobarde, eso no hará que se sienta mejor. No fue lo que él sentía cuando le decían eso, él solo se convencía cada vez más, de que no servía.
Luego de correr tras él, tratando de alcanzarlo, terminé perdiéndolo. Creí que llegaría a tiempo, pero las circunstancias no me lo permitieron. Imagine que algún día lo entendería y lo aceptaría, a decir verdad, estaba en lo cierto. Soy yo quien escapa ahora mismo, corriendo sin cesar, con la intención de no ser alcanzada por nadie.
A diferencia de mi padre, las paredes no me hablaban, cada vez más rechazada me sentía, porque no había nadie quien me enseñara a vivir la realidad, ya que me lo han arrebatado con sus palabras. Hoy la vida está detrás de mí, queriendo cobrar algo que nunca pedí, pero no me molesta, porque de alguna manera, siento que me estoy acercando a él.