Capítulo 2
Al quedarme sola, me arrepiento de haberme ofrecido a ir, pero es que se suponía iría sola, para distraerme saco mi celular y me meto a una app para ver las últimas noticias, lo oigo entrar al auto, mientras me dice, ¿Que tal la conversación? Confundida no digo ni hago nada, lo veo asomarse a mi celular, ¿De que hablas? Le digo mientras guardo mi celular, vamos no te hagas la inocente conmigo, me dirás qué no tienes ningún galán, me dice con burla, perpleja de lo que acabo de oír, le contesto efusivamente ¡Claro que no! El mujeriego aquí eres tú.
La verdad es que Daniel tenía una fama de mujeriego, ahora vivía con Grace y su bebé de unos pocos meses, ellos llevaban varios años de novios pero un tiempo se separaron porque ella le descubrió una infedilidad, y antes de embarazarla, desfiló a varias mujeres en la casa de sus papás o reuniones y fiestas, nunca se sabía quién sería la que llevaría, era confuso y algo incómodo.
Ya he cambiado, ese Daniel ya no existe, ahora es diferente, tengo familia, debo comportarme, me dice con seriedad, ¡Claro! Contestó secamente, ¿No me crees? Me dice viendo me, yo me limito al ver al frente, aún estacionados en la tienda, ¡Ya se! Te muestro mi celular y tu me muestras el tuyo, así comprábamos los dos que no hacemos nada malo, debe ser una broma, le digo con una gran risa, yo como para que quiero ver tu celular, si tú estás con alguien más no me interesa, además ni tú hermano me ve el celular, que te hace pensar que está bien que lo hagas tú, siento sus ojos clavados en mi, específicamente en mis labios, y me hace poner algo nerviosa, pero no hago nada, solo le sostengo la mirada, esperando una respuesta.
Sacude la cabeza y saca una caja de su bolsa de pantalón, ¿Quieres uno? Es una cajetilla de cigarros, sorprendida le digo, no ya no fumo, veo como saca uno se lo pone en sus labios y lo enciende, da una pequeña bocanada y me lo acerca a mi boca, nuevamente me quedo sin hacer nada, y es que es un pésimo hábito que tengo, siempre tardo en reaccionar ante las situaciones que me ponen nerviosa, me alejo y le digo ¡No! Ya lo he dejado, vámonos ya, pero el aún insiste y me dice vamos para recordar viejos tiempos, en donde siempre salíamos a fumar solo los dos, pongo los ojos en blanco, acerco mi boca y le doy una pequeña bocanada, pero en el momento que siento entrar el humo por mi pecho, me provoca toser, lo ves ya no fumo, ya no se hacerlo, sonríe complacido, inhala profundamente del cigarro y lo hace toser, y después lo tira por la ventana, en realidad yo también lo he dejado me dice aún tosiendo. Entonces para que los has comprado, le digo confundida, solo quería probarte, enciende el auto y nos vamos, yo no sé que decir, no se a que se refiere, ¿Probar que? ¿Que le hice caso como un títere? ¿Que no es verdad que ya no fumo? ¿O sería que? No, no puede ser, ¿Quería probar mis labios? Cada que me invaden estos pensamientos me siento de lo peor, no debería pensar ese tipo de cosas el es mi cuñado y yo siempre mal interpreto las cosas, seguro el creería que estoy loca por pensar que el tiene otros pensamientos hacia mi.
Al llegar a la casa de mis suegros, antes de bajar del auto, abre una cerveza y me dice, ten enjuagate la boca, para que te quites el sabor del cigarro, nuevamente como un títere hago lo que dice y ya estoy dispuesta a bajar, pero me detiene tomando mi brazo, espera déjame hacerlo también, le devuelvo la cerveza, pero aún no me suelta el brazo, cruzamos miradas y siento como si se detuviera el tiempo, y ahí está de nuevo siento que me ve los labios, no puedo evitar hacer lo mismo y veo los suyos, siento como me empiezan a sudar las manos y a la vez siento que el se acerca a mi, quiero irme, necesito irme, rompo el silencio, y le digo entremos ya.
Después de seguir un rato más en la reunión, beber, reír y convivir, le digo a Eduardo que es hora de ir a casa, es tarde ya para las niñas, al llegar a casa y hacer la rutina de siempre, acostar a las niñas, hacer mi rutina de limpieza facial, llega Eduardo me da un abrazo y un beso en la mejilla, me siento un poco mal por lo sucedido con su hermano, no ha pasado nada pero se que está mal tener esos pensamientos.
Ya en la cama, cuando me dispongo a acostar a dormir, escuchó vibrar mi celular, tengo un mensaje de Daniel [No te despediste de mi]
Capítulo 3
Leo varias veces el mensaje, quiero sacar de mi cabeza esos pensamientos poco sanos entre el y yo, pero este tipo de cosas son las que me hacen sospechar que esto no es normal, no soy una persona confiada, cuando era estudiante, los amigos hombres que tuve, siempre buscaban algo más, aún cuando yo los veía como grandes amigos, al final terminaban confesando que sentían cosas por mi, no siempre amorosas, algunas veces solo querían sexo, al contrario de lo que varias personas piensan, que ser atractiva para muchos y te sigan, es genial, la verdad no lo es, es molesto, incómodo, agotador. Justo cuando crees que puedes estar con el sexo opuesto de una forma amigable, !Pum! Empiezan a verte de esa forma diferente, lujuriosa, pocas veces con amor.
Cansada por el día, con los ojos pesados ya por el sueño inmenso que siento, bloqueo el celular y prefiero no contestar, y me dispongo a dormir.
La semana transcurrió rápido, tengo mis actividades cotidianas, llevar a las niñas a la escuela, tareas de la casa, desde la pandemia a causa por el COVID, no he vuelto a trabajar, Eduardo es el que se encarga de los gastos, y por el momento no tengo planes de trabajar en algo formal, la pandemia nos cambió a todos, yo tuve fuertes episodios de depresión, Eduardo y yo estuvimos a punto de separarnos, me embarace por segunda vez y decidimos continuar, aún me dolían las razones por las que estuvimos a punto de separarnos, pero habíamos decidió seguir adelante, un viernes por la tarde noche, normalmente tengo más tranquilo este día, estoy dispuesta a ver la televisión, cuando de pronto vibra mi celular, veo la pantalla y ahí está o tra vez el, la vez pasada lo había ignorado y así había quedado hasta hoy.
Daniel: ¡Hola! Quiero preguntarte algo
Nina: ¿Que necesitas?
Daniel: ¿Esta Eduardo contigo?
Nina: No, aún no llega
Daniel: No se cómo decirte pero desde hace tiempo tengo una duda que me han dejado algunas personas
Nina: ¿Quienes? ¿Que duda?
Esta vez no responde rápido, ¿De que habla? Estoy muy intrigada, me quedo inmóvil esperando una respuesta, pero pasan minutos y nada. Leo nuevamente la conversación, y voy más arriba la última conversación que tuvimos fue a principios de mes, en donde me preguntaba que iba hacer para mi cumpleaños, estaba próximo, ahora solo faltaba una semana, esto había sido antes de la reunión, el y yo a veces hablábamos para responder cosas que publicamos, o cuando necesitaba a Eduardo y no le respondía, en esa ocasión yo le había contestado que solo iría a comer en familia y eso era todo, la conversaciones siempre eran planas. No aguanto más y le mando un signo de interrogación para saber que es lo que quiere.
Daniel: no me tomes a mal es solo que hay personas que me han dicho que parece que te gustó
Leo y leo el mensaje con los ojos muy abiertos, esperando que lo haya imaginado, pero no, ahí está escrito, te gustó.
Daniel: ¿Es verdad? No le diré a nadie si lo es
Nina: ¿Que personas te han dicho?
Daniel: unas personas
Nina: dime los nombres
Daniel: no vas a responder la pregunta
Nina: ¡No!
Vaya tipo, ¿Que carajo le pasa? Pienso ya algo tensa y cuando esto pasa, es como si me dieran cuerda y no pudiera callarme o en este caso escribir.
Nina: yo creo que más bien es al revés, y en realidad soy yo la que te gusta
Espero que me conteste con una risa con un no, o que ya no conteste, pero me sorprende aún más su respuesta
Daniel: tienes razón, yo creo eso debe ser
Nina: lo sabía, contestó rápidamente, sin siquiera pensar en que lo estoy plasmando y no solo es mi pensamiento
Daniel: ¿De verdad? ¿Ya lo sabías? Y porque no aceptas que yo a ti también
Nina: poque no me gustas, "esas personas" te mintieron
Daniel: me observas mucho, muchas veces siento tu mirada, y la otra noche se que tú también querías
Nina: ¿Querer que? ¿De que hablas?
Daniel: no te hagas, vi como me veías los labios, acepta que te gustó aunque sea un poco
Nina: pero eso quiza sea normal, Eduardo y tú tienen mucho parecido, tal vez sea un poco pero solo porque se parecen, tu primero me viste los labios, lo haces todo el tiempo
Daniel: yo acepte que me gustas, y lo hago porque quiero besarte, esa noche casi lo hago
Siento mi respiración más rápida, y no me puedo estar quieta en el sillón, ya no solo es mi cabeza, los pensamientos que me invadían son reales, es cansado siempre está historia, había creído todo pero nunca que el hermano de mi esposo me dijera que le gustó.
Nina: tal vez sea verdad y me gustes, ni si quiera me doy cuenta que te observo, seré más cuidadosa, pero eres el hermano de Eduardo, sabía que eras mujeriego, pero esto es otro nivel, además dijiste que ya habías cambiado
Daniel: ya no tengo a nadie, solo estoy con Grace, pero ya no puedo ocultar que me gustas, pero olvida lo que dije, borra está conversación.
Hago lo que dice, Eduardo jamás revisa mi celular pero si hubiera algún accidente y viera esto, sería un desastre total, pero ahora ya no puedo sacar de mi mente que le gustó, y entonces ¿El también me gusta?
Tan enferma estoy, como para que me guste el hermano de mi esposo ¡Dios! Para que respondía, cuando dejo de escribir debí dejarlo así.