Capítulo 3
Norah agarró la mano de Juliana. Su expresión se iluminó con una sonrisa, como si ignorara los duros comentarios de Sharon.
"Parece que tienes un poco de tos. Estoy segura de que una sopa te ayudará a recuperarte. Le daré la receta al mayordomo más tarde".
Juliana siempre había apreciado su docilidad y sensatez, así que respondió calurosamente:
"Eres un ángel, Norah. No me estoy haciendo más joven y mi salud ha ido empeorando con la edad. Querida, tú eres la única que muestra tanta preocupación por mi bienestar".
Al verse ignorada, Sharon palideció.
"Oh, vamos", resopló. "¡Deja de fingir! Ahora que ya firmaste el acuerdo de divorcio, no es necesario que sigas actuando. ¿De verdad crees que permanecer cerca de Juliana te otorgará el derecho de seguir beneficiándote de nuestra familia?".
Antes de que Norah pudiera responder, la anciana intervino:
"Ella ha sido amable con todos nosotros desde que formó parte de esta familia. Estuvo al lado de Derek durante su coma y lo cuidó diligentemente. Sin mencionar que siempre nos ha tratado a ti y a mí con respeto. ¿Por qué ahora eres tan desagradecida, después de todo lo que ha hecho por nuestra familia en estos años?".
"¡Juliana! Norah no es más que una bastarda de los Wilson. ¿Por qué la defiendes?". Sharon dio un pisotón.
Luego, se volvió hacia Norah.
"¿Dije algo malo? ¿Cómo merece esta bastarda ser la esposa de Derek? Si tú y tu esposo no hubieran insistido en que ella se casara con Derek, jamás la habría aprobado. Además, ha vivido de la fortuna de la familia Carter todo este tiempo. Es comprensible que nos trate con respeto. ¿Por qué haces que parezca como si hubiera hecho algo grandioso? Tampoco ha concebido en todos estos años. Quieres bisnietos, ¿no? Apuesto a que Derek se divorció de ella por ese motivo".
El rostro de Juliana se volvió severo.
"Sharon, cuida tus palabras. ¿Cómo puedes decir semejantes estupideces?".
Aunque estaba sorprendida por su severidad, Sharon replicó:
"Solo estoy exponiendo los hechos. Es una suerte que no haya concebido, ya que eso podría haber complicado el divorcio. Cualquier hijo suyo sería tan desagradable como ella".
Juliana estaba perturbada por las palabras de su nuera, pero se limitó a agarrar la mano de Norah para tranquilizarla.
"Ignórala, Norah. Es una mujer grosera y malhablada. Por favor, no te precipites con el asunto del divorcio. Mientras respire, solo te reconoceré a ti como la esposa de Derek. Mi esposo y yo te apreciamos muchísimo. No te preocupes por la reacción de mi nieto. Concéntrate en llevarte bien con él y sigan viviendo plenamente juntos".
Sharon se veía bastante frustrada.
"Juliana, ¿qué te pasa? ¿Por qué tú y tu esposo siempre defienden a Norah? ¡Maldita sea! Norah, lo mejor es que aceptes que tú y Derek terminaron".
Norah alzó los ojos llorosos hacia Juliana.
"Basta de tonterías, Sharon", espetó la anciana, manteniendo la compostura. "No tienes voz ni voto en el matrimonio de Derek. No opines sobre ese asunto, y déjame resaltar una vez más que prefiero a Norah. Si no puedes hablar debidamente, sal de mi vista. ¡Ahora!".
El rostro de Sharon se enrojeció de furia y vergüenza. Tuvo que apretar los labios con fuerza para reprimir cualquier otra objeción.
Juliana volvió a centrar su atención en Norah:
"¿Qué piensas?".
Norah se encontró con su mirada. Las lágrimas rodaban por sus mejillas mientras luchaba por hablar.
"Yo... Te agradezco mucho, Juliana. Pero hoy encontré a Madeline y Derek teniendo sexo en lo que solía ser nuestra cama. Además, la indiferencia de Derek me ha dado a entender que no tiene sentido continuar con este matrimonio".
El rostro de Juliana se volvió de un blanco fantasmal y sus rasgos se arrugaron por la preocupación.
"La culpa es de Derek". Luego, agarró firmemente sus manos para consolarla. "Has soportado mucho durante todo este tiempo".
Norah permaneció callada. Un breve silencio se apoderó de la sala de estar.
De repente, se escuchó la fuerte voz de Sharon.
"¿La puta de Madeline ha vuelto? ¡Maldición! Voy a salir, Juliana. ¡Tengo que hacer que esa puta pague!".
Sharon agarró rápidamente su bolso y salió corriendo.
Norah se secó las lágrimas y esbozó una sonrisa de alivio.
"Estoy bien, en serio".
Juliana tenía el corazón apesadumbrado.
"Bueno, no te presionaré más. Pero visítame cuando tengas tiempo. Solo tu compañía me basta".
Las lágrimas se acumularon en sus ojos. Realmente se había encariñado con Norah y reconocía su importancia en la recuperación de su nieto.
Norah secó tiernamente las lágrimas de la anciana, apreciando la genuina bondad que le había mostrado.
"Lo haré. Bueno, tengo que irme. Por favor, deberías pedir a la criada que le prepare la sopa".
Norah se marchó sin mirar atrás, sin darse cuenta de la resolución en los ojos de Juliana.
Esta se secó los ojos y le indicó al mayordomo:
"Haz que Derek y los demás vengan aquí mañana al mediodía".
"Entendido", contestó él.
Cuando Norah salió de la mansión de los Carter, el chófer de la familia se acercó a ella.
"Señora, ¿adónde le gustaría ir?".
Sus modales seguían siendo educados, ya que todavía la consideraba la esposa de Derek.
Pero una vez que firmó el documento de divorcio, Norah comprendió que había roto sus lazos con la familia Carter.
Al mirar su teléfono, descubrió que había un mensaje nuevo.
Era de Joanna Andrews, su amiga.
"Norah, ¿estás disponible esta noche para acompañarme al club Glamour? Madeline ha regresado, así que Derek le organizará una fiesta de bienvenida. ¡Va a ser todo un espectáculo! Tenemos que hacer sentir nuestra presencia".
Norah le dio una respuesta breve.
"Cuenta conmigo".
Joanna envió varios signos de interrogación. La rápida aceptación de su amiga la tomó con la guardia baja.
"Estoy oficialmente divorciada", explicó Norah. "De ahora en adelante, estaré sola".
Joanna no respondió nada por un momento, pero luego envió un mensaje emocionado con una ráfaga de signos de exclamación.
"Norah, ¡¿dónde estás ahora?! ¡¡¡Iré por ti inmediatamente!!! ¡¡¡Solo dame diez segundos para llegar!!!".
Divertida ante el entusiasmo de su amiga, Norah le envió una ubicación y le indicó al conductor:
"Por favor, lléveme al Edificio Splendor".
Era un lugar conocido en Glophia por ser un lujoso centro comercial, con marcas de primer nivel de todo el mundo.
Al llegar, Norah fue recibida calurosamente.
"Noelle, me alegro mucho de verte. ¿Viniste para entregar los bocetos de diseño?".
El lujoso vestidor estaba repleto de impresionantes vestidos de alta costura, cada uno adornado con brillantes diamantes que reflejaban la luz.
Aaron Harvey, el diseñador de alta costura de Asodence, se acercó teatralmente a ella y la tomó del brazo.
"Me duele cada vez que te veo así. ¿Por qué escondes tu hermoso rostro? Eres la flor más exquisita, así que deberías florecer con valentía".
Norah parpadeó.
"Estoy de acuerdo, Aaron. ¿Puedes ayudarme con un cambio de imagen?".
Aaron esperó que Norah le diera excusas, así que estaba a punto de continuar con la persuasión, pero entonces se quedó paralizado.
"¡Espera! Tú... Noelle, ¿de verdad quieres tener una transformación? ¡Oh, por Dios! Acudir a mí fue la mejor decisión de tu vida".
Dejando de lado el tema de los borradores de diseño, Aaron la llevó a la silla de maquillaje.
"Quédate quieta. Te aseguro que serás una mujer deslumbrante cuando deje que tu belleza natural y tu irresistible encanto hagan su magia".
Aaron observó el sencillo atuendo y el cabello despeinado de Norah. Luego, comenzó entusiasmadamente su transformación con una brocha de maquillaje en la mano.
Cuando Joanna llegó al lugar, todavía seguían maquillando a Norah.
Como conocía a Aaron, fue a saludarlo y se sentó en una cercana silla de maquillaje.
"Norah, te felicito por tu regreso oficial a una vida despreocupada. Como tu fiel seguidora, estoy lista y ansiosa por cumplir tus órdenes".