Capítulo 2

Ana Jones

—¿Qué haces aquí?— Coloco mi expresión de molestia

—Que bonita casualidad— Sonríe como si le hubiera alegrado el día —No sabia que la sexy chica vivía aquí. Vengo con los señores Jones.

Esto tiene que ser una broma, ¿y este hombre piensa quedarse en mi casa?

—Mi niña, que bueno que vienes ayudar a Will. El es el chico de intercambio. Le falta solo unos meses para graduarse.

¡NO! Por favor que yo no haya escuchado bien.

Me hago la tonta para no ponerme a pelear frente a mis padres y no dañar las vacaciones por las que vinieron.

Hago que le estrecho la mano para no verme como si ya lo conociera y él hace lo mismo, se queda mirándome con sus ojos café como si hubiera visto la cosa mas bella y yo Muriéndome de la rabia.

—Pasa.

Lo ayudo con la maleta y le indico donde están las habitaciones, me valgo de eso para que estemos a solas

—No se te ocurrirá quedarte aquí, ¿o si?— Me cruzo de brazos en el umbral de la puerta y el solo sonríe

—Tus padres me invitaron, ¿y no querrás ser grosera? Y con respecto a lo que paso en la cafetería, lo siento. Me pareciste muy hermosa y no pude evitar aprovechar la oportunidad del permiso que me diste— sus palabras me hacen sonrojar, pero lo disimulo lo mas que puedo

<<Comportare Ana>> tu no eres una chica fácil

—¿Cuál permiso?— Arrugo el entrecejo y me quedo esperando una respuesta

—Me dijiste que si quería, tomara una foto, y fue lo que hice— se encoge de hombros

Saca el celular y me vuelve a mostrar la foto que se supone ya había borrado. Si, definitivamente este hombre debe ser imbécil

—Estudio ingeniería en sistemas y puedo recuperar cualquier archivo, así que Conservaré esta foto igual.

Se guarda el celular y siento la ira como lava, pero debo respirar, no quiero hacer sentir incómodos a mis padres, después me encargaré de ese idiota

<<No sé como decirles que no lo quiero en casa>>

Creo que arruinaría sus vacaciones, y conociendo a mis padres, se que querrían irse junto con él a un hotel para no hacerlo sentir mal.

Llego a la cocina y veo que ya desayunaron.

<<Aun no quepo de la emoción de verlos acá>>

—Mi lindas greñas, ¿y cómo va la universidad? Se que te falta poco al igual que Will.

¡Que ni me recuerde a ese abusador!

—Bien mi periquito— le doy un abrazo de oso —estoy presentando proyecto de tesis y lo haré sobre un trabajo investigativo de la alcaldía, por un lado estoy teniendo ayuda del alcalde y sé que todo se me hará pan comido.

Veo que llega el famoso Will a la cocina y comienzo a incomodarme. Nos hacen la respectiva presentación y mis ojos le echan malas miradas.

Aun no le paso que tenga mi foto, y lo que me da mas molestia es que por mas que intente eliminarla, volverá a recuperarla.

Él me echa una sonrisa y miro a otro lado rodando mis ojos, no sé por que siento que se me encienden las mejillas, como si el tuviera la capacidad de sonrojarme por tonterías.

Terminamos las conversaciones y mi padre propone visitar un parque al aire libre para caminar y distraernos, voy a mi habitación y opto por usar un deportivo licra, que se ajusta a mis curvas, dejando que luzca el cuerpo ejercitado que tengo, una blusa holgada de tiras, pero que deje ver parte de mi abdomen plano y mis zapatillas deportivas.

Salgo de mi habitación y el tal will queda con la mandíbula descolgada al verme, le paso por un lado y con mis manos le subo la quijada hasta que su boca se cierra.

—se te cae la baba— Le digo riéndome y comienza a soltar una risa de vergüenza al percatarse que lo descubrí.

El no se queda atrás, luce unos shorts deportivos que le dejan ver la pantorrilla y los músculos que me hacen pensar que debe jugar fútbol, una camiseta que se ajusta a su torso y se le marca su cuerpo trabajado, con una gorra que lo hace ver bastante atractivo.

‹‹¿que estupidez dices? ¡él no es atractivo nada››

Comenzamos a caminar y se que él no aparta su mirada de mi a pesar de que no lo veo directamente, siento el peso de sus ojos sobre mi abdomen y mi trasero, pero no me intimida, hago que no le presto atención.

Mis padres comienzan a hablar sobre como les ha ido en casa, me cuentan sobre la tía Gladys que por fin decidió aseriarse con alguien ya que le encantaba vivir la vida loca, estar soltera y metida en fiestas.

Me tomó de sorpresa la noticia, pero me alegré por ella, busco la manera de romper la tensión con lo de Will, debido a que esta muy callado y se que sus ojos no hacen otra cosa que viajar por mi cuerpo, pero…

—¿tienes Novio Ana?— Me suelta sin anestesia

Me pongo algo nerviosa, pero no se lo demuestro

—No. Ahora no pienso en eso, estoy concentrada en mi trabajo y mi carrera.

Mis padres se van a comprar una bebida fría para refrescarse por el sol que nos envuelve y me abanico la cara para calmar el poco calor que hace

—disculpa por ser tan atrevido y tomar la foto.

Intenta acercarse haciendo que detalle mas sus ojos color café, mis manos comienzan a sudar y me preocupa, porque no es que haga calor del todo ¿acaso son nervios?

—tranquilo, quedará todo en paz cuando la borres.

Sigo caminando de forma distraída y nerviosa, hasta que me tropiezo y él me sostiene

—cuidado— Sus manos en mi piel no son muy buena señal a la reacción de mi cuerpo —Y no borraré la foto, ¿después como hago para ver a lo mas bello que mis ojos han visto cuando me toque irme?

Comienzo a hiperventilar con su agarre y sus palabras mientras sus ojos no se quitan de los mios.

Veo que mis padres vienen y me suelto de sus brazos de forma rápida sin responder a lo que me acaba de decir.

—trajimos esto para ustedes— traen un batido de fresas para mi y uno para él.

La mañana se nos va hablando de la

familia y de lo mucho que me extrañan allá, mientras nuestras miradas se cruzan un par de veces

Capítulo 3

Ana Jones

Acaricia mi cuerpo suavemente, siento una corriente que me recorre el cuerpo. Sus manos se deslizan por los músculos de mis piernas de forma delicada y hacen que me estremezca.

Acerca su rostro hasta que siento su aliento en mis labios y de forma inmediata abro los mios ansiando su contacto, el me mira con malicia

—Admite que quieres besarme

Me guiña un ojo y comienzo a reirme

—Quízas— Le respondo y muevo mis caderas para tentarlo. El gruñe y se acerca mas para intentar besarme.

Me levanto de un sobresalto con el sudor corriéndome por el cuerpo. No puede ser que tenga sueños húmedos con ese idiota, que lo que hace es llevarme hasta el colapso por sus estúpidos juegos.

Me paso la mano por la frente y siento las gotas aun cayendo a pesar de que el clima es frío.

Definitivamente debo darme una ducha. Me levanto de la cama con mi pijama corta y tomo mi toalla, miro la hora en el reloj que esta en la mesita de noche y me indica que aun es de madrugada marcando las 3 am, pero es que si no me ducho, permaneceré con las bragas húmedas por el imbécil que duerme en una de las habitaciones contiguas.

Me voy de forma silenciosa porque la verdad es que no quiero topármelo y que me salga con uno de sus chistes.

Abro la ducha y el agua tibia me recorre, quisiera quedarme un buen rato, pero esto debe hacerse rápido, por lo que duro solo cinco minutos, me visto acá y salgo secándome el cabello con la toalla, que por tenerlo largo y crespo, cuesta mas que cualquier cabello lacio.

Camino a la cocina por algo de agua, pero en la puerta choco con alguien, y no hace falta encender la luz para saber de quien se trata

¡Arg! Que suerte la mía (nótese el sarcasmo)

—Que bonita sorpresa— me dice con una sonrisa picara

—que lastima que no pueda decir lo mismo

Sigo mi camino para hacer lo que vine y largarme a mi habitación, enciendo la luz para no Tropezar con nada y voy directo a la nevera por una botella de agua, con el silencio siento una tensión y no se si es que el idiota se fue o si es que se quedó sin lengua

—¿No te dejo dormir en sueños?— me tenso ante su comentario, ¿por que tiene que ser tan engreído? Y lo peor, ¿por que tiene que tener la razón?

Me volteo y lo encuentro perdido en mi trasero, chasqueo los dedos para que se centre en mi cara

—primero, no te creas la gran cosa, no eres tan bello, segundo no sueño con demonios, solo cosas lindas, y tercero, no te importa que hago despierta a esta hora.

El enarca una ceja divertido y me mira con esa picardía que nunca se va de su rostro

—Bueno, respondiendo a tus ataques— se acerca a mi —primero, no sabes que soy guapo porque no me has visto sin ropa— se quita la camisa dejando al descubierto su torso definido haciendo que mis ojos lo recorran. Lo nota y se ríe —segundo, ¿No sabias que los demonios suelen dar mas placer que los ángeles?— se sigue acercando y mis pasos por instinto retroceden hasta que choco con la nevera —y tercero, ¿no crees que puedes pasar tu tiempo haciendo cosas mas placenteras cuando no puedes dormir? Yo puedo ayudarte.

Lo empujo para que se aleje de mi, pero no retrocede. Me tiene acorralada en la nevera con sus manos a cada lado de mi cara

—¿por que eres tan pervertido? No pienso acostarme contigo, así que aléjate y déjame ir.

Desvío mi mirada porque me sumerjo en la profundidad de sus ojos, pero me toma del mentón para obligarme a mirarle y su sonrisa no se borra

—no sé que está pasando por esa linda cabecita, pero la pervertida acá eres tú, ni siquiera mencioné nada de acostarnos, me refería a ejercitarte, o leer, alguna actividad que te ayude a matar el tiempo. Aunque si estas pensando cosas sucias, también es una forma de aprovechar el tiempo— Me guiña el ojo y siento su respiración en mis labios. Mis mejillas se encienden con sus palabras ¡que vergüenza!

—Quítate, me voy a dormir—trago saliva cuando no se mueve

—¿acaso te pongo nerviosa?

—Psst claro que no— digo con la voz mas aguda de lo común.

Se acerca de manera que su rostro queda a centímetros de mi cara, creo que solo hace falta una leve inclinación para juntar nuestros labios.

—¿que haces? Retrocede— le digo en un susurro

—No. No quiero

—¿tu no conoces la palabra ‘espacio personal’? Deberías ponerla en practica.

—ahora quiero poner en practica otras cosas— usa esa sonrisa que me provoca quitarle, ¿sera así con todas? ¡Aarg!

Sube y baja las cejas de forma juguetona.

Le doy una mirada de muerte y se quita riendo a carcajadas y negando con la cabeza, no se que le parece tan divertido.

Aprovecho que tengo espacio y le paso por un lado para ir a mi habitación, antes de cruzar el marco de la puerta dice:

—espero que vuelvas a soñar conmigo

—Iluso— contraataco aunque se que todo lo que le dije es una mentira.

Si soñé con él y si me gustó en el sueño, eso es lo que mas rabia me da, pero no le daré el placer de saber que si forma parte de ellos y que si me parece atractivo sin camisa, creo que dura mucho en el Gym para tener esos cuadros de ensueño, que provoca…

¡No, no, no! ¿que me pasa? Creo que me estoy volviendo loca pensando en ese engreído. No, corrijo, él me está volviendo loca y no quiero caer en sus trucos de llevarme a la cama.

Y lo que me pone de malhumor es que me di ese baño para nada, porque se me volvieron a mojar las bragas.

Dios, no lo puedo creer, ese idiota no puede causar ese efecto en mi, no le daré el gusto.

Y si el quiere guerra, pues la tendrá. Le daré una cuchara de su

propia medicina para que sepa que también puedo jugar porque no siento nada por él.

Lee la historia completa ahora
Apoya al autor e inspíralo a crear más historias increíbles en Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Amarte por siempre

Capítulo 2
Capítulos
Personalizar
Siguiente capítulo