Capítulo 2
DAIANA JONES:
Como siempre desperté un poco exaltada cuando Marc se quería acercar a mí con mi prima detrás de él con una sonrisa de oreja a oreja.
Recuerdo todo, ella quería que yo lo viera porque ella fue quien me llamo para que la ayude con un pequeño inconveniente. Al principio no quería ir, pero Luci me dijo que si no fuera importante Kathie no me lo pediría, acepte y fui después de clases a casa de mis abuelos donde vivíamos toda la familia ya que es es muy grande y angosta estaba ubicada en Chile por eso hablo español, hace más de 2 años vivía ahí, y estaba a punto de terminar todo el papeleo de mi último trabajo, guarde todo en mi casillero y fui hacia casa, el día anterior Marc me pidió que sea su prometida y que apenas terminemos cada uno sus estudios nos casáramos, a él lo conocía desde que tenía uso de razón porque su mamá es amiga de la mía. Él me pidió para estar en una relación cuando tenía 14 años, era una niña que no tenía idea de como tratar a un chico, o como se comportan las personas estando en una relación, estuvimos por más de 3 años cuando tenía 17 él me propuso eso lo cual yo acepte porque lo quería mucho, y él me quería a mi o eso pensaba yo cuando me lo decía en ese momento.
Estaba a unas calles de casa y a lo lejos veo el coche de Marc lo cual hace que una sonrisa se forme en mi rostro al creer que tal vez llegó a pedir permiso a mis padres de su idea.
Corro la calle restante y busco la copia de llave debajo de la maceta que está a un costado de la ventana, abro la puerta y entro.
No escucho nada, ni una voz que me haga saber que están hablando, entro y subo las escaleras que están justo delante mío a unos cuantos metros, estoy en el último escalón y escucho a lo lejos como se choca algo contra la pared, como si fueran martillazos o algo así.
Camino en busca del lugar de ese sonido y veo que en mi habitación, pongo mi oreja en la puerta para que escuchar que pasa ahí dentro, pero la emoción me consume cuando creo que Marc me tiene una sorpresa, sin previo aviso giro la perilla y entro al cuarto para ver sólo oscuridad porque la luz de la ventana no ingresa ya que las cortinas moradas están corridas, busco el interruptor para presionar hacia arriba y la luz se prenda para ver como poco a poco mi mundo se desmorona, sin entender nada sólo veo como interrumpo el momento íntimo que tiene mi supuesto prometido con mi prima, él voltea a verme y en sus ojos veo arrepentimiento, confusión y nervios. Me da tanto asco está escena, pero no quito la mirada para no demostrar debilidad, él se pone sus boxers y su pantalón muy rápido, se acerca a pasó apresurado a mí y sin verlo venir ya está en frente mío esperando mi reacción, yo bajo la mirada y una lágrima traicionera sale de mi ojo al ver el anillo que llevo puesto en mi mano izquierda, trato de mantener la cordura y mi orgullo para que vean que esto no me a lastimado aunque por dentro esté gritando por la traición y aunque quiera demostrar todo lo que siento no puedo.
Mi cuerpo no me lo permite, sólo me sacó el anillo y levanto mi mirada para ver como la persona frente a mi se arrodilla.
-Daiana - susurra, veo como sus ojos marrones se van poniendo borrosos y los cubre esa agua salada que amenaza con salir también de mi vista al ver esto, me hace tanto daño verlo así, incado como si en realidad se arrepintiera y yo sin saber que hacer, juro que no sé que hacer.
- No quiero verte nunca más en mi vida - con solo decir esas palabras siento mi corazón doler - si te vuelvo a ver voy a hacer como si no te conociera - al acabar de decir eso me siento muy mal al ver su expresión.
-No, por favor Dai déjame explicarte por favor- el mismo se da cuenta de que lo que está diciendo no tiene sentido y sólo agacha la mirada - Lo siento - dice con su voz ronca- Perdóname por favor- Súplica.
Ignoro lo que dijo y volteo a ver a la otra causante de todo eso.
-Lo mismo va para ti, desde hoy dejaste de ser mi prima, no te quiero volver a ver en está casa - miro por ultima vez el pequeño aro y se lo tiro en su dirección ella me miraba con una sonrisa de oreja a oreja, pero al hacer eso una fina linea cubrió su boca - y esto es tuyo, es lo que tanto querías, ¿no?- digo con una mueca de asco para después girarme y salir de ahí, salgo corriendo y escucho los pasos apresurados de él siguiéndome, sin perder tiempo solo le exijo a mis piernas que vayan más rápido y así llego a un parque y me desmorono bajo un árbol mientras me escondo de la mirada de los curiosos.
Los días pasaron, me cansé de verlo siempre afuera esperando mi salida así que convencí a mi abuela y padres para terminar mi licenciatura en Francia, inventando que ahí tendré mayor posibilidad de un buen empleo y que voy a ganar una beca, pero la verdad era que quería alejarme de esto unos años y así fue cuando Luci mi mejor amiga de secundaria terminó conmigo en Londres en un departamento para ambas donde compartimos todo.
Decidí levantarme de una buena vez ya que estoy acostada desde las 6:00am que me levanté por las pesadillas de siempre, miro la habitación con más atención de la que le di ayer por lo que veo cada billete que invirtieron nuestros padres valió la pena, corro las cortinas para dar luz natural a la habitación y me sorprende ver tantas personas a fuera, volteo mi mirada y recorro todo, hay una cama de dos plazas por lo menos, tiene fundas doradas y blancas, un ropero gigante no se llenará ni la mitad de eso con mi ropa, recuerdo mi equipaje y bajo a buscarlo, lo encuentro en el mismo lugar donde lo deje y lo entro a mi cuarto, ordenó todo y le envió un mensaje a mi mamá para avisarle que llegamos bien.
Para: Mom♡
[Llegamos muy bien ayer, disculpa sino avise sólo que llegamos cansadas del viaje y no nos dimos cuenta cuando nos dormimos. Los llamaré más tarde, los amo]
Dejo mi celular en mi cómoda, y salgo del departamento con la ropa de ayer para comprar todo lo necesario para el desayuno y cena de nosotras dos. Camine unas calles y no encuentro una tienda, hasta estoy comenzando a pensar que me perdí, por instinto al pasar la pista miro a los lados y veo un coche negro con lunas polarizadas, es el mismo carro que vi cuando salí, camino más rápido, hasta ver a lo lejos publicidad de una tienda.
Compro todo lo necesario y salgo, voy chupando aquel dulce que vi en un envoltorio rosado y el sabor a fresa me empalaga, pero simplemente no puedo parar, mis bellos se erizan de nuevo al sentirme observada, estoy a una calle así que solo apresuro mis pasos hasta ver el edificio, sigo caminando, cruzo una pista cuando veo en rojo el semáforo.
A la mitad de la pista escucho un auto derrapar, volteo asustada y veo un coche negro venir hacia mi dirección con velocidad, mi respiración se corta y por más que lucho con mis sentidos para que mis músculos se muevan no puedo, me quedo estática en mi lugar hasta que siento unas manos apoderarse de mi cintura y empujando de mí antes que el auto choque conmigo, un dolor en mi brazo hace que cobre sentido todo de nuevo y un gemido de dolor salga de mi boca, el agarre de las manos en mi cintura se hace mas fuerte, el cuerpo que está encima mío sin ejercer todo su peso no me deja mover ni ver a la persona que acaba de salvarme, cuando iba a moverme para verlo, su voz detiene mi acción.
Capítulo 3
DAIANA JONES:
-No me mires - el asentó árabe en su forma de hablar el español no pasa desapercibido, pero por alguna razón me da curiosidad, lo dice como si hubiera sabido lo que iba a hacer antes que si quiera lo haga - eres muy hermosa Daiana - la confusión y el miedo se instalan en mi sistema cuando escucho mi nombre salir de sus labios - Ten cuidado - es lo único que dice antes de dejar de sentir su peso, confundida me levanto lo más rápido que puedo, pero lo único que logro ver es su silueta caminando lejos.
El dolor en mi brazo hace que vuelva a la realidad y veo como hay carne viva en la raspadura.
-Maldición - digo soplando la herida, la bolsa está a unos metros cerrada, tal y como me lo dio ese señor, lo que sé es que tendría suerte si los huevos sobrevivieron a esa caída, lo cual dudo, hablaré con Luci sobre esto, no quiero estar mucho tiempo en un lugar donde unos extraños ya sepan cual es mi nombre.
Entro al edificio después de la mirada preocupada de la recepcionista y subo hasta llegar a nuestro piso, golpeo la puerta al no encontrar mi tarjeta, puedo escuchar como se acercan a la puerta.
-Dai, ¿Qué haces? ¿Qué te paso?-comienza con su discurso y con sus preguntas.
-Luci, tenemos que irnos - le digo seria, ella me mira como si me haya vuelto loca.
-Recién acabamos de llegar - dice con una ceja alzada.
-Lo sé, pero vamos a Riad, he escuchado que hay muchos lugares turísticos - trato de convencerla.
-Esta bien, como digas mañana nos vamos, pero me tienes que decir que ha pasado - corre hacia el baño con sus pies descalzos y puedo ver como en sus manos trae una caja con una cruz roja en medio, lo pone en la mesa igual que yo pongo todas las compras en el mismo lugar.
-No lose, un rato estaba comprando y al otro un auto casi intento atropellarme o no sé, pero un hombre me salvo, ese hombre sabía mi nombre y me dijo que me cuidara Luci, maldita sea - estoy entrando a un colapso mental ahora mismo al no saber ni la identidad de ese sujeto.
-Tranquilízate, respira, vamos Dai, mierda respira de una buena vez -siento como da suaves golpes en mi mejilla tratando de que vuelva en si y lo logra, el aire entra en mis pulmones como si nunca lo hubieran hecho, mi respiración se controla con normalidad a unos pocos segundos de que presione el inhalador y el medicamento se disuelvan en mi sistema tranquilizándome en el proceso, siento mis mejillas ligeramente mojadas.
-Fue horrible Luci, todo fue tan rápido, pero siento que algo no anda bien, tenemos que irnos mañana mismo. Alquila un auto y conduzcamos hasta llegar a Riad.
-Si, si como digas, pero ya tranquila-dice preocupada, solo asiento para no decir más.
...
Tal y como me lo prometió ayer alquiló un auto y ahora solo estoy mirando por la ventana, las casas y edificios van quedando atrás con el paso de los segundos lo cual agradezco, pero presentía que algo malo fuera a pasar y no me gustaba esa idea, no me agrada ese sentimiento, miro instintivamente por el espejo retrovisor, todo andaba bien hasta que lo miro. Un auto negro nos seguía, mire para atrás confundida y me alarmó al percatarme que es el mismo que el de ayer.
-Luci acelera - ordeno poniéndome el cinturón de seguridad.
-¿Que pasa? - ella dirige su mirada donde yo estaba mirando hace un rato - no es nada seguro solo quiere pasar -dice doblando el timón a la derecha y dando el espacio suficiente para que el otro siga por el carril contrario y nos pase. Me tranquilizo al ver el auto pasar, estaba a unos cuantos metros de nosotras, de repente el auto empieza a disminuir la velocidad haciendo que Luci también lo haga.
El auto para en seco de pronto lo que no dio tiempo de responder bien a eso y mi amiga frena de golpe, el dolor punzante de mi cabeza al chocar con fuerza de regreso al asiento me confunde por un momento, cuando volvimos en sí, vimos que del auto bajaron cuatro tipos con armas apuntando a nuestro auto, mire a Luci quien estaba aterrada, se le notaba el miedo que ahora tiene.
-¡Daiana Jones, sal del puto auto en este momento si quieres que tu amiga viva! - grita uno de los hombres, no pude identificar su acento, pero estoy completamente segura que no son de aquí.
Me quedo helada al escuchar mi nombre ¿Por qué me buscarían a mi?, no quiero ir con ellos, ¿Qué quieren de mi? ¿Quienes son?, muchas preguntas se acumulan con el paso de segundos, pero no son respondidas.
-Tienes tres segundos princesa no quieres que lo hagamos por las malas - dice el mismo al tiempo que se quitaba su pasamontañas, sudor frío corre por mi frente al ver a ese hombre, tiene tatuajes por todo su rostro y su cabeza calva, agujeros en sus orejas y parecía que no tenia cejas.
- ... 3 - no quiero ir, no puedo.
- ...2 - miro a mi costado, Luci esta en shock y no articula ninguna palabra.
- ...1 - no puedo permitir que algo le pase, le prometí que la protegería.
Y antes que termine de contar abro la puerta del coche, no quiero que maten a Luci, no lo soportaría y esto terminaría así pase lo que pase.
-¿Quienes son?- logro pronunciar al estar fuera muerta de miedo.
-Acércate-ordena mirándome duramente.
Yo no me muevo, sigo por la capotera decidiendo en si ir o no ir.
-Traingala - dos sujetos se acercan peligrosamente y abren la puerta de Luci sacándola a rastras, la tiran en los pies del que parece ser su líder, me quedo quieta temblando con mi mano en la boca ahogando los lamentos que salen de mi boca, veo que la apunta en la cabeza con una pistola y quita el gatillo de seguridad.
-No, no, no para por favor te lo suplico, haré lo que quieras, pero no la lastimes - me acerco lentamente viendo como Luci me mira negando con la cabeza, está llorando y eso me duele porque prometí que nunca lloraría siendo mi amiga nunca mas.
-Pensándolo bien, creo que las llevaremos a ambas - dice alzando del brazo bruscamente a Luci y obligándola a caminar.
Un hombre se me acerca y me coge de los brazos para atrás yo no trato de soltarme, aunque me remuevo no me suelto, creo que otro ve como amenaza esa mínima acción y se me acerca con algo en su mano, una inyección con un liquido gris es inyectado en un descuido en mi brazo y el sueño comienza a invadir mi sistema aunque pongo resistencia, siento como me cargan de los brazos y me llevan al carro, me tiran en lo que parece ser los asientos traseros y el golpe con la puerta contraria hace que vaya perdiendo la conciencia hasta que logro escuchar como la voz gruesa solo dice dos palabras.
-Las tenemos - esas simples palabras hacen que me rinda a la inconsciencia sin rechistar, aceptando entrar a este desastre.