Capítulo 2

Con la partida de mi hermana no me quedo de otra que quedar a cargo de las personas que empezaría a conocer.

—Bien Claire, te indicaremos algunas normas antes de que tengamos que retirarnos. Para empezar llegaste en buen momento, preciso hoy será la elección de los maquilladores que estarán a cargo de algunos modelos. Por si no lo has notado estamos rodeados de modelos de renombre, por ello…

—Exacto y hablando de uno de ellos hay está el que más destaca en las marcas de renombre —indicaba Ashley tras haber interrumpido a Frederick. Justo la persona que señalaba era ese sujeto con el que había tenido el cruce de palabras debido al incidente de la bebida.

Teniendo presente que lo que mi hermana había dicho era cierto, me gire, lo menos que quería era que supiera que me encontraba allí y terminará sin empleo.

—¿Qué te ocurre? No dirás que te atrae ¿o sí? Porque de hacerlo…

—¿Atraerme? Ese petulante… no es eso, es que al llegar tuve un incidente con él.

—¿Incidente? ¿De qué hablas?

—Pues, recibía mi bebida en el lugar que me llevo Tifanny y sin darme cuenta termine derramándosela, arruinando la fina ropa que portaba.

—Mi querida amiga, me parece que no tienes nada que hacer aquí, lo que hiciste no fue un incidente sino una catástrofe. Apenas sepa que viniste para recibir un contrato de trabajo lo impedirá.

—¡No, no pueden decirme eso! llevo mucho tiempo esperando un empleo, de no hacerlo me echaran del dúplex que rento.

Rogando que eso no ocurriera fui llamada junto a ellos a un espacio donde al parecer me indicarían con quien trabajaría, en medio de eso Frederick refería que no me angustiara ya que una chica de nombre Merry era la maquillista de ese degradable sujeto.

Estando situadas para empezar a escuchar lo que dirían se acercaba otra joven hacia nosotras, tal parecía que era la chica de nombre Paty, ya que al instante escuchaba las críticas que recibía.

—Paty, de seguir comiendo a escondidas volverás a tu antiguo peso, ¿es que acaso no lo entiendes? Parecerás a Gloria, un perfecto adefesio.

—Frederick, ya es suficiente, no estaba comiendo como dices.

—Ya paren ustedes dos, comenzaran a hablar y asignar a los nuevos maquiladores y no podremos escuchar—refería Ashley.

—De acuerdo, pero… ¿que hace Dominic allí? Se suponía que estarían los que no tienen maquillador.

—¿No te enteraste? Dominic despidió a Merry, su motivo es que es muy incompetente para él.

—Increíble de lo que nos enteramos y siendo asi estas en problemas Claire.

—¿Quién es Claire?

—Es cierto, no estabas cuando Tifanny la presento. Es su hermana. Claire, ella es Paty, una ex obesa que pronto volverá a serlo —comentaba Frederick para sonreírse de su comentario.

Ante esa presentación y el cotilleo que mantenían salude a la chica en cuestión, sin embargo, evite prestar atención a lo que seguían hablando, ya que mi temor por no obtener el empleo me tenía inquieta.

Al poco tiempo la persona encargada de indicar nuestros nombres profirió el mío.

—Claire Henderson, por favor de un paso adelante.

Con esa orden hice lo que me indicaban, en ello contemplaba al sujeto de nombre Dominic, mismo que me miro con asombro y al mismo tiempo reflejaba un fuerte enojo que denotaba en su expresión.

—De acuerdo a lo que me fue llegado tienes un excelente…

—¡No puede ser, tú aquí! ¿Quién demonios te indicó que podías trabajar en este lugar?

—¿Se conocen? —inquiría la persona encargada de designarnos al modelo con el que trabajaríamos.

—No tengo ni idea de quien sea, solo espero no resulte contratada.

—Dominic, tu más que nadie no puedes decir eso, recuerda que no cuentas con maquillista.

—Lo sé y no cuento con una porque la que tenía era una completa inútil, por ello me encargue de despedirla.

—Comprendo tu punto y siendo el director general pienso que ella será la indicada de…

—Nada de eso, Bob, no estoy de acuerdo, por su causa tuve problemas con mi vestuario, jamás será mi empleada.

Con esas palabras que había vociferado delante de todos lo que allí se encontraban se retiró del lugar, dando a entender que una persona como yo jamás podría trabajar con él.

—Señorita Henderson, deberá comprenderlo, sin embargo, le pido que me deje hablar con él, su hermana me comentó sobre su desempeño y hare mi mayor esfuerzo para que pueda laborar en las instalaciones.

—Tengo una duda, ¿Acaso no hay otro modelo con el que pueda trabajar?

—Desafortunadamente no tenemos otra vacante, preciso le comunique a Tifanny que asistieras hoy ya que preciso ayer recibí el comunicado de que Dominic requería de una maquillista que estuviera con él.

—Pues siendo asi no creo que consiga este empleo, aun asi le agradezco…

—No se rinda, como le dije, dialogare con él. Pronto tendrá que ir de viaje con una marca y necesitara llevar su maquillista personal,

sabiendo lo excéntrico que es estoy seguro de que su servicio lo necesitara.

Aunque el mencionara que era alguien excéntrico, para mí la palabra adecuada era alguien petulante y altivo, sin un gramo siquiera de modestia.

Tras haberme despedido de Bob, el director general del lugar, el cual me indico que no me marchara todavía, no me quedo de otra que esperar a que volviera por una respuesta respecto al trabajo.

Aguardando con un desánimo que me embargaba completamente llegaba de nuevo el trio con el que había charlado anteriormente.

—¿Que te dijo Bob, podrá hacer algo al respecto?—inquiría Frederick mientras las dos chicas que lo seguían tomaban asiento a mi lado.

—Pues, de acuerdo a lo que menciono intentara convencerlo, aunque no creo que logre algo, la embarre desde un principio.

—¿Qué fue exactamente lo que hiciste?—preguntaba Paty.

—Que nuestra amiga aquí presente dejo caer una bebida sobre él, sabemos cómo es Dominic y aunque sea algo que puede dejarse pasar él no lo hará, es uno de esos gays prepotentes que no entran en mi círculo por lo egocéntrico que son, aparte…

—Espera, ¿dijiste gay, Frederick? Ese chico es…

—No te lo esperabas ¿cierto? Cuando llegue aquí me cautivo completamente, pero al saber eso me tropecé con mi realidad —replicaba Ashley mientras admiraba sus manos.

Teniendo conocimiento de todo lo que empezaba a saber de esa persona con la que casualmente dependía mi trabajo no podía concebir cómo alguien como el podía ser gay, aun siendo un cretino era guapo y diría que mucho, sin embargo, no podía ponerme a pensar en ello, el seria el causante de no tener empleo si no me lo brindan.

Las horas transcurrían y con ello mis acompañantes tuvieron que marcharse ya que debían volver a sus trabajos. Estando en solitario pensaba en todo lo que he intentado hacer con mi vida y no había tenido suerte alguna. En cada oficio o trabajo que había estado siempre terminaba igual, sin obtener nada que me ayudara a cambiar mi ritmo de vida y en bancarrota por apostar mucho a cualquier proyecto.

Exhalaba un largo suspiro cuando mi hermana se ubicó frente a mí, lucia preciosa, tal parecía que estaba en sesión de fotos para alguna portada de revista o algo por el estilo.

—Claire, ¿qué haces aquí?

—Pues, aguardo como Bob me indico.

—Pero ¿qué sucedió? deberías estar trabajando no aquí, no fue eso en lo que quedamos los dos.

En vista de que desconocía la situación le hable al respecto y con ello le agradecía por lo que hacía, ya que realmente no guardaba muchas esperanzas de obtener el empleo.

—Nada de eso, lo obtendrás asi tenga que hablar con Dominic.

—No me menciones a ese tarado, por su causa…

—Supongo que te refieres de esa manera a tus jefes ¿no? Al igual que el hecho de arruinar sus atuendos —profirió Dominic quien había llegado justo cuando me expresaba de esa manera sobre él.

—Yo…

—No acepto ninguna disculpa y para quitarme a Bob de encima estarás conmigo una semana y si en ese plazo no llenas mis expectativas estarás fuera, no admito incompetentes a mi lado.

Sin dejar que diera mi opinión siguió con esa manera petulante de ser. Mi hermana por su parte solo me indicaba que me levantara y lo siguiera.

—¿Seguirlo? ¿Porque? He pensado que prefiero que me saquen del dúplex a trabajar para alguien como él.

—¿Acaso enloqueciste? Te está dando una oportunidad, ve, demuéstrale quien eres y ciérrale la boca.

—Pero…

—Pero nada, controla ese carácter que tienes. Aunque no lo creas yo confió en ti y sé que siempre has sido capaz de mucho y si esto es realmente lo que quieres hacer como oficio, ve por ello, no siempre será fácil Claire.

Su comentario me había dejado sin habla, por ello me levante e hice lo que dijo, en vista de que le había perdido la vista me indico donde podría estar ya que al parecer tenían agendas parecidas.

Pese a que siempre llevaba conmigo mi maleta donde portaba todo el arsenal que podría necesitar deje de usar bolsos y ese tipo de implementos que desde mi punto de vista es innecesario. Para llevar el dinero o lo que necesitará recurría a los bolsillos de mis pantalones. De acuerdo a mi hermana y mi madre este hábito no era adecuado para una mujer, sin embargo, para mí era práctico.

Capítulo 3

Como desconocía la ubicación del lugar donde podría estar ese antipático sujeto, recurrí a preguntar a cualquier empleado con el que me encontraba, debido a esto finalmente pude ubicarlo, sin embargo, la manera en la que estaba aparentemente en medio de una llamada de alguna manera me hizo sentir avergonzada, aunque antes hubiese visto hombres en ropa interior, de alguna forma el verlo de ese modo me hizo sentir extraña, de tal magnitud que la maleta que sujetaba cayó al piso, ocasionado con esto que se girara y me mirara con expresión de descontento.

—Luego te llamo Frank y espero podamos acordar esa salida —con esas palabras que escuche decir mientras recogía la maleta finalizaba el contacto que mantenía—. ¿Se puede saber qué haces espiándome?

—No lo hacía, solo estoy aquí para empezar con mi trabajo, además, debería cubrirse un poco ¿no lo cree?

—¿No me dirá que nunca has visto a un hombre en ropa interior?

—Lo decía por respeto y desde luego que he visto personas en ropa interior.

—Si pregunte no era para que me respondiera. Regla número uno, lo harás cuando yo lo pida…

—Pues usted lo pregunto —con esa respuesta que daba al interrumpirlo se aproximó a mí, ocasionando con ello que notara lo alto que es, asi como la destacada belleza que posee a pesar de la actitud que tiene sobre mí.

—Regla número dos, odio que me interrumpan, asi que no se te ocurra volver a hacerlo y la última y fundamental de todas mis normas, acataras todo lo que te diga asi se te indique otras directrices. ¿Lo comprendes?

Ante su pregunta asentí con la cabeza, de esa manera se alejaba para cubrirse con una bata que traía estampada su nombre y apellido.

—¿Cuál es tu nombre?

El que preguntara eso me molestaba, como olvidarlo si Bob al haberme hecho el llamado lo pronuncio, no obstante, debía volver a hacerlo.

—Claire Henderson, tengo veintiséis años y…

—Solo pregunte tu nombre, el cual ahora será otro, te llamare sol, pienso que…

—No es mi nombre, ¿porque debe llamarme asi, es que acaso no escucha lo que digo? —como si hubiese provocado de nuevo el enojo en él, se aproximó nuevamente hacia mi.

—La que veo que no escucha nada eres tú, para empezar te llamo como me plazca, serás mi empleada y yo tu jefe y en segundo lugar me volviste a interrumpir, de seguir con esa actitud no llegaras a cumplir la semana.

Evitando más inconvenientes me abstuve de refutar al respecto. Aprovechando que se ubicaba en el asiento donde aguardaba por mí empecé a situar mi maleta para disponerme a hacer mi labor. Notando que me observaba con detalle al sacar el maletín donde llevo todo lo necesario pregunte al respecto.

—¿Sucede algo?

—Estoy esperando a que me diga que hace, aunque veo que no lo hará.

Su comentario me parecía extraño, a que venía esa pregunta cuando era obvio.

—Ubico mis implementos y lo que usare para su arreglo personal.

—Pues ahórrese ese paso, tengo lo que uso y no necesito otros implementos que no sean los míos, no pretendo tener una alergia o brote en la piel por usar implementos usados por otros.

—Disculpe que discierna de lo que dice, pero no es asi, tengo una correcta higiene con cada implemento que uso, además, evito mantener el contacto directo con los productos que aplico.

—Por lo visto estas haciendo méritos para no durar como mi empleada ¿cierto? No has parado de refutar y de no acatar mis reglas que ya impuse. Como ya lo dije antes harás lo que diga y entre eso esta no usar lo que traes, asi que para mañana no pierdas tu tiempo con todo lo que trajiste.

Observando que se había levantado para dirigirse hacia una especie de armario, sin poder evitarlo proferí una palabra que tenía en mente.

—Malvado, ¿quién se cree?

No sabría porque hacia esas cosas, pero era evidente que por ello seguiría ocasionando problemas, hecho que era evidente al haberse aproximado con un maletín con algunas semejanzas al mío.

—Que sea la última vez que me irrespetas de la manera como lo acabas de hacer, soy más que tú y por mi tendrás un empleo. Esto que acabo de sacar de mi armario personal es lo que usaras para mi cuidado y arreglo diario, tal cual como está lo mantendrás, de sucederle algo o no mantenerlo pulcro tendrás muchos problemas.

Hasta el momento no había tenido un empleo como maquillista, por ello debía aguantarme todas las exigencias de alguien como él ya que de lo contrario mi alacena continuaría en declive y el dinero del arriendo jamás lo tendría.

A medida que hacia lo que me indicaba continuaba quejándose por cada cosa, teniendo que ser paciente como nunca antes lo he sido.

Como parte de mi trabajo recalcaba que debía estar al pendiente de su vestuario y de su cabello, labores que no me correspondían en lo absoluto.

—Me parece que no comprende, solo seré su maquillista, no su asistente.

—Sol, tu eres la que no entiende, para mí las maquillistas deben hacer todo eso, no me interesa cómo funcionan con el resto, pero conmigo es asi y de no aceptarlo puedes retirarte.

—De acuerdo, lo hablare con Bob, me parece que he terminado hay alguna…

—¿Terminado? Nada de eso, tengo mucho trabajo hoy y tú estarás conmigo, no planeo verme mal en ningún momento, asi que vamos, andando.

Tal como lo avecino asi fue, fueron muchas horas las que estuvimos de un lado para otro y en cada toma no paraba de indicar que retocara su rostro, acomodara su cabellera e incluso que buscara agua ya que tenía sed. En pocas palabras me sentía como esclava y no como una profesional del maquillaje.

Con el pasar de las horas estaba agotada, el tener que estar detrás y buscar cualquier cosa que necesitara era muy agotador, por ello pensaba si realmente soportaría todo esto. Meditando sobre ello escuchaba su voz nuevamente, llamándome por un nombre que ni siquiera era el mío.

—Sí, ¿qué necesita?

—Para empezar bájale a tu tono.

—Solo estoy cansada.

—Descansaras cuando te marches, de momento te informo que mañana tendré un vuelo a California, grabaran algunas tomas de mí para un perfume, asi que te necesito muy temprano en el aeropuerto. Como comprenderás eres mi empleada y deberás acompañarme a donde vaya.

—De acuerdo.

—Odio la impuntualidad, asi que no incumplas lo que digo.

Asentí y con ello obedecía para esperar por los minutos que restaban. Minutos más tarde mientras sacaba la maleta que había traído para retirarme finalmente llegaba otro sujeto.

—¿Donde esta Dominic?

—Se encuentra ocupado, ¿quién lo necesita?

—Soy su novio ¿y usted? —aunque supiera que Dominic era gay no terminaba de caer en esa realidad.

—Su maquillista, aunque más que eso diría que soy como su asistente.

—Ya veo, por favor indíquele que Frank está aquí, tengo prisa.

Aunque ya era mi hora de retirarme acate lo que había dicho, para mi fortuna terminaba de asesarse como me había indicado por ello no tuve que demorar esperando.

—¿Todavía aquí? creí que se había retirado.

—Lo siento es solo que alguien afuera aguarda por usted.

—¿De quién se trata?

—Dijo que era su novio, Frank

—Hazlo pasar y por favor retírese. Otra cosa, no quiere ver ese atuendo de nuevo, no admito los vaqueros y mucho menos con un cárdigan como el que porta, por lo que veo no tiene idea de cómo vestirse, asi que para mañana la espero con algo decente.

—Sí señor.

El salir definitivamente de esa habitación que era del uso exclusivo de Dominic me daba un respiro, sin embargo, el tener que llevar todo lo que había traído, asi como lo que había ordenado que llevara para su uso me parecía una exageración.

En vista de que aún no posea vehículo no me quedo de otra que esperar por mi hermana, estaba muy agotada, a tal punto que donde me había ubicado quede rendida por unos minutos, Al cabo de ese lapso de tiempo en el que sin percatarme había quedado dormida era despertada por Frederick, quien en esta ocasión se encontraba solo.

—¿Que se supone que haces aquí dormida?

—Lo lamento, estoy muy cansada y sin darme cuenta me quede dormida.

—Pues no deberías volver a hacerlo, es contra las normas, además, porque no te has marchado, ¿pudiste conseguir el empleo?

—El peor de todos por cierto, no soy vista como maquillista sino como esclava de sus excentricidades.

—Pobre, otra miserable que cae en las manos de Dominic, solo espero no te ocurra lo que le sucedió a Merry y a Sarah.

—¿De qué hablas?

—Las muy tontas terminaron profundamente enamoradas de él y cuando las despidieron tuvieron que asistir a terapia, tal parece que cayeron en el encanto gay.

—¿Encanto gay? ¿Qué es eso?

—Es la definición para referirse a aquellas bobas que se enamoran de alguien que jamás les corresponderá.

—Entiendo y créeme, eso no me ocurrirá.

Lo dije tan firme en mis palabras como si asi fuese, sin embargo, no podía negar que alguien como él exceptuando sus rarezas y pésima actitud era el sueño de cualquier mujer.

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